¿Cuál es la respuesta correcta a un crimen de odio? Si ocurre alguno en su comunidad, ¿qué debe hacer?

Recientemente me enteré de tres actos de vandalismo alimentados por prejuicios, uno por motivos de raza, el segundo sobre identidad de género y el tercero sobre religión. Este vandalismo se produjo en varias partes de los Estados Unidos, y, además, estos crímenes de odio tenían algo más en común: todos ellos fracasaron. En dos casos, los vecinos se reunieron para quitar los indicios antes de que los propietarios regresaran, y en el otro, se unieron en un proyecto de arte para convertir el grafiti lleno de odio en arte lleno de amor.

Mientras una familia afroamericana de Tenino, Washington, disfrutaba de su viaje de campamento, alguien cubrió la fachada de su casa con grafiti racista. Los miembros de la comunidad decidieron limpiarla antes de que la familia volviera a fin de evitar que la familia, especialmente los niños, presenciaran tales sentimientos de odio. El club local y porristas de Fútbol Juvenil publicaron en Facebook que “… quieren que los cobardes racistas sepan que NO soportaremos esto en nuestra pequeña ciudad”. Ellos llamaron a voluntarios para ayudar a limpiar la pintura y unas 50 personas acudieron, incluyendo el alcalde de la ciudad. Fue justo a tiempo. La familia regresó justo cuando el trabajo había terminado. Un bombero local resumió los sentimientos de todos, diciendo: “Sería muy terrible para este mundo que este tipo de cosas sucedan en tu propia comunidad y no hagas algo al respecto. Lo principal es que queríamos asegurarnos de que la familia no lo viera. Nadie [necesita] este tipo de basura en su vida.”
En la costa este, una pareja lesbiana de Massachusetts estaba fuera de la ciudad cuando unos vándalos atacaron su casa con huevos y robaron una bandera LGBT que fue colocada después de la masacre de decenas de personas en una discoteca gay de Orlando. Una de las mujeres, Lauri Ryding, expresó su aprecio por los aproximadamente 40 vecinos cuya respuesta inmediata fue mostrar su apoyo y solidaridad frente al fanatismo mediante la compra de banderas de orgullo gay e izarlas en sus propias casas. “El acto de temor y maldad de una persona creó una declaración tan poderosa de amor”, dijo. “Somos muy bendecidas, muy afortunadas.”

Esther Cohen-Eskin painting her trash can.

Esther Cohen-Eskin pintando su bote de basura.

Esther Cohen-Eskin, una mujer judía en Haverford, Pensilvania, salió de su casa un día y encontró una esvástica pintada en su basurero. Una amiga le sugirió que tomara un “mensaje feo y saque algo hermoso de ello”. Cohen-Eskin convirtió la esvástica en una flor y pasó folletos a sus vecinos explicando lo que había sucedido e invitándolos a unirse a ella. Cohen-Eskin inmediatamente comenzó a recibir mensajes de sus apoyadores. “Imágenes de cubos de basura cubiertos de arriba a abajo con símbolos de paz, lemas de ‘No hay lugar para odiar’, mariposas, jardines de flores, expresiones de amor, y más, que llegaban de cerca y de lejos, incluyendo el Reino Unido, Canadá y Alemania. Cohen-Eskin dijo que no se está enfocando en tratar de descubrir la identidad del perpetrador”, informó un periodista. “No quiero darles ningún poder. Prefiero dar el poder a las personas que se levantan y lo convierten en algo positivo”.
Todos estos vecinos demostraron a través de sus acciones lo que ‘Abdu’l-Bahá vio como la promesa de la comunidad estadounidense cuando visitó este país en 1912. Él comentó:

¡Alabado sea Dios! Vosotros vivís en un país de liberad. Habéis sido bendecidos con hombres de sabiduría, hombres versados en el estudio comparativo de las religiones. Sois conscientes de la necesidad de la unión y sabéis del gran daño que causan los prejuicios y la superstición. Os pregunto: ¿no son preferibles acaso el compañerismo y la hermandad a la enemistad y el odio en la sociedad y en la comunidad? La respuesta es evidente por sí misma. El amor y el compañerismo son absolutamente necesarios para ganar el beneplácito de Dios, cual es la meta de todo logro humano. Debemos estar unidos. Debemos amarnos unos a otros. Siempre debemos alabarnos unos a otros. Debemos elogiar a todos, para que así desparezcan la discordia y el odio que han sido la causa del alejamiento entre los hombres. De otro modo, alabándonos a nosotros mismos y condenando a otros las condiciones del pasado continuarán; las guerras religiosas no tendrán fin y el prejuicio religioso, causa principal de este estrago y tribulación, aumentará. Esto debe ser abandonado, y el modo de hacerlo es investigando la realidad que yace en todas las religiones. Esta realidad subyacente es el amor a la humanidad. Pues Dios es uno, el hombre es uno, y el único credo de los profetas es el amor y la unidad. – La promulgación de la paz universal, págs. 393-394.

Así que si ocurre un crimen de odio donde vive, no importa qué ciudad, estado, isla o territorio, tome la sugerencia de ‘Abdu’l-Bahá y pruebe ejercer un poco de compañerismo, hermandad y amor por la humanidad.

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

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