He hablado en las diferentes iglesias cristianas y en las sinagogas, y en ninguna reunión hubo una voz disidente. Todos han escuchado, y todos han admitido que las enseñanzas de Bahá’u’lláh son de un carácter superlativo, reconociendo que ellas constituyen la mismísima esencia o espíritu de esta nueva era y que no hay mejor sendero para el logro de sus ideales. Ni una sola voz se ha levantado en objeción. A lo sumo hubo algunos que se negaron a reconocer la misión de Bahá’u’lláh, aunque incluso ellos han admitido que Él fue un gran maestro, una alma muy poderosa, un hombre muy grande. Algunos que no pudieron encontrar ningún otro pretexto, han dicho: “Estas enseñanzas no son nuevas, son viejas y familiares, las hemos escuchado antes”. Por tanto, os hablaré sobre las características distintivas de la manifestación de Bahá’u’lláh y probaré que desde todo punto de vista su Causa se distingue de todas las otras. – ‘Abdu’l-Bahá, de la charla dada en la casa de Juliet Thomson en la ciudad de Nueva York, 15 de noviembre de 1912, publicado en La Promulgación de la Paz Universal, páginas 412-413.

 ‘Abdu’l-Bahá visitó los Estados Unidos y Canadá en 1912 y luego retornó a su hogar en Haifa (entonces Palestina, ahora Israel) pasando por Inglaterra, Europa y Egipto en 1913. Su viaje a occidente, único en los anales de las religiones mundiales, hizo historia de muchas maneras y le dio al mundo una nueva perspectiva de lo que significaban las enseñanzas bahá’ís.

Cerca del final de sus 239 días en Norteamérica, donde ‘Abdu’l-Bahá dio más de 400 charlas, discursos y entrevistas, empezó a responder de manera pública a algunas percepciones que el mundo occidental tenía de las enseñanzas bahá’ís. Se dirigió a protestantes, católicos y episcopalistas; dio conferencias en sinagogas judías importantes y en universidades e iglesias de afroamericanos.  En las charlas que dio en los Estados Unidos hacia el fin de su viaje, como la que aparece citada líneas arriba, abordó directamente la idea errónea que los occidentales tenían de la Fe Bahá’í: que ésta solamente repetía las enseñanzas de las religiones del pasado y que no ofrecía nada progresista o nuevo.

Abdu'l-Baha with Baha'is in Paris, France

Abdu’l-Baha con bahá’ís en Paris, Francia (1912)

Luego en Europa, antes de retornar a casa, ‘Abdu’l-Bahá estuvo con la gente de Paris.  Habló en varias reuniones grandes en iglesias y ante facultades de teología completas, explicando y definiendo las nuevas enseñanzas de la Fe Bahá’í, con especial énfasis en lo que la diferencia de las otras religiones del pasado.

Una educadora, periodista y bahá’í estadounidense llamada Isabel Fraser Chamberlain, a quien ‘Abdu’l-Bahá llamó Soraya (que significa gema o princesa en persa) escuchó esas charlas y decidió compilar esa sabiduría en un libro. Ella tomaba nota todo lo que ‘Abdu’l-Bahá decía y luego viajó a Egipto para solicitara ‘Abdu’l-Bahá que aprobara la compilación.  ‘Abdu’l-Bahá gustoso lo hizo.

En 1916, la editorial Tudor Press de Boston publicó por primera vez el libro de Isabel Fraser Chamberlain cuyo título original fue Sentido Común Divino: Del Mayor Prisionero del Mundo a sus Amigos de Prisión. Dos años después, en 1918, Soraya volvió a publicar el libro con un nuevo título, uno más sencillo, Filosofía Divina.

En aquellas conferencias en Paris y en las charlas que dio, ‘Abdu’l-Bahá hizo algo que empezó durante sus últimos días en Norteamérica y que culminaron en Francia: respondió los comentarios del clero norteamericano y los respondió en detalle y de manera directa y definitiva. Las respuestas claras y francas que dio a la crítica de que la “Fe Bahá’í no ofrece nada nuevo” se han convertido en el siglo siguiente en un catálogo clásico de los muchos aspectos únicos y sin precedentes de las enseñanzas y principios bahá’ís. Las respuestas de ‘Abdu’l-Bahá explican, quizás de mejor manera que cualquier otra cosa que tenemos en los escritos bahá’ís, las razones por las cuales la revelación bahá’í no solo renueva sino que revoluciona la religión.

En una serie de nueve artículos exploraremos lo que ‘Abdu’l-Bahá dijo en Paris y le daremos una cuidadosa mirada a cada punto expresado en esa ciudad y trataremos de entender qué es lo que hace a la Fe Bahá’í tan diferente de cualquier otra religión mundial.

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

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