Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Muchas personas en todo el mundo luchan contra el impacto destructivo del cambio climático, el cual es causado por el calentamiento de la Tierra.

En Filipinas y Puerto Rico, por ejemplo, se han experimentado tormentas extremadamente intensas, además tanto las poblaciones rurales como las urbanas de África enfrentan un incremento en la escasez de agua.  Las inundaciones, sequías e incendios forestales suceden más a menudo y con mayor severidad.

Por supuesto, los científicos nos han advertido por algún tiempo ya sobre este trastorno en el clima y su amenaza a la existencia de la humanidad y cientos de otras formas de vida. La humanidad sí puede abordar adecuadamente el problema del cambio climático; sin embargo, para poder lograrlo necesitará transformar fundamentalmente su mentalidad, además de modificar casi todas las actividades humanas: debemos cambiar nuestra fuente de energía a energía renovable, comer mucho menos carne y cambiar nuestras prácticas agrícolas y sistemas de transporte.

Tal vez, el cambio más difícil será renunciar al mito del crecimiento económico continuo. Las personas adineradas que viven con un estilo de vida de alto consumo deberán adoptar una vida más sencilla, mientras que nuestras sociedades deberán asegurar que todas las personas, en especial aquellas poblaciones que ahora viven en la pobreza, puedan tener acceso a agua limpia, alimentos y electricidad.

A pesar de que la vasta mayoría de los científicos y personas en el mundo están de acuerdo sobre las causas y soluciones sobre el cambio climático,  en algunos países, los escépticos muestran poca preocupación sobre este asunto, mientras que al mismo tiempo, los intereses de los poderosos alimentan una perspectiva extrema que rechaza por completo el cambio climático y busca competir con los descubrimientos científicos relevantes. Debido a la marcada polarización que ha caracterizado a este asunto, algunos individuos han escrito a la Casa Universal de Justica, la institución suprema de la Fe Bahá’í, expresando su preocupación sobre el cambio climático y cómo este se ha exagerado y politizado.

La respuesta dada por la Secretaría de la Casa Universal de Justicia aclara amorosamente muchos aspectos de este asunto. Aquí recomienda abandonar el debate partidario y buscar acción unificada:

La humanidad será mejor servida cuando se ponga a un lado la disputa partidaria y se busque la acción unificada, una que sea guiada por las mejores evidencias científicas disponibles, que esté basada en principios espirituales y que revise cuidadosamente las acciones tomadas a la luz de la experiencia. El enfoque persistente de generar y magnificar puntos de diferencia, en lugar de basarse en puntos de acuerdo, conduce a la exageración que alimenta la ira y la confusión, disminuyendo así la voluntad y la capacidad de actuar en asuntos de interés vital. – La Casa Universal de Justicia, 29 de noviembre del 2017, a un grupo de individuos Bahá’ís.

Después de establecer este importante sentido unificador, lo que procede es afirmar la verdad: que el problema del cambio climático tiene “profundas implicaciones para el bien común”. También coloca la crisis climática en el panorama general de los problemas sociales y ambientales de la humanidad, con énfasis en la justicia:

Uno de los problemas más apremiantes de la humanidad en el siglo actual es cómo una población mundial en crecimiento, con un rápido desarrollo, que aún no se encuentra unificada puede, de manera justa, vivir en armonía con el planeta y sus recursos finitos. -Ibid.

La carta luego expone el significado fundamental de la ciencia:

Entre las enseñanzas Bahá’ís se encuentran aquellas con respecto a la importancia de la música. Grande, en verdad, es la demanda que los científicos y los artesanos hacen a los pueblos del mundo. ‘Abdu’l-Bahá escribió que “las ciencias actuales son puentes hacia la realidad” y enfatizó en numerosas ocasiones que “la religión debe estar en conformidad con la ciencia y la razón”. -Ibid.

El mensaje profundiza sobre este importante punto abordando específicamente la ciencia del clima, señalando el “sorprendente grado de acuerdo que existe entre los expertos sobre este tema”:

La investigación científica sobre la cuestión de las contribuciones humanas al calentamiento global se ha desarrollado gradualmente a lo largo de más de un siglo de investigación y, más recientemente, con un intenso escrutinio. Si bien, naturalmente, habrá diferencias de opinión entre los científicos individuales, en la actualidad existe un grado sorprendente de acuerdo entre los expertos de campos relevantes sobre la causa y el impacto del cambio climático. Los resultados científicos sólidos, obtenidos a través del empleo de métodos científicos sólidos, producen conocimiento sobre el cual se puede actuar; en última instancia, los resultados de las acciones tomadas deben resistir la prueba de la investigación científica adicional y los hechos objetivos del mundo físico. – Ibid.

La carta también resalta el Acuerdo Climático de París del 2015 como un paso importante hacia la unidad de pensamiento en asuntos globales.

Pero si bien puede existir un componente político localizado y altamente cargado en la discusión pública, más notable es el hecho de que en un momento en que las naciones tienen dificultades para llegar a un acuerdo sobre muchos asuntos importantes, los gobiernos de casi todos los países del planeta, en un esquema compartido, llegaron a un acuerdo en el acuerdo de París para responder al cambio climático de una manera que se espera evolucione con el tiempo a medida que se acumula experiencia. Hace más de un siglo, Abdu’l-Baha se refirió a “la unidad de pensamiento en los emprendimientos mundiales, cuya consumación se verá durante mucho tiempo”. El acuerdo internacional sobre cambio climático recientemente adoptado, independientemente de las deficiencias y limitaciones que pueda tener, ofrece otra demostración digna de mención de ese desarrollo previsto por Abdu’l-Baha. El acuerdo representa el punto inicio para el pensamiento y la acción constructiva que puede refinarse o revisarse sobre la base de la experiencia y los nuevos hallazgos a lo largo del tiempo. -Ibid.

Este importante mensaje concluye con una motivación para todos:

La Casa de Justicia confía en que, al perseguir las múltiples facetas de su trabajo de construcción comunitaria, acción social y participación en los discursos de la sociedad, los individuos, las comunidades y las instituciones crecerán continuamente en su capacidad para hacer una contribución significativa y efectiva a abordar los problemas multitudinarios que afectan a la sociedad y al planeta, incluidos los relacionados con el cambio climático -Ibid.

Si desea desarrollar su propia capacidad individual, lo invito cordialmente a participar en el próximo curso en línea “Cambio climático” ofrecido por el Instituto Wilmette desde el 1 de abril hasta el 26 de mayo, con becas disponibles. Este curso lo capacitará para comprender las causas y los impactos del cambio climático, analizar sus desafíos éticos y relacionarlos con las enseñanzas espirituales de las religiones del mundo, especialmente las de la Fe bahá’í. Le ayudará a considerar los cambios de hábitos que le darán mayor coherencia a su vida y le mostrará cómo practicar la responsabilidad ambiental y social en su comunidad. ¡Todos son bienvenidos!

También lo ayudará a elevar su discurso por encima del nivel de la política partidista al introducir en sus conversaciones respuestas espirituales a la crisis climática. Las actividades del curso incluyen lecturas, videos e interacción con otros en un entorno de aula internacional. Este no es un curso masivo, ni tampoco impersonal, este curso le dará acceso a un mentor personal, y todos los participantes activos podrán conocerse entre sí.

El curso se inspira en las enseñanzas Bahá’ís, siempre manteniendo un espíritu interreligioso y aceptando a personas de todas las creencias o las que no tienen ninguna religión. De hecho, reconocemos de todo corazón que este enorme problema global requiere que todos nosotros, independientemente de los antecedentes, la cultura y las creencias, e independientemente de nuestro conocimiento y capacidad, trabajemos juntos para resolverlo.

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