Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Estoy seguro de que son incontables las veces que nos hemos visto atraídos hacia algún lugar o actividad específicos simplemente porque nos sentimos a gusto con la actitud de servicio de las personas que están ahí. De la misma manera, es muy difícil sentirnos a gusto en un lugar donde el espíritu de servicio no es notable o los ánimos al hacer las cosas son muy bajos.

Los escritos de la Fe bahá’í se refieren a este tema:

Se nos han conferido sentidos y facultades para dedicarlos al servicio y bien general, de modo que nosotros, que nos distinguimos sobre las demás formas de vida por la percepción y la razón, breguemos en todo tiempo y en todos los campos, sea la ocasión grande o menuda, ordinaria o extraordinaria…De continuo deberíamos establecer bases nuevas para la felicidad humana y promover instrumentos renovados con vistas a este fin. – ‘Abdu’l-Bahá, El Secreto de la civilización divina, pág 7.

Durante mi vida he dedicado tiempo a servir a mi prójimo de la mejor forma que me permiten mis capacidades. Algunas veces lo he hecho dedicando todo mi tiempo y, en otras oportunidades, a la par con mis quehaceres diarios o inclusive en mi trabajo dentro del mundo de las ventas, tratando de ayudar a mis clientes a solucionar sus problemas, aun cuando ese no sea parte de “mi trabajo”. No sabría decir si siempre logré servir de la manera correcta, pero puedo asegurar que esos momentos fueron los de mayor regocijo en mi vida. 

Es de hecho un hombre, quien hoy está dedicado al servicio de toda la raza humana. El Gran Ser dice: Bienaventurado y dichoso es aquel que se ofrece para promover los mejores intereses de los pueblos y razas de la tierra. -Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá’u’lláh, pág. 129.

Hoy en día, no es tan importante el nombre que usemos para denominar nuestras creencias, sino los frutos que dan y cómo se reflejan en la práctica.

Cada vez que sintamos la alegría que el servicio a los demás nos da, se pondrá en evidencia el gran cambio que este puede generar en nuestra vida, por muy pequeño que el acto sea. Así mismo, veremos una transformación en nuestro estado de ánimo, mientras dedicamos tiempo de nuestra vida a ayudar a otros.

A veces es muy difícil ponernos en el lugar de otras personas. La empatía nunca fue una de mis mejores cualidades, pero gracias al servicio he logrado conectar con individuos de una manera tangible. Al tratar, dentro de mis limitadas capacidades, de ayudar a otros, logro construir puentes de conocimiento interno que me llevan a una mejor comprensión de la situación de otros. En ciertas ocasiones, me veo en la necesidad de recordar cuales son las actitudes ideales para vivir una vida de servicio y no caer en pensamientos egoístas o de superioridad por pensar que estoy ayudando a otros, cuando realmente ellos me están ayudando más a mí a comprender el mundo y a mí mismo. Estas palabras de ‘Abdu’l-Bahá nos recuerdan cuáles son estos ideales:

Los ideales divinos son humildad, sumisión, aniquilación del yo, perfecta evanescencia, caridad y bondad absoluta. Debéis morir al yo y vivir en Dios. Debéis ser compasivos sobremanera, entre vosotros y con todas las personas del mundo. Amad y servid a la humanidad sólo por amor a Dios y por ninguna otra cosa. La base de vuestro amor a la humanidad debe ser la fe espiritual y la promesa divina. – ‘Abdu’l-Bahá, Charla a jóvenes estudiantes. Citada en Lights of Guidance nº 474, 1ª Ed.

A veces, nos olvidamos de lo bien que se siente servir y le dedicamos más tiempo a otras cosas que parecen más importantes. Durante estas ocasiones, siempre tengo la suerte de recibir un pequeño recordatorio al hacer algo, aunque mínimo, por otra persona, que me hace sentir nuevamente esa sensación tan espléndida, la cual renueva mis energías para servir, y devuelve el sentido a mis días. En otras ocasiones, recuerdo que uno de los propósitos de mi vida es ayudar a mejorar la vida de los que me rodean o “dejar una huella en el mundo”. Para lograrlo debo desprenderme de la constante presión que este mundo materialista y egocentrista pone sobre mí, lo que me lleva cada vez más a pensar únicamente en mi camino hacia “la vida que me merezco” y no me deja pensar en cómo lograr que más personas salgan de esa vida que nadie merece.

El mérito del hombre reside en el servicio y la virtud y no en el fausto de la opulencia y las riquezas…. No disipéis la riqueza de vuestras preciosas vidas en la búsqueda de una inclinación corrupta y malvada, ni dejéis que vuestros esfuerzos se malgasten en promover vuestro interés personal. Bahá’u’lláh. – Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá’u’lláh” pág. 160.

Si logramos dejar atrás aquel pensamiento que nos dice que no podemos vivir una vida espiritual y de servicio a la humanidad al mismo tiempo que progresamos en otros aspectos de nuestras vidas; y en lugar de eso, ponemos nuestro máximo esfuerzo en servir constantemente a la humanidad, nos daremos cuenta de que, en esta vida, el servicio y el desarrollo de virtudes siempre tienen recompensas. Si nos desprendemos de los resultados y servimos a otros simplemente por amor a Dios, todos nuestros esfuerzos serán recompensados. Sea con una sonrisa que nos alegre el día al ayudar a alguien o una propina en nuestro trabajo porque el cliente se siente agradecido, o simplemente al poder analizar nuestra vida desde una óptica diferente, por más mínimas que sean estas recompensas, serán suficientes.  El servicio nos traerá tantas alegrías que nunca desearemos dejar de hacerlo.

1 Comentario

characters remaining
  • Eugene Dornbrook
    Feb 19, 2020
    Servicio - un tema que nos enoblece a medida que lo realizemos