Es de hecho un hombre quien, hoy, se dedica al servicio de toda la raza humana. El Gran Ser dice: Bienaventurado y feliz es aquel que se levanta para promover los mejores intereses de los pueblos y razas de la tierra. En otro pasaje Él ha proclamado: No debe enaltecerse quien ama a su patria, sino quien ama al mundo entero. La tierra es un solo país, y la humanidad sus ciudadanos.

El Gran Ser dice: ¡Oh vosotros, hijos de los hombres! El propósito fundamental que anima a la Fe de Dios y a Su Religión es proteger los intereses de la raza humana, promover su unidad, y estimular el espíritu de amor y fraternidad entre los hombres. No dejéis que se convierta en fuente de disensión y discordia, de odio y enemistad. Éste es el Camino recto, el cimiento fijo e inamovible. Los cambios y azares del mundo nunca podrán menoscabar la resistencia de todo lo que sea erigido sobre este cimiento, ni el transcurso de incontables siglos podrá socavar su estructura. Nuestra esperanza es que los jefes religiosos del mundo y sus gobernantes se levanten unidos para reformar esta edad y rehabilitar su destino. Después de haber meditado sobre sus necesidades, que se reúnan a consultar y, mediante deliberación ferviente y plena, suministren a un mundo enfermo y penosamente afligido el remedio que requiere. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, páginas: 283, 245-246

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