Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

¿Crees que la religión y la razón pueden concordar? Si crees que sí, tal vez seas un Bahá’í.

Las enseñanzas Bahá’ís dicen que los seres humanos poseen habilidades intelectuales, mentes inquisitivas y espíritus curiosos, esto precisamente porque debemos determinar la verdad por nosotros mismos:

“…Pesad cuidadosamente en la balanza de la razón y de la ciencia todo lo que os sea presentado como religión.  ¡Si pasa esta prueba, aceptadla, pues es la verdad!  ¡Si, por el contrario, no se ajusta a ella, rechazadla, pues es ignorancia!” – ‘Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, p. 172.

A través del curso de la historia humana, algunas autoridades religiosas han aplastado y desalentado la búsqueda independiente de la verdad, castigando, rechazando y condenando a todos los que cuestionaban.  Como resultado de esto, muchas supersticiones, tradiciones y dogmas poco inteligentes se han adherido a las religiones desde el principio de los tiempos. Estos rituales, formas e imitaciones construidos por el hombre han oscurecido gradualmente su mensaje original y su propósito.

Cuando esto sucede, la religión se vuelve corrupta, conflictiva e incapaz de cambio.

Las enseñanzas Bahá’ís aconsejan evitar la imitación dogmática y ciega:

“Dios ha creado en el hombre el poder de la razón, que capacita al hombre para investigar la verdad. Dios no desea que el hombre imite ciegamente a sus padres y antepasados. Lo ha dotado con una mente o facultad de razonamiento y con ella ha de investigar y descubrir la verdad, y lo que encuentre real y verdadero debe aceptarlo. No debe ser imitador o ciego seguidor de ningún alma. No debe confiar en la opinión de ningún hombre sin cuestionar previamente. No. Cada alma debe buscar de modo inteligente e independiente para llegar a la conclusión real, obligado solo por esa realidad” – ‘Abdu’l-Bahá, Promulgación a la Paz Universal, p. 338.

Los Bahá’ís creen que la ciencia y religión están en armonía. Los escritos Bahá’ís describen la ciencia y la religión como “las dos alas que la humanidad necesita para poder volar”. Este concepto revolucionario de unidad entre la ciencia y la verdadera religión respalda el principio Bahá’í de la necesidad de realizar una “búsqueda independiente de la verdad”:

“Primero, concierne a toda la humanidad investigar la verdad. Si tal investigación se realiza, todos estarán de acuerdo y unidos, pues la verdad o realidad no es múltiple; no es divisible. Las diferentes religiones tienen una sola verdad subyacente; por lo tanto, su realidad es una” -Ibid, p. 122.

Bahá’u’lláh, llamando a toda la humanidad a investigar la verdad espiritual por ellos mismos,  nos insta a “investigar todas las cosas con un ojo perspicaz”, Tablas de Bahá’u’lláh, p. 187. El realizar una exploración espiritual con una mente abierta puede tomar muchas formas, pero las enseñanzas Bahá’ís recomiendan buscar el significado interno, buscar comprender y entender a tu propio ser:

“Cuando las personas de inclinación espiritual se zambullen en el océano de su sentido suelen extraer a la superficie las perlas de significado íntimo” – ‘Abdu’l-Bahá en Londrés, p. 79.

Cuando nos dedicamos a la búsqueda espiritual, a nuestra propia búsqueda independiente por la verdad, entonces nos convertimos en verdaderos buscadores. Por supuesto, podemos aprender de la experiencia y conocimiento de otros, pero, en última instancia, debemos dejar que nuestro propio corazón y mente tomen la decisión de qué es lo que realmente creemos que es verdadero.

Es por esta razón que los Bahá’ís no tenemos clero. Cada Bahá’í es responsable por su propio crecimiento espiritual. Cada Bahá’í ora y medita en la medida que lo vean conveniente; no existen los sermones, ni sacramentos, ni confesiones, ni ritos; la administración la dirigen cuerpos democráticamente elegidos en cada comunidad Bahá’í, no existen autoridades individuales que puedan imponer su propio entendimiento sobre otros.

Las enseñanzas Bahá’ís urgen a los buscadores a leer y estudiar los libros sagrados de cada Fe, e ir más allá de un análisis literal de sus escritos para poder descubrir sus significados profundos, simbólicos e internos. Al mismo tiempo, Bahá’u’lláh pide a los buscadores de la verdad a que exploren su propia realidad interna y aprendan a entenderse a sí mismos:

“Uno debe, entonces, el libro de su propio yo…”- Los Cuatro Valles, p. 81.

Esta autoexploración, junto con una búsqueda por la verdad interna y externa, lleva al buscador a un viaje de desarrollo y crecimiento interno y espiritual.

Todos tenemos mentes, corazones y almas. Cuando estos tres poderosos instrumentos se combinan en la búsqueda por la verdad, nuestra inteligencia, nuestras emociones y nuestros anhelos espirituales más profundos pueden poner en manifiesto nuestra verdadera realidad interna.  La Fe Bahá’í alienta a todos a realizar este viaje de descubrimiento espiritual.

0 Comentarios

characters remaining