Para budistas y bahá’ís, desprenderse del mundo material anima y define su fe.

¿Qué significa desprenderse? Las enseñanzas bahá’ís y budistas tienen perspectivas muy parecidas:

El que queda aprisionado por los deseos siempre está descontento; los hijos del Reino se han zafado de sus deseos. Romped todas las cadenas y buscad la alegría espiritual y la iluminación; entonces, aunque caminéis sobre la tierra, os veréis a vosotros mismos dentro del horizonte divino. Sólo al hombre le es posible esto. Cuando miramos a nuestro alrededor vemos que todas las demás criaturas se hallan cautivas de su entorno. – ‘Abdu’l-Bahá in London, página 86.

Un hombre sabio, reconociendo que el mundo no es más que una ilusión, no actúa como si fuera real, por lo que escapa al sufrimiento. – Buda

Todos sabemos que el mundo, sus ilusiones y sus deseos, se desvanecerán y finalmente desaparecerán. Visto desde un punto de vista, la vida en este plano físico consiste en una pauta uniforme de pérdidas. Cada día nos acerca más al último. Cada etapa de desarrollo implica que perdamos y dejemos ir la anterior, la infancia lleva a la niñez, la cual lleva a la adolescencia y adultez, las cuales llevan a la tercera edad. En cada transición perdemos nuestra vida anterior. Toda planta, animal y ser humano tiene un arco de existencia, desde el nacimiento a la flor de la vida hasta un gradual deterioro físico y la preparación para morir; y la siguiente etapa que le sigue.

tunnel¿Meditar sobre este destino les entristece? ¿El pensar sobre la muerte y la pérdida de esta existencia física les deprime, o tal vez incluso refuerza su negación interna con respecto a su futura transición de lo material a lo espiritual? Nuestras culturas actuales no animan este tipo de reflexión sobre el final de nuestras vidas materiales; entonces, si la muerte no les alegra ni la esperan con ansias, tal vez quieran pensar en desarrollar un poco de desprendimiento.

¿Cómo? Mientras crecemos o cuando estamos en nuestra plenitud física, normalmente no reflexionamos mucho sobre el desprendimiento. Sin embargo, ni bien comienza a deteriorarse el cuerpo físico, todos necesitamos empezar a desarrollar un sentido de desprendimiento en nuestras mentes, corazones y almas, una comprensión de que este mundo material no perdura mientras que el mundo espiritual es eterno:

Dios le ha dado al hombre un corazón, y el corazón debe tener un asimiento. Hemos demostrado que nada es totalmente digno de la devoción de nuestro corazón salvo la realidad, pues todo lo demás está destinado a perecer. Por lo tanto, el corazón nunca está tranquilo ni alcanzará verdadera dicha y felicidad mientras no se apegue a lo eterno. ¡Cuán necia es el ave que construye su nido en un árbol que puede perecer cuando podría construirlo en un jardín perenne del paraíso! – ‘Abdu’l-Bahá, ‘Abdu’l-Bahá in London, página 86

El hombre debe asirse a una realidad infinita para que su gloria, su alegría y su progreso sean infinitos. Solo el espíritu es real; todo lo demás es como una sombra. Todos los cuerpos finalmente se desintegran; solo la realidad subsiste. Todas las perfecciones físicas llegan a su fin, pero las virtudes divinas son infinitas. ¡Cuántos reyes han prosperado en la opulencia, y en un instante todo desapareció! Su gloria y su honor han sido olvidados. ¿Dónde están ahora todos esos soberanos? Mas aquellos que han sido siervos de la divina Belleza jamás son olvidados. El fruto de sus obras es visible por doquier. – ‘Abdu’l-Bahá, Divine Philosophy, p. 135.

Todo momento de la vida, toda etapa de maduración, todos estos hitos de nuestra corta existencia física concluyen en la muerte, que es en realidad otro nacimiento, según las grandes religiones, una transición al mundo espiritual. Ambas, la Fe Bahá’í y el Budismo, y todas las grandes religiones, de hecho, enseñan que tenemos almas eternas. Y dado que nuestros corazones y almas de manera instintiva quieren amar, necesitamos hallar algo que perdure para hacerlo.

Eso significa, de acuerdo con las escrituras bahá’ís y budistas, que fijar nuestras emociones en cualquier cosa temporal es inútil y está destinado al fracaso. El gastar nuestro amor y consideración, recursos y energía en deseos de corto plazo, finalmente nos frustrará y derrotará.

¿Esto significa que debemos deshacernos de nuestras posesiones? No, ‘Abdu’l-Bahá aconseja:

No os aferréis a ninguna cosa a menos que veáis en ella la realidad de Dios: este es el primer paso para entrar en la corte de la eternidad. La vida terrenal no dura más que un instante, incluso sus beneficios son pasajeros; aquello que es transitorio no merece el apego de nuestro corazón…

Desprenderse no consiste en  prenderle fuego a la casa, ni en ir a la quiebra, ni en deshacernos de nuestra fortuna, ni siquiera en regalar todas nuestras posesiones. Desprenderse consiste en no permitir que nos dominen nuestras posesiones. – ‘Abdu’l-Bahá, Divine Philosophy, p. 134.

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

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