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Modelar es una industria difícil, a veces puedes sentir como si “lo” tuvieras (“lo” siendo suerte básicamente) o no.

En una profesión como el modelaje, puedes fácilmente percibir que tienes poco o ningún control sobre la trayectoria que toma tu vida laboral.

Habiendo dicho esto, esta semana, cuando recibí la lista de agencias con las que mi representación en Chicago me programó reuniones, decidí tener una reacción diferente a la que podría haber tenido en el pasado. La típica Makeena hubiera estado emocionada, nerviosa y comenzando a pensar en cómo podría obtener el mejor resultado al visitar estas agencias. Para una modelo, encontrar la representación correcta en el mercado realmente te puede ayudar a construir y proteger a medida que navegas por el mundo del modelaje, por lo que ese tipo de emociones son naturales, pero no siempre son muy útiles.

Recientemente, he comenzado a salir de un periodo en el que estaba muy enfocada en querer hacer que las cosas pasen por voluntad propia. No creo que necesariamente me haya dado cuenta, en estos últimos meses, que la voluntad de los seres humanos puede volverse contraproducente cuando en el proceso te causas ansiedad. Si crees que las cosas solo dependen de ti y no pones tu confianza en Dios al expresar tus esperanzas al mundo, la práctica de tratar que el mundo se ajuste a tus metas específicas puede volverse bastante tóxica.

Últimamente, me ha resultado útil, especialmente al tratar de desarrollar mi carrera, el tratar de adoptar algunas de las actitudes que alientan las diferentes escrituras espirituales. Dentro de ellas, existe cierta universalidad en torno a la creencia de ser positivo y optimista, pero simultáneamente presente y desprendido de los detalles de cada uno de nuestros viajes individuales.

En el hinduismo se dice:

No sientas nada, no sepas nada, no hagas nada, no tengas nada, ríndete todo a Dios, y di: “ Hágase tu voluntad ”. Solo soñamos con esta esclavitud. Despierta y déjalo ir. “- Swami Vivekananda.

La Biblia dice:

En él, mediante la fe, disfrutamos de libertad y confianza para acercarnos a Dios. – Efesios 3:12.

En el Corán:

Di: “Nada nos sucederá, excepto lo que Dios ha decretado para nosotros: Él es nuestro protector”: y que en Dios pongan su confianza los creyentes. – Surah At-Taubah, 51.

De las enseñanzas bahá’ís:

No os apenéis si, en estos días y en este plano terrenal, cosas contrarias a vuestros deseos han sido ordenadas y manifiestas por Dios, porque días de inmensa alegría, de delicia celestial, hay de seguro en abundancia para vosotros. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pág. 173.

El solo hecho de tratar de aumentar mi confianza en Dios o en el proceso, ha sido increíblemente liberador. Aunque estoy segura de que todavía hay mucha más confianza, paciencia y sacrificio que se pueden desarrollar en mi relación con Dios, pero el solo intento me ha permitido enfatizar los detalles más pequeños de mi proceso. Estaba tan concentrada en perfeccionar el poder de atraer las cosas que quiero que comencé a sentir que, de alguna manera, había fracasado cada vez que las cosas no funcionaban como había imaginado o visualizado. Aunque esta mentalidad está obviamente lejos de la práctica relacionada a la positividad, es ahí donde me di cuenta de que mi comportamiento se estaba desviando.

No solo he podido desvincularme de todos los errores percibidos, sino que también he podido confiar en que, cuando las cosas no funcionan, tengo la esperanza de que es por algo mejor. Si debo enfrentar ciertas pruebas para desarrollar las cualidades internas que necesito; o una mejor oportunidad para lo que quiero hacer entonces surgirá; empecé a abrazar la idea de que el universo me empuja cada vez más cerca en dirección a mi verdadero propósito.

También me he dado cuenta de que el impacto de esta mentalidad es relevante para mucho más que construir una carrera profesional. Solo he empezado a imaginar qué pasaría si aplicara esta mentalidad desprendida y conforme a la forma en que desenvuelvo en mis relaciones interpersonales.

Cuando surgen problemas en las amistades, las relaciones y la familia, podemos poner nuestro mejor esfuerzo, pero también permitir que nuestra confianza en Dios nos mantenga esperanzados en los tiempos difíciles que puedan surgir en nuestro camino. Lo mismo se aplica a las dolorosas dificultades por las que está pasando nuestra sociedad. Cuando las cosas aparentemente se desmoronan, para mí, confiar en Dios significa reconocer el desmoronamiento de la sociedad como una parte necesaria para reconstruir sistemas e instituciones que sean más justas, unificadas y de inspiración divina.

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