En una encuesta tras otras, las personas de todo el mundo dicen que creen en la unidad y la paz—pero no se sabe cómo llegar.

Es una respuesta tan común que se ha vuelto una frase estereotipada. Como resultado, cuando pensamos en la posibilidad de que haya paz y unidad, algunos se inclinan por creer en el fondo de sus corazones que no es realmente posible—que no hay esperanza, que es un sueño idealista sin posibilidad mejores posibilidades de realizarse. Cuando las personas ridiculizan el concepto de globalismo, por ejemplo, suele provenir de una visión cínica de que nunca podemos alcanzar el sueño de unidad mundial—que los seres humanos simplemente son incapaces.

Pero los sueños si se hacen realidad.

Anteriormente, cuando los visionarios y unificadores intentaban reunir a personas, poblaciones y naciones diferentes, también se les ridiculizaba. Cada gran avance hacia la unidad humana—la ciudad-estado, el reino, la nación y toda organización internacional—tuvieron muchos detractores, críticos que decían que esos avances nunca funcionarían. Cuando Muhammad intentó unificar las 37 tribus guerreras de la península arábiga, por ejemplo, enfrentó enormes obstáculos—pero en su vida, estableció la paz y la unidad en la región.

Winston-Churchill

Winston Churchill

Un ejemplo más reciente—cuando el ideal de unidad Europea se propuso por primera vez, en esos primeros días las personas lo ridiculizaron. Muy pocos eran los pensadores que se imaginaban a Europa unificada por su larga y sangrienta historia de guerra, ocupación extranjera y conflictos inter-estatales. Con tanta diversidad de idiomas y culturas en una región geográfica tan reducida, muchos creían que la paz y unidad no eran una posibilidad ni siquiera remota. Aunque escritores, filósofos y estadistas reconocidos como William Penn, Victor Hugo y Winston Churchill habían propuesto el concepto de “estados unidos de europa”, la mayoría consideraba que era una quimera contemplada por idealistas y utópicos.

Pero en la actualidad, la Unión Europea ha creado un mercado común de quinientos millones de personas, y ha impedido que haya guerra en Europa durante casi 75 años.

Para superar el escepticismo ante los sueños de unidad y paz de la humanidad, generalmente necesitamos un modelo que demuestra que un sueño puede volverse realidad. En el caso de la Unión Europea, el modelo histórico más citado fue los Estados Unidos, una unión federal de regiones y personas muy disparejas que después de sus grandes luchas con el genocidio, la esclavitud y la guerra civil, ha logrado unir y operar como una entidad pacífica.

En el caso de la unidad global, el sueño ya se ha comenzado a volver una realidad en la comunidad mundial bahá’í. Si está buscando un modelo de globalismo, lo puede encontrar entre los bahá’ís:

Aunado a la tendencia opositora de la guerra y el engrandecimiento personal, contra las cuales lucha incesantemente, el impulso hacia la unidad mundial es una de las características dominantes y generalizadas del planeta…

La experiencia de la comunidad bahá’í se puede ver como un ejemplo de esta unidad creciente. Es una comunidad de alrededor de tres a cuatro millones de personas provenientes de muchas naciones, culturas, clases y credos, implicadas en una gran variedad de actividades al servicio de las necesidades espirituales, sociales y económicas de las personas de muchas regiones. Es un solo organismo, representativo de la diversidad de la familia humana, desempeñando sus actividades por medio de un sistema de principios consultivos comúnmente aceptados, y valora igualmente todas las grandes emanaciones de guía divina de la historia humana.  Su existencia es otra prueba convincente de la viabilidad de la visión del Fundador de un mundo unido, otra evidencia más de que la humanidad puede vivir como una sociedad global, a la altura de los desafíos que pueda acarrear su llegada a la madurez. Si la experiencia bahá’í puede contribuir en cualquier medida para reforzar la esperanza de la unidad de la raza humana, nos complace ofrecerlo como modelo de estudio.—La Casa Universal de Justicia, A Wider Horizon, Selected Letters 1983-1992, pp. 148-149.

El primer encuentro con la comunidad bahá’í puede sorprender. Los bahá’ís provienen de todos los ámbitos, todo grupo racial, étnico y lingüístico, toda cultura y expresión de fe anterior. La segunda religión más extendida después del cristianismo, cubre el planeta y florece en todas partes.

Entonces, si quiere ser testigo de primera mano de un modelo potencial para el sueño de la unidad global, sólo visite su comunidad bahá’í local. Ahí verá una visión hermosa del futuro de la humanidad.

Se ha manifestado ahora el Prometido de todos los pueblos del mundo. Pues la totalidad de los pueblos y todas las religiones esperan a un Prometido, y Bahá’u’lláh es el Esperado por todos; por consiguiente, la Causa de Bahá’u’lláh generará la unicidad de la humanidad, y el tabernáculo de la unidad será erigido en las cimas del mundo, y serán desplegados en las cumbres de la tierra los emblemas de la universalidad de todo el género humano. – ‘Abdu’l-Bahá, La sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, página 140

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

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