Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Cuando comencé a estudiar y escribir personalmente sobre el cambio climático hace dos décadas, existían muchos escépticos y personas que negaban estos hechos. Ahora el escepticismo ha disminuido, pero no del todo.

Un recordatorio de ese hecho ocurrió hace unas semanas cuando recibí un comentario en respuesta a mi reciente artículo para BahaiTeachings.org sobre el cambio climático y los incendios de las selvas tropicales amazónicas. El comentario decía, en parte, que “el supuesto efecto invernadero de CO2 se ha sobreestimado enormemente y en realidad el cambio climático no ha logrado producir el calentamiento catastrófico predicho por los modelos climáticos”.

Si bien normalmente no tengo el tiempo o la inclinación para involucrarme en disputas, sentí que este comentario en particular representaba una buena oportunidad para profundizar en la ciencia del asunto y al mismo tiempo discutir los importantes principios de la consulta bahá’í y el acuerdo esencial entre la ciencia y la religión.

Los bahá’ís veneran la ciencia. Eso puede sonar inusual, desde la perspectiva de una religión global, pero los propios escritos bahá’ís siempre han exaltado el conocimiento científico, haciendo que su adquisición “incumba a todos” e incluso llamándolo el “mayor logro” de la humanidad:

Las artes, los oficios y las ciencias elevan al mundo del ser y conducen a su exaltación. El conocimiento es como alas para la vida del hombre y una escalera para su ascenso. Su adquisición incumbe a todos. Su adquisición incumbe a todos. Sin embargo, debe adquirirse el conocimiento de aquellas ciencias que beneficien a los pueblos de la tierra… Grande es, en verdad, el honor de los científicos y artífices ante los pueblos del mundo. – Bahá’u’lláh, La epístola al hijo del lobo, pág. 27.

El conocimiento científico es el más alto logro en el plano humano, pues la ciencia es la que describe las realidades. Es de dos clases: material y espiritual. La ciencia material es la investigación de los fenómenos naturales; la ciencia divina descubre las realidades espirituales. El mundo de la humanidad debe obtener ambas. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, pág. 152.

Pero independientemente de la ciencia involucrada, los argumentos contra el cambio climático continúan diariamente. Gran parte de la disputa y los gritos implican fuertes opiniones contradictorias, así que veamos si podemos tomar un breve descanso de esas disputas emocionales y comenzar nuestra discusión en base a la verdad verificable del asunto. Comenzaremos con cinco hechos científicos basados en la realidad, no controversiales y generalmente aceptados:

  • La superficie de la Tierra se está calentando. La abrumadora mayoría de los científicos está de acuerdo en que la Tierra se está calentando; y los datos lo comprueban. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), un grupo de 1.300 científicos expertos independientes de países de todo el mundo bajo los auspicios de las Naciones Unidas, que regularmente emiten evaluaciones sobre el clima mundial, las cuales son revisadas por sus pares, en nombre de 195 países, informa que “La evidencia científica del calentamiento del sistema climático es inequívoca”.
  • El aumento de la temperatura general de la Tierra es medible. Aquí están los datos reales de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA): “La temperatura media de la superficie del planeta ha aumentado alrededor de 1,62 grados Fahrenheit (0,9 grados Celsius) desde finales del siglo XIX, un cambio impulsado en gran medida por el aumento de dióxido de carbono y otras emisiones producidas por el hombre hacia la atmósfera. La mayor parte del calentamiento ha ocurrido en los últimos 35 años, con los cinco años más cálidos registrados desde 2010”.
  • Los mares del mundo se están calentando y creciendo. Los primeros 700 metros (aproximadamente 2,300 pies) del océano se han calentado más de 0.4 grados Fahrenheit desde 1969. El nivel global del mar aumentó un promedio de 8 pulgadas en el siglo pasado. Sin embargo, la tasa en las últimas dos décadas es casi el doble que la del siglo pasado y se acelera ligeramente cada año. (Ambas medidas provienen de NOAA y son confirmadas por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de EE. UU)
  • La actividad humana es el principal impulsor del aumento de temperatura en la Tierra. En su Quinto Informe de Evaluación, el IPCC concluyó que existe una probabilidad de más del 95 por ciento de que las actividades humanas en los últimos 50 años hayan calentado nuestro planeta.
  • El dióxido de carbono proveniente de la quema de combustibles fósiles causa la mayor parte del calentamiento global. Según literalmente miles de estudios científicos, las actividades industriales de las que depende nuestra civilización moderna han elevado los niveles de dióxido de carbono atmosférico de 280 partes por millón a 400 partes por millón en los últimos 150 años. Ese exceso de CO2 atrapa el calor dentro de la atmósfera de la Tierra.

Cualquier persona alfabetizada puede verificar estos hechos con un poco de investigación y una lectura relativamente ligera.

Esos cinco hechos básicos han sido el resultado de décadas de investigación y medición científica profesional determinada en miles de estudios de investigación revisados por otros científicos en todo el mundo. Aunque algunos (o incluso todos) de estos cinco hechos solían ser disputados por quienes niegan la existencia o la importancia del cambio climático, solo unos pocos detractores ahora los cuestionan.

Incluso las grandes compañías petroleras ahora reconocen la realidad del cambio climático. Por ejemplo: en los estudios climáticos revisados de Exxon Mobil de 1977 a 2014, el 83 por ciento reconoció el cambio climático como una realidad y que este es causado por los seres humanos.

Entonces, ¿cómo aquellos que continúan minimizando o negando el cambio climático justifican sus argumentos frente a esta ciencia aceptada?

Algunos dicen que la oscilación del eje de la Tierra es la responsable, pero no citan evidencia real para respaldar esa afirmación. Algunos dicen que sí, la Tierra se está calentando, pero no podemos “probar” la causa, a pesar del hecho de que la abrumadora preponderancia de los científicos está de acuerdo con las causas.

Otros dicen que se ha producido una fluctuación natural en el carbono atmosférico a lo largo de la historia, lo cual es ciertamente verdad: las mediciones científicas de muestras de hielo muestran que nuestro planeta tenía concentraciones mucho más altas de CO2 atmosférico hace millones de años. Sin embargo, ese argumento deja de lado un punto destacado: los seres humanos no tenían que sobrevivir bajo esas condiciones, porque aún no existíamos. Los dinosaurios tuvieron que hacerlo y mira lo que les pasó.

Otro mito: “Las nevadas refutan el calentamiento global”. El hecho científico: El calentamiento conduce a un aumento de la evaporación y la precipitación, lo cual representa un aumento de la nieve en invierno y un aumento de la lluvia en algunas áreas en otras estaciones.

Otro mito más: “Los ciclos solares causan el calentamiento global”. La verdad científica: en las últimas cinco décadas, desde 1970, la temperatura del sol se ha enfriado ligeramente.

Entonces, aquellos que quieren crear dudas sobre el cambio climático promueven quizás el mito más irresponsable de todos: “La ciencia no está terminada”.

Ese argumento frecuentemente citado revela un malentendido básico, o intencionado, de cómo funciona la ciencia misma. Con esto se presupone que el método científico conduce a la certeza absoluta, cuando nunca lo hace.

En cambio, los científicos siempre confían en una preponderancia de evidencia, y luego dejan sus puntos de vista abiertos a cambios basados en nueva evidencia. Después de todo, definimos la ciencia como una empresa sistemática que construye y organiza el conocimiento en forma de explicaciones verificables y factibles y predicciones sobre el universo.

El método científico estándar representa la mejor manera que conocemos para alcanzar la verdad empírica relativa: con transparencia, escepticismo continuo, reuniendo más evidencia y examinando repetidamente las conclusiones científicas anteriores. Los científicos siempre apuntan a la verdad como la meta, pero el método científico en sí mismo dicta que la verdad absoluta nunca se puede alcanzar permanentemente en la práctica, porque nuestra comprensión del universo físico sigue evolucionando.

Todo esto simplemente significa que la ciencia emplea un estándar riguroso de creencias basado en hechos, uno que haríamos bien en imitar. Como señalan las enseñanzas bahá’ís: “…hay una gran diferencia entre los hechos sostenidos por la ciencia y las teorías sostenidas por la creencia ciega…” – Abdu’l-Bahá, Divine Philosophy, pp. 104-105.

Entonces, cuando las personas dicen que la ciencia sobre el cambio climático no está terminada, olvidan una verdad fundamental de la ciencia misma, que nunca está terminada por completo. Por eso lo llamamos ciencia:

El producto de este don intelectual es la ciencia, la cual es una característica específica del hombre. Este poder científico investiga y comprende los objetos creados y las leyes que los rodean. Es el descubridor de los ocultos y misteriosos secretos del universo material y es peculiar al hombre solamente. Por tanto, la más noble y encomiable realización del hombre es el logro y conocimiento científico. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, pág. 59.

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