Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Si mencionas el término bahá’i: “casa de justicia”, la gente podría imaginarse una sala de audiencias con un juez y un jurado, la defensa y un fiscal que aplican el derecho penal o civil.

Pero también existen tribunales religiosos, tribunales donde los asuntos se presentan, se escuchan y se adjudican. Algunos países musulmanes siguen la ley Sharia, por ejemplo, aunque otras religiones también tienen sus versiones. Las comunidades tribales han tenido tribunales durante mucho tiempo, a menudo gobernados por un jefe o tal vez por un consejo de ancianos sabios, que emitieron un juicio sobre el tema en cuestión. Hoy en día, en los Estados Unidos, muchos nativos americanos tienen soberanía tribal y resuelven las disputas y controversias, generalmente en el contexto de un consejo tribal elegido o nombrado. En los tiempos modernos, los lugares para el arbitraje con un juez de resultados, mediador o árbitro también son comunes, donde las partes acuerdan de antemano cumplir con el resultado.

En un contexto bahá’í, sin embargo, la justicia ocurre democráticamente. Los bahá’ís no tienen clero, por lo que las comunidades bahá’ís eligen democráticamente sus líderes, estableciendo una casa de justicia a nivel local, nacional o internacional. Cada elección bahá’í, celebrada en un ambiente espiritual digno y libre de nominaciones, campañas, elecciones o políticas, le otorga a cada bahá’í adulto el derecho y la oportunidad de votar por esos nueve miembros que su conciencia les dice que podrán hacer mejor trabajo de aplicar los principios bahá’ís en su servicio a la comunidad.

Una casa de justicia no está compuesta de individuos designados; sin embargo, la propia casa puede nombrar comités, grupos de trabajo, juntas o individuos para llevar a cabo ciertas tareas. Todas las casas de justicia bahá’ís derivan su autoridad, funciones, deberes y contexto de los escritos bahá’ís; en otras palabras, estas fueron ordenadas por Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe bahá’í, y no inventadas o instituidas más tarde por los propios bahá’ís. Desde la época de Abdu’l-Bahá, estas casas de justicia han llevado la denominación temporal de “Asamblea espiritual” a nivel local y nacional. La Casa Universal de Justicia, elegida universalmente, guía los asuntos de todos los bahá’ís en el mundo.

En su Libro Más Sagrado, Bahá’u’lláh prescribió:

“El Señor ha ordenado que en cada ciudad se establezca una Casa de Justicia donde se reúnan consejeros en el número de Bahá, mas si excedieren de este número no habría inconveniente.”

Los bahá’ís elegidos que consulten juntos “…deberían verse entrando en la Corte de la presencia de Dios, el Exaltado, el Altísimo, y contemplando a Quien es el Invisible”. – p. 32.

Los escritos bahá’ís describen a estos consejeros electos como “los de confianza” y les piden que vigilen a toda la humanidad, aplicando la sabiduría de la Regla de Oro a todos:

“Les incumbe ser los fiduciarios del Misericordioso entre los hombres y considerarse los custodios designados por Dios para cuantos habitan en la tierra. Les compete consultar juntos y prestar atención a los intereses de los siervos de Dios, por amor a Él, del mismo modo que atienden a sus propios intereses, y escoger lo que es conveniente y decoroso”. – ibid.

Seguramente, cuando elegimos a nuestros líderes civiles o seculares, esperamos que tengan nuestros intereses siempre presentes, como lo indica la cita anterior, pero en la mayoría de los casos esto no es así. Esto es comprensible cuando el poder superior al que se atienen son las leyes del hombre y no las de Dios; y cuando la corrupción atrae a muchos al servicio público solo para obtener algún beneficio personal.

Entonces, ¿cómo funcionan estas casas de justicia bahá’ís?

Para aquellos consejeros electos que se reúnen para tomar decisiones y administrar justicia, volverse a los escritos bahá’ís también significa consultar a aquellos escritos de Abdu’l-Bahá y Shoghi Effendi, ambos intérpretes autorizados y cabezas de la Fe durante sus vidas. Esos escritos se componen de decenas de miles de documentos, además de las vastas recopilaciones de las declaraciones de Bahá’u’lláh y aquellos que él mismo escribió.

A lo largo de la historia humana, la religión siempre ha jugado un papel importante. Pero nunca antes, hemos tenido tal amplitud y extensión de escritos sagrados para apoyar una nueva forma de vivir juntos en este planeta. La visión que tienen los bahá’ís sobre el futuro de la humanidad es que el orden social será revolucionado con casas de justicia en cada ciudad y los consejeros que confían en la palabra de Dios para tomar decisiones justas e imparciales. Ya hemos visto esto en algunas partes del mundo hoy en día, donde se confía en las Asambleas Espirituales Locales de los bahá’ís para guiar y dirigir los asuntos espirituales de sus comunidades, incluso cuando estas están compuestas de un mayor número que los bahá’ís.

En el futuro, la Casa Universal de Justicia ha escrito:

 “… a medida que la posición y los objetivos de la Fe Bahá’í se entiendan mejor y se reconozcan más cabalmente, será sustituida de forma gradual por la denominación permanente y más apropiada de Casa de Justicia”. – Shoghi Effendi, El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, p. 6.

Estas casas nacientes de justicia existen ahora, en su comunidad o en alguna cercana. Si desea conocer mejor este nuevo y único sistema de justicia, visite su comunidad bahá’i local para ver cómo funcionan.

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