Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Una de las cosas maravillosas que les sucede a los escritores de BahaiTeachings.org: podemos aprender sobre los viajes espirituales que hacen nuestros lectores.

En cartas reales como la siguiente, tenemos el privilegio y la bendición de conectarnos profundamente con personas cuyas almas están caminando por el camino de la investigación independiente y el descubrimiento espiritual.

¡Hola David!

No me imagino que me recuerdes, ya que ha pasado casi un año desde la última vez que hablamos. Pero hace poco me di cuenta de que nunca le di gracias por escribir artículos en BahaiTeachings.org en respuesta a varias preguntas que le había hecho, ¡así que gracias! Realmente me ayudaste mucho cuando pensaba mucho y me estresaba demasiado por algunos temas relacionados con la religión y la moralidad.

Quería preguntarle acerca de la diversidad de creencias, incluso dentro de una misma religión. Creo que después de todo el pensamiento que puse en mi fe me he establecido como un tipo de híbrido entre un católico y un bahá’í. Rezo como un católico reza, y es la cultura que sigo lo que con los días sagrados y celebraciones, pero en la creencia, diría que me alineo más estrechamente con un bahá’í. Tal vez esta no sea la conclusión correcta a la que llegar, pero es donde me encuentro en este momento. Sin embargo, les pido su opinión sobre el asunto porque, para ser franco, hay cosas con las que simplemente no puedo estar de acuerdo tanto en las creencias bahá’ís como católicas. Sé que los católicos más conservadores con las interpretaciones más literales de la Biblia no verían a un bahá’í como un compañero creyente, viendo las citas bíblicas ocasionales que se refieren a Jesucristo como el único camino hacia la salvación o solo el mediador entre Dios y el hombre, y con esto simplemente no puedo estar de acuerdo. Y luego, por el otro lado de esto, me temo que realmente no puedo obligarme a estar de acuerdo con la postura bahá’í sobre la guerra. Definitivamente reconozco que es algo terrible, pero también veo que es algo inevitablemente necesario en algunas circunstancias, y no puedo aceptar la restricción de los bahá’ís de servir en el ejército.

Escribí un poco más de lo que esperaba, mis disculpas por eso, pero solo quería extender la mano y darle un largo y esperado agradecimiento, y estar en contacto una vez más.

Amo recibir cartas como esta, son muy fascinantes e inspiradoras. Esta fue mi respuesta:

¡Qué bueno saber de ti otra vez! 

Tengo un amigo cercano aquí que se ve a sí mismo de la misma manera que tú, como una especie de híbrido entre un católico y un bahá’í. Él fue criado como católico (lo que por supuesto es una poderosa influencia temprana sobre cualquier alma) ahora cree en Bahá’u’lláh, pero aún no ha abandonado por completo su cultura católica. Su esposa es bahá’í y constantemente van juntos a los eventos Bahá’ís, pero también va a misa los domingos. 

El pasado lunes por la noche tuvimos una excelente reunión con un grupo de estudio que revisó una parte del libro de ‘Abdu’l-Bahá “Contestaciones a unas preguntas” que hablaba sobre la doctrina católica de la Trinidad. Mi amigo escuchó atentamente, participó con entusiasmo y dijo que estaba de acuerdo con el punto de ‘Abdu’l-Bahá:

“La Realidad Divina está santificada de la unicidad, cuánto más de la pluralidad…

El Espíritu Santo es el hálito de la gracia de Dios hecho visible y evidente en la Realidad de Cristo. La condición del hijo es y reside en el corazón de Cristo, en tanto que el Espíritu Santo es la condición del espíritu de Cristo. De ahí que quede confirmado y comprobado que la Esencia de la Divinidad es absolutamente única, impar, inigualable y sin semejante”. – ‘Abdu’l-Bahá, Contestaciones a unas preguntas, p. 244.

Sospecho que, después de estar casado con su maravillosa esposa bahá’í durante muchos años, mi amigo está un poco más cerca de ser bahá’í en estos días, pero, por supuesto, su camino espiritual es su propia responsabilidad interna, no la de nadie más.

Sabemos que tanto Cristo como Bahá’u’lláh enseñaron amor, compasión y unidad, por lo que ciertamente no hay una distinción real entre cualquiera de las dos Fe, desde una perspectiva bahá’í:

“Ahora es el momento de purificarte con las aguas del desprendimiento que han fluido de la Pluma Suprema y reflexionar, totalmente por amor a Dios, sobre las cosas que una y otra vez han sido reveladas o manifestadas, y luego esforzarte todo lo que puedas por sofocar, mediante el poder de la sabiduría y la fuerza de tu palabra, el fuego de la enemistad y el odio que está latente en los corazones de los pueblos del mundo.  Los Mensajeros Divinos han sido enviados, y sus Libros han sido revelados con el propósito de promover el conocimiento de Dios y fomentar la unidad y camaradería entre los hombres…”.

“En este Día, es de la esencia de la Fe de Dios y de Su Religión el que las diferentes comuniones de la tierra y los múltiples sistemas de creencia religiosa nunca debieran permitir que se alimenten los sentimientos de animosidad entre los hombres.   Estos principios y leyes, estos sistemas poderosos y firmemente establecidos han procedido de una sola Fuente y son los rayos de una misma Luz. El que difieran unos de otros debe ser atribuido a los variables requerimientos de los tiempos en que fueron promulgados”. – Bahá’u’lláh, La epístola al hijo del lobo, pp. 12-13.

Eso es lo que le digo a mi amigo cuando hablamos sobre su bifurcación de la fe: si eres feliz practicando espiritualmente ambas, entonces ¡más poder para ti!

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