"Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í."

Las enseñanzas de la Fe Bahá’í exaltan la educación y el conocimiento. Bahá’u’lláh dice: “el conocimiento equivale a unas alas para la vida del hombre y a una escalera para su ascenso”.

Además:

“La adquisición del mismo es responsabilidad de todos. Sin embargo, debe adquirirse el conocimiento de aquellas ciencias que beneficien a los pueblos de la tierra, y no de aquellas que comienzan en palabras y terminan con palabras. Grande, en verdad, es la demanda que los científicos y los artesanos hacen a los pueblos del mundo. En verdad, el conocimiento es un verdadero tesoro para el hombre y una fuente de gloria, de munificencia, de gozo, de exaltación, de alegría y de regocijo para él”- Tablas de Bahá’u’lláh, p. 66.

Bahá’u’lláh hace un llamamiento a todos los padres a que eduquen a sus hijos. Además, Él, exhortando a toda la humanidad, atribuye responsabilidad a la sociedad de asegurar que cada niño reciba educación e instrucción:

“Hemos prescrito a todos los hombres lo que conducirá a la exaltación de la Palabra de Dios entre Sus siervos, e igualmente, al avance del mundo del ser y a la elevación de las almas. A este respecto el mayor instrumento es la educación de los niños”- Una tabla escrita a un creyente. 

Las enseñanzas Bahá’ís enfatizan que la educación tiene dos aspectos: espiritual y material. Ambos son necesarios para el progreso y prosperidad del hombre:

“En la escuela de las realidades educan a estos hijos e hijas de acuerdo con las enseñanzas de Dios, y los crían en el regazo de la gracia, para que se desarrollen en todo sentido, exhiban los excelentes dones y bendiciones del Señor y reúnen las perfecciones humanas; para que progresen en todos los aspectos del empeño humano, ya sea exterior o interior, oculto o visible, material o espiritual, hasta que hagan de este mundo mortal un amplio espejo que refleje ese otro mundo que no perece”- Selección de los Escritos de ‘Abdul-Bahá, p. 175.

Además, comentando sobre la importancia de la educación de los niños, ‘Abdul-Bahá dice:

“Potencialmente, todo niño es la luz del mundo y, al mismo tiempo, su oscuridad; por consiguiente, la cuestión de la educación debe ser considerada como de importancia primordial. Desde su infancia, el niño debe ser amamantado en el pecho del amor de Dios y criado en el abrazo de Su conocimiento, para que irradie luz, crezca en espiritualidad, se llene de sabiduría y erudición y adquiera las características de la hueste angelical”-  Selección de los escritos de Abdu’l-Bahá, p. 178.

Los Bahá’ís promueven y apoyan el despliegue de una educación universal obligatoria para todos los niños y niñas por igual.  Sin importar el lugar de nacimiento, sin importar su clase o raza, o circunstancias económicas, las enseñanzas Bahá’ís dicen que todos los niños, sin excepción, deberían recibir una buena educación.  Sobre esto ‘Abdu’l-Bahá ha dicho:

“La educación es una de las acciones más meritorias del género humano y atrae la gracia y el favor del Todo misericordioso, pues la educación es la base indispensable para toda virtud humana y le permite al hombre abrirse camino hacia alturas hacia las alturas de perdurable gloria.  Si un niño es instruido desde su infancia, mediante el amoroso cuidado del Santo Jardinero, beberá de las cristalinas aguas del espíritu y del conocimiento, al igual que un árbol que crece en medio de arroyos y riachuelos. Y ciertamente acaparará los brillantes rayos del Sol de la Verdad, y con su luz y calor siempre adquirirá frescor y hermosura en el jardín de la vida.

Por consiguiente, el preceptor debe asimismo ser un médico, es decir, al instruir al niño debe remediar sus faltas; debe impartirle saber y al mismo tiempo educarle para que posea una naturaleza espiritual.  Que el maestro sea un doctor para el carácter del niño: así curará los males espirituales de los hijos de los hombres.

Si en esta trascendental tarea se hace un ingente esfuerzo, el mundo de la humanidad brillará con otros ornamentos y emitirá la más hermosa luz.  Entonces este sitio oscuro se tornará luminoso y esta morada terrenal se convertirá en el Cielo. Los mismos demonios se transformarán en ángeles; los lobos, en pastores de rebaño; la manada de perros salvajes, en gacelas que pastan en las praderas de la unicidad; las bestias voraces, en pacíficas manadas, y las aves de rapiña de espolones afilados como cuchillos, en aves cantoras que trinan como dulces notas características” -Ibid, p. -176-177.

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