Sin importar a cuánta música hayamos sido expuestos durante nuestra vida, definitivamente, hemos sido impactados por la música que escuchamos.

Ya sea al escucharlo intencionalmente, yendo a un concierto o escuchando música en nuestros audífonos, o inintencionalmente, mientras hacemos nuestras compras, esperamos en la cola o mientras cepillamos nuestros dientes, siempre estamos expuestos a la música, nuestro cerebro la está procesando e internalizando y no hay mucho que podamos hacer al respecto. Nuestra mente subconsciente hace cosas asombrosas y mientras más jóvenes seamos, más vulnerables somos a las notas, ritmos y mensajes de la música.

La música es extremadamente diversa y multifacética en su influencia y, en esta serie de tres partes, espero desentrañar los profundos efectos que puede tener sobre nuestros cerebros, cuerpos y espíritus.

La primera parte de nuestra exploración se centrará en el impacto de la melodía, que el diccionario Merry-Webster describe como “una dulce y agradable sucesión de arreglos de sonido” y “una sucesión rítmica de una sola nota organizada como un todo artístico”.

He sido hipersensible a las melodías por toda mi vida, no en el sentido de diagnóstico, sino de sentimientos. Desde joven siempre estuve atraída a las notas y los sonidos, ya que me traían alegría y confort, me envolvían en una comunidad y me ayudaron a desarrollar más mi capacidad del habla, lectura y habilidades rítmicas.

Estamos precodificados para aprender el lenguaje de las melodías musicales cuando somos niños y diversas investigaciones han probado que la música puede impactar positivamente en las relaciones, el desarrollo cognitivo, las funciones motoras y las habilidades del habla.

El hijo mayor de Bahá’u’lláh, ‘Abdu’l-Bahá, habló sobre el impacto de las melodías y la música en los niños y también sobre la importancia de la educación musical en una edad temprana:

“El arte de la música es divina y efectiva. Es el alimento del alma y del espíritu. Mediante el poder y encanto de la música el espíritu del hombre se eleva.  Ejerce un influjo y un efecto maravilloso sobre los corazones de los niños, pues sus corazones son puros, y las melodías tienen gran influencia sobre ellos.  Los talentos latentes con los que están dotados los corazones de estos niños hallarán su expresión por medio de la música.   Por lo tanto, debéis esforzaros por conseguir que sean muy competentes; enseñadles a cantar con excelencia y de manera que impresionen. Es responsabilidad de cada niño saber algo de música, pues sin el conocimiento de este arte no se puede disfrutar adecuadamente de las melodías de los instrumentos y las voces.  Igualmente, es necesario que las escuelas lo enseñen a fin de que las almas y los corazones de los alumnos se vivifiquen y se llenen de regocijo, y sus vidas se iluminen de gozo”. -’Abdu’l-Bahá, Promulgación a la Paz Universal, p. 60.

Hemos aprendido a través de diversos estudios que simplemente escuchar melodías nos puede ayudar a desarrollar empatía; puede además hacer que nuestro estado de ánimo se relaje o anime; puede contribuir a nuestra felicidad y productividad; y puede ajustar nuestra actitud, bajar nuestro ritmo cardiaco y estimular las zonas del cerebro asociadas con la memoria, función auditiva, habilidades motoras y visuales.

En una conversación con la Sra. Mary L. Lucas, una creyente temprana de la Fe Bahá’í, ‘Abdu’l-Bahá dirigió las siguientes palabras con respecto a la respuesta física del cuerpo a las melodías y sonidos y el efecto de este en el espíritu humano:

La música tiene influencia incluso en los animales. Por ejemplo: Cuando quieren llevar a un camello a través del desierto, le ponen campanas sobre su cuello, o tocan la flauta y este sonido le permite no darse cuenta del cansancio del viaje; sus nervios son afectados; sin embargo, el camello no siente una elevación de pensamiento, él solo siente la sensación física.

Lo que se encuentre en el corazón humano, las melodías lo despiertan. Si un corazón lleno de buenos sentimientos y una voz pura se unen, se produce un gran efecto. Por ejemplo: si existe amor en el corazón, a través de las melodías, este crecerá hasta que su intensidad pueda ser transmitida, pero si existen malos pensamientos en el corazón, como el odio, este incrementará y se multiplicará. Por ejemplo: la música usada para la guerra aumenta el deseo de derramamiento de sangre. El significado de esto es que las melodías hacen que los sentimientos que existen en el corazón crezcan.

Algunos sentimientos se generan accidentalmente y otros tienen fundamento. Por ejemplo: algunas personas son amables por naturaleza, pero pueden alterarse accidentalmente por una ola de enojo. Pero si ellos escuchan música, su verdadera naturaleza volverá a emerger.  La música despierta la verdadera naturaleza, la esencia del individuo.

Cualquiera sea el propósito por el cual se escucha la música, ese propósito incrementará. Por ejemplo: si es que se está llevando a cabo un concierto para los pobres y desafortunados, y si asistes pensando únicamente en ese objetivo, la música incrementará tu compasión y generosidad. Esta es la razón por la cual se usa la música en la guerra. Ya que esta causa el estímulo de los nervios. – ‘Abdu’l-Bahá, citado por Mary L. Lucas en Un breve recuento de mi visita a Akka, pp. 11-14.

‘Abdu’l-Bahá también compartió percepciones sobre la conexión entre la melodía y el espíritu humano, y sobre cómo impacta nuestro comportamiento:

En resumen: las melodías, aun siendo algo material, están conectadas con lo espiritual, por tanto, producen un gran efecto. Cierto tipo de melodías hacen que el espíritu se sienta feliz; otro tipo, hace que se sienta triste; otro, lo alienta a la acción. Todos estos sentimientos son causados por la voz y la música, ya que a través de los nervios el espíritu se mueve y se conmueve. -Ibid, p. 93.

Investigadores de la Universidad de Arte de Tokio han estudiado esta idea que las emociones preexistentes como la alegría y la tristeza pueden ser experimentadas y potenciadas al escuchar ciertas melodías. Generalmente consideramos a las emociones desencadenadas por ciertas canciones como reacciones indirectas porque no estamos en peligro cuando las experimentamos, pero los investigadores han descubierto que la respuesta humana a la “música triste” sugiere lo contrario: sentir nostalgia o llorar con el sonido de melodías tristes es en realidad una reacción física al asombroso rango de emociones ambivalentes que estamos experimentando. De hecho, la misma investigación revela que “escuchar música triste en realidad induce a los participantes a sentirse más románticos y ser menos trágicos” y que estas emociones indefinibles, puedan traducirse en sentimientos agradables.  – “La música triste induce emociones agradables”– Frontiers in Psychology, 13 de junio del 2013.

Estos estudios parecen confirmar las palabras de ‘Abdu’l-Bahá, así como su afirmación de que las melodías musicales, aun cuando no son tangibles, son, sin embargo, un fenómeno físico que influencia el espíritu humano y la condición del alma.

En el mundo de la existencia, los elementos físicos tienen una conexión con las realidades espirituales. Una de estas es la voz, que se conecta a sí misma con el espíritu; y a través de este el espíritu puede elevarse, pues, a pesar de que es algo físico, el espíritu es uno con el ordenamiento material y natural y, por tanto, es efectivo.

“Todas las formas, cuando se comprenden correctamente, alegran el espíritu. Las melodías son como el agua. La voz es como un cáliz. El agua pura en un vaso puro es agradable. Por lo tanto, es aceptable. Pero, a pesar de que el agua sea pura, si está en una copa que no lo es, este receptáculo la hará inaceptable. Por lo tanto, una voz imperfecta, aunque la música sea buena, es poco agradable. En resumen: las melodías, aunque son materiales, están conectadas con lo espiritual y, por lo tanto, producen un gran efecto. Un cierto tipo de melodías generan felicidad en el espíritu, otro tipo genera tristeza y otro, lo lleva a la acción. Todos estos sentimientos pueden ser causados por la voz y la música, porque a través de los nervios se mueve y agita el espíritu”. – ‘Abdu’l-Bahá, Una compilación sobre la música.

En el próximo segmento de esta serie, exploraremos más a fondo cómo las melodías nos afectan y cómo su efecto es realzado por las palabras y mensajes de la música que escuchamos. También, examinaremos la respuesta del cerebro humano a los mensajes subliminales de las letras de las canciones y lo que dice la ciencia sobre nuestras sutiles susceptibilidades.

¡No olviden revisar el Spotify de BahaiTeachings para escuchar nuestra recientemente estrenada playlist mensual!

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

0 Comentarios

characters remaining