Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, se dirigió directamente a los gobernantes del mundo.

En las tablas que Bahá’u’lláh escribió a los reyes y gobernantes del mundo desde su encarcelamiento y exilio en Adrianópolis, él desafió al gobierno y líderes religiosos más poderosos del planeta a usar su poder para ayudar a su propio pueblo en lugar de usar este para la conquista y la opresión. Escribió que el propósito de aquel poder que ostentaban era traer justicia. Si no usaban su poder para hacer justicia, entonces Bahá’u’lláh consideró este como un poder vacío e inútil:

“Dios ha confiado en vuestras manos las riendas del gobierno del pueblo, para que reinéis con justicia sobre ellos, defendáis los derechos de los humillados y castiguéis a los malhechores. Si descuidáis el deber prescrito a vosotros por Dios en Su Libro, vuestros nombres serán contados entre los injustos a Su vista”. – Bahá’u’lláh, El Llamamiento al Señor de las Huestes, p. 233.

También cuestionó la justicia de impuestos excesivos:

¡Oh reyes de la tierra! Vemos que aumentáis vuestros gastos cada año y cargáis su peso sobre vuestros súbditos. Esto, en verdad, es grave y totalmente injusto. Temed los suspiros y las lágrimas de este Agraviado y no impongáis cargas excesivas a vuestros pueblos. No les robéis para erigir palacios para vosotros; más bien, escoged para ellos lo que escogeríais para vosotros mismos. – Ibid, p. 123.

Bahá’u’lláh denunció los efectos negativos del gasto militar excesivo y, en lugar de aumentar sus fuerzas militares para protegerse o librar guerras imperialistas, dijo a los gobernantes del mundo que resolvieran sus diferencias de forma pacífica:

“Componed vuestras diferencias y reducid vuestros armamentos, para que sea aliviado el peso de vuestros gastos y se tranquilicen vuestras mentes y corazones. Reparad las disensiones que os dividen, y ya no necesitaréis armamentos, excepto los que requiera la protección de vuestras ciudades y territorios”. – Ibid., p. 227.

Estas tablas históricas y sin precedentes, para el zar ruso, el shah persa, el sultán otomano, los presidentes estadounidenses, los reyes y primeros ministros europeos, el papa y el sistema clerical islámico y otras autoridades nacionales y religiosas, representaron un claro llamado a todos los líderes del mundo para desarmar y unificar.

Sin precedentes en la historia de la humanidad, las tablas de Bahá’u’lláh para los reyes y gobernantes predijeron y prepararon el escenario mundial para una transferencia masiva de poder durante los siglos XIX y XX, desde clérigos y monarcas autocráticos hasta gobiernos democráticos gobernados por el consentimiento. de sus ciudadanos.

El Guardián de la Fe Bahá’í, Shoghi Effendi, caracterizó a las Tablas de Bahá’u’lláh en estos términos elevados:

La magnitud y diversidad del tema, la fuerza del argumento, la sublimidad y audacia del lenguaje acaparan nuestra atención y asombran nuestro entendimiento. Emperadores, reyes y príncipes, cancilleres, y ministros, el propio Papa, sacerdotes, monjes y filósofos, los exponentes del saber, parlamentarios y diputados, los ricos de la tierra, los seguidores de todas las religiones y el pueblo de Bahá: todos están incluidos dentro del alcance del Autor de estos Mensajes y amonestaciones correspondientes. No es menos sorprendente la diversidad de temas aludidos en estas Tablas. Se ensalza la trascendente majestad y unidad de un Dios incognoscible e inalcanzable, y se proclama y recalca la unicidad de Sus Mensajeros. Se hace hincapié en la singularidad, universalidad y potencialidades de la Fe bahá’í, y se expone el propósito y carácter de la Revelación bábí. – El Día Prometido ha Llegado, p. 43.

A pesar de las claras advertencias de Bahá’u’lláh, todos los monarcas ignoraron los mensajes de Bahá’u’lláh, excepto la Reina Victoria, quien, según se informa, dijo: “Si esto es de Dios, perdurará; si no, no puede hacer daño “.

Por primera vez, un profeta de Dios se había dirigido a los gobernantes del mundo.

0 Comentarios

characters remaining