¿Ha enviado Dios Profetas y Mensajeros a todas las culturas y civilizaciones?

Los investigadores, escritores y teólogos se han hecho esta pregunta durante siglos. En esencia, esta supone otras preguntas importantes: ¿las religiones de las culturas indígenas cuentan? Las religiones indígenas no necesariamente cuentan con escritos o historia, ¿aun así importan? ¿Los sistemas de creencias indígenas deberían ser considerados junto a las denominadas grandes religiones del mundo?

El Oxford English Dictionary define “deducción” como el proceso lógico de “inferencia por un razonamiento de lo general a lo particular”.  Mediante el proceso de deducción, las enseñanzas bahá’ís nos permiten deducir que Dios debe haber enviado Mensajeros y Profetas a todas las naciones, incluyendo América, tal como indica claramente este pasaje de Bahá’u’lláh:

A las ciudades de todas las naciones Él ha enviado a sus mensajeros, con la misión de anunciar a los hombres las nuevas del Paraíso de su complacencia y de atraerlos al Refugio de perdurable seguridad, la Sede de la eterna santidad y trascendente gloria… Edades pasaron hasta que alcanzaron su consumación en éste, el Señor de los días. – Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, página 145.

Una afirmación similar existe en el “Comentario de Bahá’u’lláh del Sura del Sol” (o “Comentario”, para abreviar). En este Comentario, Bahá’u’lláh explica el significado del Sura (Capítulo) 91 del Corán, el cual comienza con este juramento: “Por el Sol y su (glorioso) esplendor”. El título “Bahá’u’lláh” significa la “Gloria de Dios” o el “Esplendor de Dios”. En otras palabras, los bahá’ís creen que Bahá’u’lláh es el Sol espiritual o Mensajero para este día y época.

Según Shoghi Effendi, el Guardián de la Fe Bahá’í, Bahá’u’lláh “explica que el Sura del Sol no debe interpretarse de manera literal” (Dawn of a New Day, pp. 79-80). Shoghi Effendi ha aportado esta traducción autorizada del siguiente pasaje del “Comentario de Bahá’u’lláh del Sura del Sol”:

Has de saber con toda seguridad que, así como crees firmemente que la Palabra de Dios, exaltada sea Su gloria, perdura para siempre, también debes creer con fe incuestionable que su significado nunca podrá ser agotado. Sin embargo, aquellos que son sus intérpretes señalados, aquellos cuyos corazones son los depositarios de sus secretos, son los únicos que pueden comprender su múltiple sabiduría.

¡Cuán grande es la multitud de verdades que la vestidura de las palabras no podrá jamás contener! ¡Cuán vasto es el número de realidades que ninguna expresión puede describir adecuadamente, cuyo significado nunca podrá ser revelado, y a las cuales no podrá hacerse ni siquiera la más remota alusión! ¡Cuán múltiples son las verdades que deben permanecer sin ser pronunciadas hasta que haya llegado el tiempo señalado! Así se ha dicho: “No todo lo que se sabe se puede expresar, ni todo lo que se pueda expresar ha de considerarse oportuno, ni tampoco puede toda expresión oportuna estimarse adecuada a la capacidad de quienes la oyen”.

De estas verdades algunas pueden ser reveladas solamente de acuerdo con la capacidad de los depositarios de la luz de Nuestro conocimiento, y los destinatarios de Nuestra gracia oculta. – Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, páginas 175-176.

En un artículo publicado previamente en la serie, Necati Alkan escribió:

Finalmente, existe una afirmación de Bahá’u’lláh en su Comentario del Sura del Sol… Bahá’u’lláh declara que todas las naciones de la tierra han sido iluminadas con uno de estos “Soles”, es decir Profetas de Dios.

De estas dos afirmaciones citadas líneas arriba, podemos deducir que “A las ciudades de todas las naciones” necesariamente debe incluir América. Dado que esta estaba habitada por pueblos indígenas antes del “contacto” precolombino, podemos además deducir que la afirmación de Bahá’u’lláh incluye lógica y necesariamente dentro de esta perspectiva universal a Mensajeros de Dios nativos.

Ahora veamos dos versos del Corán, el Libro Sagrado del islam, que lo corroboran:

Por cierto, que enviamos a cada nación un Mensajero. – Corán 16:36.

Cada nación tiene su Mensajero – Corán 10:47

¿Cómo se relacionan estas Escrituras con otras afirmaciones de ‘Abdu’l-Bahá según las cuales todos los Profetas de Dios han venido de Oriente?

“En los libros de los Profetas”, Él (‘Abdu’l-Bahá’) afirma nuevamente, “constan ciertas buenas nuevas que son absolutamente verdaderas y libres de duda. Oriente siempre ha sido el lugar de amanecer del Sol de la Verdad. Todos los Profetas de Dios han aparecido en Oriente…. Occidente ha obtenido iluminación de Oriente, pero en algunos aspectos el reflejo de la luz ha sido mayor en Occidente. Esto es especialmente cierto respecto del cristianismo. Jesucristo apareció en Palestina y Sus enseñanzas se fundaron en aquel país. Aunque las puertas del Reino se abrieron primeramente en esa tierra y las dádivas de Dios se difundieron desde su centro, el pueblo de Occidente ha abrazado y promulgado el cristianismo más cabalmente que el pueblo de Oriente”. – citado por Shoghi Effendi en El orden mundial de Bahá’u’lláh, p. 75.

Aquí ‘Abdu’l-Bahá utiliza la ampliamente conocida historia del cristianismo para precisar que, incluso si se originó en Oriente, este tuvo un impacto histórico más grande en Occidente. Del mismo modo, la Fe Bahá’í, que también se originó en Medio Oriente, se espera que en el futuro tenga su mayor impacto en Occidente, especialmente en América. Este es un convincente e inspirador argumento de la historia.

De estos pasajes de las escrituras bahá’ís, reconocemos varias verdades: (1) las religiones del mundo, por lo general, han venido de Oriente. (Solo abre cualquier libro estándar sobre religiones del mundo y esto se hará perfectamente obvio, aunque algunos textos sí incluyen a las religiones indígenas). (2) Sigue siendo un hecho que las religiones indígenas también han existido en todas partes a lo largo de la historia. (3) Según la creencia bahá’í, todas las auténticas religiones derivan de la misma fuente; revelaciones divinas transmitidas a través una serie progresiva de Profetas y Mensajeros. (4) Por lo tanto, podemos resolver esta aparente contradicción en un plano más elevado de entendimiento: Aunque es cierto que las grandes religiones del mundo vienen todas de Oriente, sigue siendo un hecho que muchas religiones indígenas aparecieron en América y otros lugares.

Queda claro, al aplicar las enseñanzas bahá’ís sobre la revelación progresiva, que las religiones indígenas, en su forma original, fueron de origen divino. Ha llegado el momento de que esta verdad sea reconocida y respetada.

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

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