Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Actualmente en el mundo, se puede ver de diferentes maneras que existe un aire de confusión e irritación entre las personas.

Los bahá’ís creen que el mundo está en el proceso de dar a luz a un maravilloso nuevo orden mundial con un gran futuro. Lo que estamos experimentando ahora es el dolor antes de su nacimiento. En cierto sentido, somos las parteras responsables de preparar y ayudar con el parto:

Estamos en el umbral de una época cuyas convulsiones proclaman tanto los dolores de la muerte del viejo orden y los dolores de parto del nuevo. Este Nuevo Orden Mundial fue concebido a través de la influencia generadora de la Fe anunciada por Bahá’u’lláh. En el momento actual, podemos experimentar la agitación en el útero de una época de privación de recursos, una era que espera la hora señalada en la que pueda deshacerse de su carga y ceder paso a un fruto más justo.

“La tierra entera”, escribe Bahá’u’lláh, “se halla ahora en estado de gravidez. Se aproxima el día en que habrá entregado sus más nobles frutos, cuando en ella habrán crecido los árboles más altos, los más encantadores capullos, las bendiciones más celestiales. ¡Inmensamente exaltada es la brisa que sopla desde las vestiduras de tu Señor, el Glorificado! ¡He aquí que ha difundido su fragancia y ha renovado todas las cosas! Bienaventurados los que comprenden. – Shoghi Effendi, El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, p.  298.

Todos reaccionamos a este período de embarazo de diferentes maneras, pero les dejaré a ustedes decidir a dónde pertenecen; sin embargo, les sugeriré el curso de acción que los bahá’ís están tomando para sobrevivir a este período de cambios y transformación en la historia de la humanidad.

En un extremo se encuentran aquellas personas que no muestran signos de verse afectadas por estos rápidos cambios y confusión, pero silenciosamente y con gran valentía hacen su mejor esfuerzo por lograr el mejoramiento del mundo. Algunas de estas personas tienen una afiliación con creencias religiosas y, por el otro lado, algunos son creyentes en la ciencia. Se han dado cuenta de su misión en la vida y hacen su mejor esfuerzo, sin necesidad de luchar u odiar a los que toman puntos de vista diferentes. Ellos saben cómo enfocarse los puntos de concordancia entre las personas, y no en las diferencias. Saben que lo que están haciendo dará frutos en el futuro. Las enseñanzas bahá’ís los describen así:

¡Elevad vuestros corazones más allá del presente y contemplad el futuro con fe! Hoy la semilla ha sido sembrada, sus granos caen sobre la tierra, mas aguardad el día cuando se convertirá en un árbol glorioso y sus ramas se llenarán de frutos. ¡Regocijaos y estad contentos, pues este día ha amanecido, tratad de comprender su poder, pues, en verdad, es maravilloso! ¡Dios os ha coronado con honor y en vuestros corazones ha puesto una estrella radiante; verdaderamente, su luz iluminará el mundo entero! – Abdu’l-Bahá, Las Charlas de París, p. 69.

¿Y en el otro extremo? Aquellos que prosperan entre la confusión, buscan solo su propio interés y hacen todo lo posible para obtener lo que quieren. Dado que las personas como estas piensan que el fin justifica los medios, no consideran la moralidad de sus acciones, sino que mienten, destruyen, odian e incluso matan a cualquier cosa que se oponga a su versión de la verdad. Muchos de ellos son seguidores de diferentes grupos denominados religiosos -aunque ninguna religión real apoya la violencia- o varias ideologías radicales. Funcionan como las causas principales de la destrucción del viejo orden, que en última instancia también contribuye al proceso de cambio.

Luego están aquellos que no pueden entender lo que está sucediendo a su alrededor, y se sienten impotentes al no poder encontrar un curso de acción. A menudo se dan por vencidos, y sus esfuerzos se limitan a quejarse y recordar a todos cuán desesperanzada es la época actual y cómo extrañan los viejos tiempos cuando todo era bueno y decente. Han olvidado su deber más importante como ciudadanos del mundo: “Todos los hombres han sido creados para llevar adelante una civilización en continuo progreso”. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, p. 214.

Ese último grupo de personas, que podría ser usted o yo, tienen motivos sinceros y buenas intenciones. Quieren contribuir a la construcción de una sociedad justa: defender a los pobres, salvar al planeta de la contaminación, lograr un mejor sistema de salud, un mejor sistema de educación, un mejor sistema de gobierno y mejores políticas económicas. Ellos tienen muchos otros objetivos maravillosos, también. Pero en lugar de cambiar las cosas para mejor, terminan sin saber qué hacer.

Tenemos la obligación moral de llegar a todos estos grupos y ayudarlos amorosamente a ver las posibilidades de existen de crear un nuevo orden mundial. Aquellos que ya gastan su energía desinteresadamente en la construcción de un mundo mejor necesitan nuestro aliento y apoyo por los esfuerzos sacrificados que realizan. Aquellos que están confundidos y no saben qué hacer para ayudar también necesitan nuestra ayuda para eliminar las nubes oscuras que penden sobre sus vidas. Esas almas de buen corazón, pero frustradas necesitan que se les recuerde que su enojo e impaciencia son contraproducentes, de modo que no terminan frustrados y odiando a los demás.

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