Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Hace un par de meses, envié un mensaje de cumpleaños que me embarcó en un viaje de un mes para redefinir la belleza.

Era el cumpleaños número 21 de una querida amiga, y decidí escribirle un bonito mensaje de feliz cumpleaños. Escribí algo acerca de que ella tenía un alma hermosa y envié el mensaje, pero cuando volví a leer el mensaje, esa frase en particular me llamó la atención. Si definimos la belleza como algo que vemos, y no podemos ver el alma de alguien, ¿puede un alma ser bella?

¿Qué tal esto? Estoy seguro de que he escuchado a la gente decir “eso es un pensamiento hermoso”. Si la belleza está solo en lo que vemos, ¿cómo puede un pensamiento ser hermoso?

Estas preguntas comenzaron a realmente molestarme. Decidí que, para encontrar la respuesta, tendría que volver a la definición misma de belleza. Hice una búsqueda rápida en Google que me dejó insatisfecho. La mayoría de los sitios definían la belleza como algo que era estéticamente agradable o que daba una sensación de satisfacción, pero difícilmente llamaría el momento en que admiro algo hermoso como “satisfactorio”, sino que evoca maravilla y emoción.

Quizás la raíz de estas preguntas está basada en la forma como se define la belleza. Decidí crear mi propia definición de belleza: “algo que percibes te da una sensación de maravilla”. Empecé a poner a prueba esta nueva definición, pero una vez más, no me sentó bien. En mi exploración, también comencé a aprender que las diferentes personas aprecian diferentes formas de belleza, algunas personas tienen un ojo para el diseño y las bellas artes, otras aprecian la belleza de la buena arquitectura y aún más admiran la naturaleza de nuestro hermoso mundo.

¿Es que ver algo bello es solo la capacidad de verse bien? ¿La belleza es simplemente sinónimo de algo bueno? ¿Qué lo diferencia de una virtud como la nobleza, entonces?

En una conversación con la misma amiga con la que había comenzado todo esto que comencé a encontrar respuestas. Ella me envió esta cita de los escritos Bahá’ís sobre el aprecio a la naturaleza:

“Di: En su esencia, la Naturaleza es la encarnación de mi Nombre, el Hacedor, el Creador. Sus manifestaciones están diversificadas por diferentes causas, y en esta diversidad hay signos para los hombres de discernimiento. La Naturaleza es la Voluntad de Dios y su expresión en el mundo contingente y a través del mismo. Es un designio divino impuesto por el Ordenador, el Todosabio”. – Bahá’u’lláh, Las Tablas de Bahá’u’lláh, Lawh-i-Hikmat.

Tal vez la belleza es ser capaz de percibir las cualidades de Dios en las cosas, al igual que apreciamos la naturaleza porque es la expresión de la Voluntad de Dios. Al decir que el alma de mi amiga era hermosa, estaba diciendo que había visto muchas de las cualidades de Dios en ella.

Esta definición parecía prometedora, y comencé a probarla. Era diferente de la nobleza, porque la nobleza debía exhibir las cualidades de Dios, y esta definición de belleza tenía que ver con la percepción. La belleza en el diseño, la simetría y la limpieza mostraron cualidades similares a la belleza que vemos en la naturaleza.

¿Qué hay de los pensamientos? Tomemos como ejemplo la idea de que todos somos como flores en un jardín, diferentes, pero complementarios. En este singular pensamiento, existen varias cosas que podríamos encontrar hermosas: las imágenes de las flores, la elocuencia con la que se explica la idea, incluso el sentimiento en sí. Es casi como si hubiera una cierta calidad o espíritu detrás de todas estas cosas.

Usando esta nueva definición, el espíritu común que pude ver en los diferentes aspectos de este pensamiento fueron las diferentes cualidades de Dios mostradas. De esta manera, tal vez la belleza también es una virtud: algo que podemos practicar y aprender a mostrar.

Nosotros, como seres humanos, tal vez no comprendamos por completo el alma, pero de acuerdo con esta nueva definición de belleza, es la parte más hermosa de nuestro ser. Los escritos bahá’ís afirman muy claramente que el alma no es física, contrariamente a la tenue y vaporosa forma que la cultura pop nos haría creer que el alma toma. Una analogía útil a este respecto es que Dios es como el Sol, y somos como espejos que muestran Sus cualidades. El alma sería como la luz en el espejo. No está dentro del espejo, sino que emana de un plano superior y permite que el espejo funcione y cumpla su propósito. El alma es la parte de nosotros que muestra estas cualidades de Dios. El alma de cada persona es hermosa.

Tal vez si todos tratamos de poner un poco más de belleza en nuestras vidas, en las cosas que creamos, y en las palabras y hechos que practicamos, podríamos fortalecer esta cualidad en la sociedad y contribuir a un mundo mejor.

¡OH HIJOS DE ADÁN!
Palabras santas y las acciones puras y buenas ascienden al cielo de gloria divina. – Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, persa n°. 69.

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