Estaba leyendo un editorial el otro día que se lamentaba del hecho que el orden liberal democrático parecía estar retirándose mundialmente y que la dictadura, o formas más autoritarias de gobierno estaban en creciente expansión. Este lamento me llevó a reflexionar sobre este tema a la luz de los escritos Bahá’ís.

Fundamentalmente, ¿por qué una amplia (votante) parte de la sociedad está rechazando una organización de la sociedad (democracia liberal) que una vez pareció destinada a cubrir todo el planeta? Tal vez el problema está en la confluencia de la filosofía “liberal” y “democracia”. Estos términos generalmente se usan juntos, pero, a mi parecer, son ideas muy diferentes con implicaciones muy distintas para dirigir la sociedad. Y, los escritos Bahá’ís remarcan esas distinciones.

El modelo de gobierno Bahá’í tiene elementos de diversos sistemas existentes de gobierno, pero también cuenta con una estructura única y propia; sin embargo, el concepto de democracia también es elogiado. Durante sus visitas a los Estados Unidos a inicios del siglo XX, ‘Abdu’l-Bahá alabó el sistema democrático de gobierno americano. Por ejemplo, él dio estas observaciones a una congregación reunida en una iglesia de Nueva York:

“Considerad la vasta diferencia que existe entre la democracia moderna y las viejas formas de despotismo. Bajo un gobierno autocrático las opiniones de los hombres no son libres y el desarrollo es reprimido, en tanto que, en la democracia, debido a que la palabra y el pensamiento no están restringidos, se ve mayor progreso. Es lo mismo que la verdad en el mundo de la religión. Cuando la libertad de conciencia, la libertad de pensamiento y el derecho a expresarse prevalecen, es decir, cuando cada hombre de acuerdo a su propia ideación puede dar expresión a sus creencias; el desarrollo y el crecimiento son inevitables.” -‘Abdu’l-Bahá, Promulgación a la Paz Universal, p. 211.

La definición de democracia del diccionario “Merriam-Webster” es “un gobierno en el cual el poder supremo está investido en el pueblo y ejercido por este directa o indirectamente a través de un sistema de representación, generalmente con el desarrollo de elecciones periódicas libres”.

Las elecciones para los consejos Bahá’ís locales se sostienen en forma democrática y comunitarias en la que cada miembro elegible de la comunidad vota a través de una balota secreta, sin ninguna campaña proselitista, por aquellos que consideren tienen la capacidad espiritual más elevada para ese rol. Así que, en resumen, es la democracia en la forma más pura la que es alabada en los escritos Bahá’ís, no los partidos políticos divisivos que asumen generalmente un nombre.

Sin embargo, “liberal” es otra conversación. Se valora la libertad de pensamiento (como en el párrafo anterior), ya que esta libertad es un requisito para la consulta Bahá’í, para que los miembros puedan compartir sus puntos de vista de manera libre. Sin embargo, los escritos Bahá’ís también dejan en claro que tal libertad puede ser problemática cuando se lleva al extremos.  Bahá’u’lláh escribió:

“Corresponde a quiénes tienen autoridad actuar con moderación en todas las cosas. Todo lo que sobrepase los límites de la moderación dejará de ejercer una influencia beneficiosa. Examinad, por ejemplo, ideas como la libertad, la civilización y otras similares. Por muy favorablemente que los hombres de entendimiento las consideren, si son llevadas al exceso, ejercerán una influencia perniciosa sobre los hombres.” –Tablas de Bahá’u’lláh, p. 200.

Él agregó también:

“La libertad, finalmente, ha de llevar a la sedición, cuyas llamas nadie puede apagar. Así os advierte Quien es el Ajustados de Cuentas, el Omnisciente.  Saber que la personificación de la libertad y su símbolo es el animal. Lo que conviene al hombre es la sumisión a aquellas restricciones que le protejan de su propia ignorancia y le resguarden contra el daño de los intrigantes. La libertad hace que el hombre traspase los límites de la decencia y vulnere la dignidad de su condición.  Lo degrada a un nivel de depravación y perversidad extremas” -Bahá’u’lláh, El Libro Más Sagrado, p. 64.

Bahá’u’lláh luego dijo que la “verdadera libertad” consiste en la sumisión del hombre a la voluntad de Dios y sus mandamientos. La verdadera libertad en la visión Bahá’í está sujeta a la obediencia a las leyes y la aceptación de los límites en el comportamiento que, en última instancia, puede ayudar a los individuos y sociedades a progresar, a través del proceso de aprender a someter los instintos básicos y usar los dones de cada uno al servicio y hacer avanzar la comunidad en general.

Con este punto de vista, no sorprende tal vez que la filosofía de libertad sin límites, sello generalizado del pensamiento occidental contemporáneo, no sea aceptado por todos (tanto entre países como dentro de ellos). Así que, en este contexto, las tendencias globales contemporáneas tienen sentido. Entonces, una reflexión desapasionada sobre las definiciones de términos como “liberal” o “democracia”, las percepciones ofrecidas por los escritos Bahá’ís y la voluntad de cuestionar los supuestos actuales puede arrojar luz sobre los desafíos, y posibilidades, de gobierno en nuestra época.

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

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