Enfrentar la complejidad de las relaciones familiares y, a menudo, construir unidad entre miembros de la familia diversos, puede resultar tanto un desafío como una alegría. Las parejas fortalecen su excelencia construyendo unidad al poner en práctica el compromiso, la perseverancia, el amor, la flexibilidad, la cooperación, la amabilidad, la paciencia, el tacto y la sabiduría.

happy-wedding-familyCuándo una pareja se está conociendo en el mejor de los casos pasan tiempo con cada una de sus familias. Cuando eso ocurre es aconsejable observar cómo cada uno trata al padre de sexo opuesto y cómo interactúan los padres entre si y con sus hijos. A menudo estos patrones se repiten cuando la pareja se casa y decide formar una familia. Pregúntense: ¿aprecia usted estos patrones de conducta? ¿Son conductas que a usted le gustaría sean diferentes? ¿Existen interacciones dañinas que se han vuelto tan habituales que la familia no las reconoce?

En la medida que usted y su pareja se formulen estas preguntas empezarán a construir unidad, tema que atraviesa todo el conjunto de las enseñanzas bahá’ís. La unidad de la familia, que incluye a la pareja casada, se convierte en elemento construcción de la unidad de las naciones:

Comparemos las naciones del mundo con los miembros de una familia. La familia es una nación en miniatura. Extended simplemente el círculo de las naciones y tendréis la humanidad. Las condiciones que circundan la familia circundan también la nación. Los acontecimientos en la vida de la familia son los acontecimientos en la vida de la nación… [y] las naciones no son más que un conjunto de familias… –  ‘Abdu’l-Bahá, Fundamentos de la Unidad Mundial, página 110.

Este vital principio sobre la unidad requiere de la pareja de novios que consideren cómo respetar a sus padres, cuándo hacerlos partícipes de sus vidas y cómo ampliar los vínculos de amor y ayuda. En la Fe Bahá’í, Bahá’u’lláh ha creado un sistema único que hace partícipes a los padres y establece ciertos límites.

Las enseñanzas bahá’ís protegen el derecho de toda pareja a tomar libremente la decisión de casarse, sin la interferencia de los padres:

En referencia a la cuestión del matrimonio según la Ley de Dios: primero debes elegir a alguien que te agrade y luego el asunto está sujeto al consentimiento de padre y madre. Antes de que hagas tu elección, no tienen ellos ningún derecho a interferir. –  ‘Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, página 90.

Una vez que las personas se han escogido como pareja, entonces los padres tienen la responsabilidad de dar o no dar su consentimiento. Los padres pueden optar por dedicar tiempo a conocer a la pareja y sus caracteres para poder asegurarse de que la pareja está tomando la decisión correcta. Sin embargo, depende de ellos de cómo cumplen su responsabilidad de dar consentimiento. El consentimiento de los padres, como elemento prenupcial, puede significar una gran contribución a la unidad familiar. Cuando todos están de acuerdo con el matrimonio, es más probable el desarrollo de armonía y previene problemas posteriores. Las enseñanzas bahá’ís hablan del consentimiento de la siguiente manera:

Deseando establecer amor, unidad y armonía entre Nuestros siervos, lo hemos condicionado, una vez que se conozca el deseo de la pareja, al permiso de los padres, para que entre ellos no surja enemistad ni rencor.  – Bahá’u’lláh, Libro Más Sagrado, página 44.

En la medida que las parejas pasan por el proceso de noviazgo y deciden formar una familia, pueden ir afianzando y fortaleciendo su lazo al hacer de la unidad familiar una prioridad. La calidad de las relaciones que se construyen a lo largo del proceso pueden establecer lazos duraderos.

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

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