Percibimos el mundo de la naturaleza a través de nuestros sentidos, y percibimos el mundo del espíritu a través de nuestras almas, pero ¿qué pasa con los animales?

Mientras que los seres humanos son ciertamente dotados de órganos sensoriales finos, los animales poseen las facultades de la percepción sensorial a un grado superlativo. Las enseñanzas bahá’ís dicen que:

“La senda de la naturaleza es la del reino animal. El animal actúa de acuerdo con las exigencias de la naturaleza, sigue sus propios instintos y deseos. Cualquiera sea sus impulsos e inclinaciones, posee la libertad de satisfacerlos, pero a la vez es esclavo a la naturaleza. No se puede desviar en lo más mínimo del camino que la naturaleza le ha trazado… es cautivo de los sentidos y está privado de todo lo que está más allá de ellos. Está sujeto a aquello que el ojo ve, que el oído oye, que la nariz huele, que el gusto detecta, que el tacto revela. Para el animal, estas sensaciones son aceptables y suficientes.” – ‘Abdu’l-Bahá, La promulgación de la paz universal, páginas 185-186

Así, ¿son los animales enteramente informados por sus sentidos, o tienen la capacidad de percibir algo más allá de lo que sus sentidos les dicen? ¿Los animales tienen la capacidad de pensar abstractamente y de conocer intelectualmente?

Dado que los animales no crean civilizaciones o hacen arte o descubren realidades científicas, dicen las enseñanzas bahá’ís, no tienen capacidad para emplear la lógica, el razonamiento abstracto y los poderes intelectuales que los seres humanos usan todos los días:

“En cuanto al animal… No puede comprender realidades ideales. El animal no puede concebir la tierra como una esfera. La inteligencia de un animal ubicado en Europa jamás hubiera podido planear el descubrimiento del continente americano. El reino animal es incapaz de descubrir los misterios latentes en la naturaleza – tal como la electricidad – y sacarlos del plano de lo invisible para traerlos al plano visible. Es evidente que los descubiertos e invenciones transcienden la inteligencia animal… en su dote están ausentes los dones del raciocinio abstracto y del intelecto. Es decir, el animal en su creación es un cautivo de los sentidos… – Ibid., página 346

¿Así sabe el animal de la existencia de algo más allá de los sentidos? ¿Puede un animal percibir la existencia de Dios? No, los escritos bahá’ís dicen:

“Está totalmente desprovisto de sentimientos espirituales, ignorante de la religión divina y sin conocimiento del Reino de Dios… aquello que está más allá del alcance de los sentidos, ese reino de los fenómenos a través del cual conduce el sendero consciente hacia el Reino de Dios, el mundo de los sentimientos espirituales y la religión divina – de ellos el animal está inconsciente, porque en su más alta posición es un cautivo de la naturaleza… ignora completamente el Reino de Dios, no posee ningún sentimiento espiritual y es ignorante del mundo celestial…” – Ibid., páginas 185-187

‘Abdu’l-Bahá no pretende que todas las cosas creadas puedan conocer a Dios, percibir a Dios, o incluso ser conscientes de la existencia de Dios. Esta percepción, creen los bahá’ís, sólo ocurre como un atributo peculiar del mundo humano. Cualquier cosa mineral, vegetal o animal carece de esos poderes.

Los seres humanos, por lo tanto, tienen la capacidad única de trascender el mundo natural para comprender lo natural y lo sobrenatural. Con esa capacidad, podemos ver más allá de lo obvio o lo físico, y comprender conceptos abstractos, ideas intelectuales, verdades científicas y realidades invisibles. Podemos actuar moralmente en lugar de sólo por instinto o entrenamiento. Percibimos, intuimos y captamos los descubrimientos ocultos que sólo la mente humana, el corazón y el alma pueden comprender.

Esta habilidad única nos diferencia de cualquier otra cosa viviente.

En el próximo ensayo de esta serie, exploraremos lo que significa esa singularidad.

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

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