“En verdad, hemos hecho de la música una escala para vuestras almas, un medio por el cual puedan ascender al dominio de lo alto.” – Bahá’u’lláh, El Kitáb-I-Aqdas, página 40.

“Todos vamos a hacer algo positivo hoy, algo que nos va a animar cuando estemos tristes”, dijo Dwayne Anthony del Comisionado de las Artes de Michigan en Pontiac.

Marvin "Doc" Holladay

Marvin “el doc” Holladay

Esta frase hizo que la audiencia gritara de entusiasmo “¡Siii!”. El evento musical y cultural del que estaban a punto de participar, llamado Alimento para el alma, en parte, se derivó de una charla que el profesor Mark Stone, de la Universidad de Oakland, tuvo con el famoso músico bahá’í de jazz, Marvin “el doc” Holladay, quien estableció los programas de jazz y música del mundo en la Universidad de Oakland en los años 70. “El doc” le contó al profesor Stone sobre unas reuniones en Ecuador que ofrecieron música de diversas culturas como “alimento para el alma”. Holladay dijo que un amigo trajo el concepto a Ecuador después de una experiencia en Australia.

La música de Alimento para el alma empezó a impulsar deleite y reverencia a medida que los cantantes ofrecían gracias a sus abuelas, abuelos, la luna, la tierra y el agua, en el idioma ojibwa. Había lágrimas tras el poema de Rumi acerca de la trascendencia del canto, seguido por una clase fascinante de música clásica del sur de la India. Varias generaciones tocaron y bailaron juntas con la música de Dizzy Gillespie y John Coltrane.

Un clarinetista interpretó una pieza del Cuarteto para el fin de los tiempos, y un percusionista habló de cómo nuestras ondas cerebrales se alinean con el sonido de la batería. Todo el mundo zapateó y aplaudió al unísono, cantando Oh happy day.

“El arte de la música es divino y efectivo. Es el alimento del alma y del espíritu. Mediante el poder y encanto de la música el espíritu del hombre se eleva.” – ‘Abdu’l-Bahá, La promulgación de la paz universal, página 73.

“Un acontecimiento musical como éste cambia nuestra percepción”, dijo “el doc” Holladay. “Te eleva a otro plano de conciencia […] y lo llevas contigo. Comienza a alterar la forma en que ves las cosas, la forma en que piensas en las cosas y la forma en que te sientes acerca de las cosas. El futuro es simplemente hermoso, ¡pero!, va a necesitar de mucha perseverancia y unificación de la gente”, dijo.

“Tenemos que contrarrestar todas las cosas horribles que están pasando, haciendo cosas que nos eleven y nos hagan entender que somos realmente algo mejor”, dijo Holladay, citando el principio bahá’í de la unidad de la humanidad. “Todos somos una gran familia en todo el planeta”.

Zollie, estudiante de la universidad de Oakland observó que mientras que las personas cedían el espacio para los demás en el lugar lleno de gente, “nadie se estaba molestando. De hecho, el estar tan cerca realmente unió a la gente”. Para Hormoz, la tarde proporcionó una experiencia que no es fácil de conseguir. “Me sentí muy en casa, muy conmovido, y muy inspirado por todo el asunto y el amor que sientes”.

“Desintoxicación del espíritu”, es como la baterista y alumna de la universidad de Oakland GayeLynn McKinney describió la música y la comunidad. “No puedo describir cuán espiritualmente edificante es esto”. Ella dijo que había comenzado el día con el corazón pesado. Pero después de tocar en la iglesia en la mañana donde había niños cantando, y luego asistir a Alimento para el alma en el Centro de Artes Creativas de Pontiac, dijo ella: “Me voy de aquí con un espíritu totalmente desintoxicado”. Ella agradeció a todos por apoyar las artes, especialmente en estos días donde el financiamiento de estas actividades está siendo amenazado.

Pat dijo: “Fue tan bueno ser parte de algo que reunió a la gente de una manera curativa y llena de una alegría tal, que permanece contigo mucho después de que haya terminado”.

“Multicultural, interreligioso, intergeneracional, diversidad de géneros, abarca todo el mundo. Es demasiado especial”, dijo Brian. “Compartiendo lo que pasó esta noche, siento que puedo ayudar a generar otros eventos como este. Llevaremos esta vibra a donde quiera que vayamos, a cualquier hogar que vayamos, a cualquier familia a la que vayamos, a cualquier parte del mundo o cualquier parte del país al que vayamos. Esta vibra es tan curativa, tan amorosa, tan necesaria, tan unificadora de una manera que honra a la humanidad, honra al mundo natural y honra el espíritu, de cualquier forma que lo experimentemos”.

“¡Oh pueblos del mundo! El Sol de la Verdad ha aparecido para iluminar la tierra entera y para espiritualizar a la comunidad humana […] es armonía y confraternidad, y amor y solidaridad; realmente, es compasión y unidad y el fin de la separación; es estar en armonía, en completa dignidad y libertad, con todos los que están en la tierra.

[…]Por esta razón, todos los seres humanos deben sostenerse con fuerza unos a otros e ir en busca de la vida sempiterna. […] Que en todo momento se preocupen por hacer una buena obra para alguno de sus congéneres, ofreciendo a alguien amor, consideración, atenta ayuda. Que a nadie consideren como un enemigo o malqueriente, sino piensen en toda la humanidad como amigos, viendo al forastero como a un allegado, al extraño como a un compañero, permaneciendo libres de prejuicio, sin hacer distinciones.” – ‘Abdu’l-Bahá, Selección de los escritos de ‘Abdu’l-Bahá, páginas 13-14.

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

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