"Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í."

Mi amiga Audrey es una asistente social. Ella ayuda a personas que han sido olvidadas o de alguna manera rechazadas: personas sin hogar, jóvenes que han escapado, ancianos que necesitan cuidados.

Una vez, tomando café juntas, ella dijo: “He estado pensando mucho sobre el poder de las historias, sobre ser testigo de lo que Dios está haciendo, en este momento, en el mundo…”.

Se están poniendo en marcha muchos esfuerzos para poder compartir aquellas historias de vida que casi nunca se ven o escuchan. Como los proyectos “Women’s Voices Project”, “Mavash Savet’s Prison Poems”, o libros como “SEE ME” (Mírame): En primer plano con “NYC’s homeless youth” y películas como “US&THEM”, manifiestan una canción original, personificado en cada uno de nosotros:

“Riqueza material sin límite, organizaciones políticas libres, áreas geográficas sin límites y “negocios” y productos sin precedentes…no ubicará a esta comunidad nuestra en el rango más alto de la historia humana… [Necesitamos] una gran literatura nativa liderado por una poesía sólida y dulce como ninguna. Si existe algo como una canción cósmica, moderna y original, América la necesita, y la merece” -Walt Whitman.

Déjenme repetirlo: Necesitamos una poesía sólida y dulce como ninguna que haya existido antes. Despídete de todo lo que creías que conocías sobre la poesía: aquella educación escolar, aquel lenguaje florido, aquellos libros de olor rancio. Quiero volcar este conocimiento y hacer un llamado al poeta oculto que vive en cada uno de nosotros. Porque debajo del deseo de sobrevivir se encuentra una canción de vida dulce y sólida, y un anhelo de ser libres.

Un poeta significa ser un creador. Las palabras extraídas de las raíces del latín, griego, sánscrito y eslavo: construir, hacer, actuar, ordenar son poderosos verbos de acción, verbos que asociamos con otras profesiones como los arquitectos, abogados y políticos. ¿Podría un poeta erigir justicia, construir comunidad, forjar amor? Las enseñanzas Bahá’ís dicen:

“Los tesoros yacen ocultos bajo el trono de Dios. La llave de aquellos tesoros es la lengua de los poetas” – El Báb, citando una antigua tradición en Los Rompedores del Alba de Nabil, pp. 258-259-

“Que vuestras almas sean iluminadas por la luz de la palabra de Dios y que lleguéis a ser depositarios de los misterios de Dios, pues no hay consolación más grande ni felicidad más dulce que la comprensión espiritual de las enseñanzas divinas. Si un hombre entiende el verdadero significado de los versos de un poeta como Shakespeare, se siente complacido y regocijado. ¡Cuánto más grande serán su alegría y su placer cuando perciba la realidad de las Sagradas Escrituras y se informe de los misterios del Reino!” – Abdu’l-Bahá, Promulgación a la Paz Universal, p. 16.

Así que ampliemos nuestra definición de poesía y llamémosla “un visionario acto de creación”. Los poetas trabajan con percepciones, lo que haría a Albert Einstein un poeta, junto con Leonardo da Vinci, Marion Wright Edelman, Patricia Locke y Rachel Carson. Estos hombres y mujeres pudieron ver algo que nadie más pudo. Así como los profetas de Dios, ellos concibieron una nueva creación. Quisieron abrir las puertas del universo, ampliar el pensamiento y preservar la vida, desde los pájaros cantores más pequeños hasta el niño descuidado:

Una forma de abrir los ojos es preguntarte a tí mismo, ¿Y si nunca hubiese visto esto?  ¿Y si nunca más lo vuelvo a ver? – Rachel Carson.

La poesía crece como aquellos árboles a través de las grietas de las aceras: siendo cobijo, brillantes e inesperados. Crecen en los márgenes, los bordes, donde las culturas crean fricción y chispas. Y al mismo tiempo, la poesía nos acerca a nuestro palpitante corazón que nos urge a preguntarnos: ¿Cómo podemos vivir en el centro, en la fuente misma?

La poesía hacer colapsar las distancias del “nosotros” y el “ellos”. Recuerdo visitar la zona de separación entre Israel y Cisjordania. Luego de haber sido erigido el muro, comenzaron a brotar los colores en este a través de toda su superficie gris. Puede que las protestas con pintura de aerosol y los eslóganes no sean poesía en un sentido estricto, pero son mensajes poéticos en un idioma universal: Somos personas, escúchenos, ansiamos libertad también.

Se puede encontrar este mismo fenómeno en la frontera de México y EEUU, uno puede ser testigo de acciones increíblemente hermosas y reciprocidad, en medio  del peligro y la muerte. Un grupo de mujeres llamadas “Las Patronas” cocinan, empaquetan y envían comidas diarias a los inmigrantes que van montados en “La Bestia”, un tren con dirección al norte. Las mujeres se paran al costado de las vías, lanzando los paquetes a los hombres, quienes inclinándose gritan: ¡Gracias!

En un sueño, el artista JR vio a un niño mirando por encima de la cerca de la frontera que separa a EE.UU de México. Esta visión obtenida de un sueño generó una verdadera obra de arte e hizo comenzar una conversación acerca de la protección de los niños, sin importar su estado legal.

El filósofo Heidegger llamó a la frontera “aquello a partir de lo cual algo comienza a tener presencia física”. La presencia es algo que a menudo se pierde en nuestro distraído y sobrecargado mundo. La poesía enlaza nuestras mentes sin rumbo y nuestras sociedades a la deriva hacia algo real: un niño, una comida, un sueño. La poesía nos enseña a que no debemos temer a las fronteras. Este es el punto de encuentro, el umbral contra el cual presionamos nuestras frentes, anonadado y bañado en misterio.

Entonces, regreso a la pregunta de Audrey. ¿Qué es lo que hace Dios en este momento por el mundo? ¿Cómo podemos ser testigos de esa “canción cósmica y original”? Nadie puede responder completamente estas preguntas. La belleza de preguntar es simplemente para nadar en la inmensidad. No tengo idea que es lo que Dios, la Esencia Incognoscible, está haciendo ahora. Pero leo las palabras de los profetas y aprendo de las visiones que destellan espontáneamente en mi mente.

De ese sentido, comprende esto: Ahora es el momento para el trabajo más profundo que jamás has realizado. Cada uno de nosotros va a hacer un peregrinaje interno y hacer una búsqueda de la vida misma. Para mí, esto significa reflexionar sobre todo, cuestionar todo, cada creencia, relación, cada pieza de mueblería. ¿Qué es cierto? ¿De qué debo liberarme, para lograr que mis ramas desnudas puedan alcanzar la luz?

En momentos solitarios y silenciosos, desenrollo las vendas que separan mi sensible verdad de aquella aguda mirada crítica, mi propio yo, así como el de otros. Lavo mi rostro y me miro en el espejo mientras mi maquillaje se va desvaneciendo. Una luna pálida me mira desde el espejo del baño.

¿Quién eres, rostro que conozco tan bien?

Quieres, con ansias, sonar las campanas y las trompetas y anunciar a las gentes: ¡La vida ha llegado! La vida está aquí. No el prolongamiento del sufrimiento. No la perdición, no los juicios. La vida. Sin embargo, para poder alcanzarla debemos adentrarnos a nuestras hermosas y condenadas profundidades.

Los diques internos deben quebrarse.

Es escalofriante. Mucho de lo que conocemos será arrasado.

Pero entre confusión, entre lágrimas, entre aquella risa que desafía a la muerte, existe esperanza. Los viejos hábitos y horrores podrán desvanecerse. Una nueva existencia es posible. La poesía es aquello que aparece cuando la vida está siendo olvidada nuevamente.

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