Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Si alguna vez te has sentido afligido por alguna pérdida importante en la vida, entonces sabes lo profundamente doloroso que puede ser, ¿existe alguna forma de transformar creativamente ese dolor en otra cosa? ¿En algo mejor?

El dolor y la pérdida pueden desencadenar muchas emociones y respuestas físicas, algunas podemos anticipar, y otras no. 

Pero a pesar de cuán terrible sintamos nuestro dolor y pérdida, este pasaje de Abdu’l-Bahá nos recuerda humildemente el profundo propósito y poder del dolor en nuestro propio desarrollo personal: Las penas y las desgracias no nos vienen por casualidad; la Misericordia Divina nos las envía para nuestro perfeccionamiento”. – Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 50.

Las emociones de dolor y pérdida pueden desencadenarse por la muerte de un ser querido, pero también por la pérdida de una relación o un trabajo, o un declive de la salud, o incluso por tragedias que le suceden a otros. A menudo, cuando experimentamos tales eventos traumáticos, nos sentimos diferentes a nosotros mismos, nublados, descorazonados y fuera de lugar con el mundo. Otros problemas como la depresión, las enfermedades físicas y la confusión comienzan a surgir. Como resultado, nos sentimos fuera de control y desarrollamos la incapacidad de articular en palabras cómo nos sentimos y cómo procesar nuestra pérdida o trauma.

Nadie puede evitar el sufrimiento en esta vida, pero, según las siguientes palabras de Abdu’l-Bahá, sin sufrimiento, no podemos progresar: 

Las personas que no sufren no alcanzan la perfección. La planta más podada por los jardineros es la que, al llegar el verano, tendrá los capullos más bellos y los frutos más abundantes. Los labradores aran la tierra con sus arados, y de esa tierra se obtiene la más rica y abundante cosecha. Cuanto más castigado sea un individuo, mayor será la cosecha de virtudes espirituales que manifestará. – Ibid., pág. 70.

Entonces, la próxima vez que te sientas afligido, haz arte. Las artes nos ofrecen a todos una maravillosa oportunidad para procesar el duelo, expresar nuestros pensamientos internos y canalizar sentimientos indescriptibles y difíciles de verbalizar.  

Participar en una actividad creativa nos anima a usar nuestra imaginación y a desprendernos del dolor que sentimos en los momentos de tristeza. A diferencia de reprimir nuestros sentimientos dentro de nosotros mismos, las artes nos invitan a nutrir nuestras emociones de manera creativa en un espacio seguro. Al ser creativos en tiempos de pérdida y dolor, nos damos licencia para expresar los poderes de nuestra imaginación y abrirnos a la inspiración divina. Cuando abrimos nuestros corazones al duelo a través del arte y la creación, nos abrimos a una conversación, una forma de meditación y comunión espiritual:  

Se puede mantener una conversación, pero no en la forma de nuestra conversación. No hay duda de que las fuerzas de los mundos superiores se interrelacionan con las fuerzas de este plano. El corazón del ser humano está abierto a la inspiración; ésta es una comunicación espiritual. Así como en un sueño uno habla con un amigo mientras la boca permanece en silencio, del mismo modo sucede con la conversación del espíritu. – Ibid., pág. 218.

Participar en cualquier proceso creativo nos da un descanso de reflexionar, hablar y hacer, a simplemente estar en el momento. El participar en una práctica artística puede actuar como el hilo entre nuestras cabezas, corazones y manos. Reflexionar sobre el resultado de nuestro proceso creativo a menudo nos permite contar nuestra historia y procesar nuestras emociones fuera de los momentos de pérdida y dolor.  

Crear belleza a partir del dolor puede ser increíblemente catártico y también refuerza nuestra resistencia como humanos. Para muchos artistas, las experiencias de dolor, tristeza y adversidad a menudo conducen a algunas de sus mejores obras. Esto no quiere decir que todos los artistas deberían intentar llevar vidas miserables o torturarse continuamente, sino que la adversidad también podría presentar oportunidades futuras y una profundidad en su trabajo que de otra manera no se podría lograr:  

¡Oh sincero siervo del Verdadero! He oído que estás afligido y acongojado por los sucesos del mundo y las vicisitudes de la suerte. ¿Por qué tal temor y pesar? Los verdaderos amantes de [Bahá’u’lláh] y aquellos que han bebido del Cáliz de la Alianza no temen ninguna calamidad ni se sienten deprimidos a la hora de la prueba. Consideran el fuego de la adversidad como su jardín de delicias y la profundidad del mar como la extensión del cielo. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 230.

La investigación ha demostrado que el proceso de duelo tiene varias etapas. La negación, el dolor, la ira y la depresión pueden dar a un giro ascendente a la reconstrucción y aceptación. Una práctica artística nos permite experimentar estas emociones extremas de una manera segura y sentirnos facultados para aceptar y luego procesar el dolor y la pérdida, avanzando por el camino hacia la curación. Como cualquier lenguaje, el arte proporciona la clave que nos permite expresar los verdaderos sentimientos del corazón:  

… la función del idioma es la de representar los misterios y secretos de los corazones humanos. El corazón es como un cofre, el idioma es la llave Solamente mediante el uso de la llave podremos abrir el cofre y observar las gemas que contiene. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, pág. 80.

Al transformar nuestro dolor y tristeza en arte, también podemos orar al Creador, tratando de separarnos de las dificultades de esta vida terrenal y pidiéndole su protección y guía. Después de todo, Bahá’u’lláh ha bendecido a aquellos que se dedican a las artes y la artesanía, considerando el esfuerzo artístico como una forma de adoración, entonces, ¿por qué no usar nuestro dolor como una forma de acercarnos a Dios al participar en la creatividad?

Estimados lectores: Me encantaría saber de ustedes y conocer las formas creativas en que han canalizado su tristeza y dolor. ¡Por favor comparte tus experiencias en los comentarios a continuación! 

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