Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Vivimos en un mundo donde el deseo por obtener beneficios se ha situado en el corazón de nuestras economías y donde el consumismo desenfrenado y el individualismo se han convertido en la norma.

Esa condición nos ha llevado a un desequilibrio económico insostenible entre los extremos de la riqueza y la pobreza, que los bahá’ís creen que debe cambiar:

Una de las enseñanzas de Bahá’u’lláh es el ajuste de los medios de vida en la sociedad humana. Bajo este ajuste no puede haber extremos en las condiciones humanas referentes a riqueza y sustento. – Abdu’l-Bahá , La Promulgación a la Paz Universal , pág. 229.

En su carta del 1 de marzo de 2017, la Casa Universal de Justicia , el cuerpo elegido democráticamente de la comunidad global bahá’í: animó a todos a pensar en los valores espirituales alternativos que podrían moldear cómo vemos los aspectos materiales de nuestras vidas.Explican que: “… una y otra vez, la avaricia y el interés propio prevalecen a expensas del bien común”. – pág. 1.

Este estado de los asuntos económicos se interpone en el camino del progreso colectivo de la humanidad. Afortunadamente, podemos encontrar inspiración en ejemplos de comunidades en todo el mundo donde las personas han infundido los valores de su sociedad que estén en armonía con la visión de las enseñanzas bahá’ís.

Los bahá’ís creen que la visión de Bahá’u’lláh sobre cómo se puede reorganizar la sociedad en cada dimensión de la existencia social ayudará a lograr un futuro que pueda reflejar mejor nuestra verdadera naturaleza y capacidad colectiva como seres humanos.Veamos, buscando de inspiración, dos ejemplos de comunidades que se han hecho cargo de sus propias economías al abordar sus necesidades de telecomunicaciones; Un servicio generalmente controlado por grandes corporaciones.Las experiencias de estas comunidades permiten vislumbrar lo que es posible cuando colocamos valores distintos al interés propio y la codicia en el centro de nuestras vidas económicas.

Cómo algunos remotos pueblos mexicanos y una ciudad costera en Argentina hablan con el mundo exterior

Rhizomatica, una organización no gubernamental (rhizomatica.org), ayuda a las aldeas remotas a construir y mantener su propia infraestructura de telecomunicaciones. Dos grandes empresas dominan la industria de las telecomunicaciones en México y, a menudo, deciden no proporcionar cobertura de teléfonos móviles en algunas áreas remotas, o si lo hacen, sus precios no son asequibles para las personas en esas comunidades. En estos contextos, los expertos técnicos y de políticas de Rhizomatica trabajan en colaboración con la población local para implementar y utilizar la tecnología de acuerdo con sus valores tradicionales de mutualismo y sostenibilidad. Los miembros de la comunidad recaudan fondos para pagar la inversión de capital inicial y los gastos operativos continuos de administrar una red de telefonía móvil. La gente local también está capacitada para operar y mantener el equipo y los servicios. La organización trabaja con la comunidad para permitirles implementar una red basada en su propia evaluación de lo que necesitan y utilizando sus propios recursos materiales y humanos. Hasta el momento, Rhizomatica ha ayudado a 16 aldeas a establecer y mantener sus propios sistemas de red móvil asequibles, y juntos han demostrado que al priorizar el servicio y la creación de capacidad sobre las ganancias, es posible establecer y mantener servicios móviles asequibles.

De manera similar, en Argentina , las cooperativas comunitarias florecieron en la década de 1960 porque la compañía telefónica nacional consideraba que algunas localidades eran demasiado remotas o demasiado pequeñas para ser rentables.Estas cooperativas han operado en toda la Argentina durante muchas décadas, y hoy en día sirven al 30% de la población en los campos de electricidad, gas y telecomunicaciones. Telpin Ltd., una de las primeras cooperativas establecidas en Argentina en 1962, brinda servicios de telecomunicaciones a la comunidad de Pinamar en la provincia de Buenos Aires.Pinamar, una ciudad costera con una larga historia como destino turístico, tiene una cooperativa de telecomunicaciones que brinda servicios a 18,000 usuarios que representan una diversa sección de la población de la localidad, incluidas empresas que atienden las necesidades de los turistas de temporada.

Cooperativas como Telpin se organizan para que los miembros de la comunidad participen en la financiación de los servicios y se beneficien por igual desde el principio. El servicio universal ofrecido al menor costo posible es una prioridad, tanto que los miembros de la comunidad pagan una tarifa mensual más baja si tienen bajos ingresos o sufren dificultades financieras. Un contraste sorprendente al compararlo con las corporaciones que tratan de ganar tanto dinero como sea posible. Debido a que las cooperativas no priorizan las ganancias, pueden brindar servicios a costos mucho más bajos. También brindan capacitación y oportunidades de empleo para la gente local, y reinvierten los beneficios que obtienen en la comunidad en lugar de permitir que se acumulen en algunas personas.La cooperativa Telpin no solo se enfoca en el servicio y la asequibilidad, sino que sus gerentes también se aseguran de que la comunidad tenga acceso a un servicio de alta calidad al mantenerse al día con las innovaciones que ocurren en su campo.

Argentina ha demostrado que las cooperativas no se limitan a entornos pequeños y aislados, sino que pueden satisfacer las necesidades de un gran número de personas en un vasto país. Los miembros de la federación de cooperativas más grande de Argentina administran activos por un valor de $ 3 mil millones y sirven al 8% de la población.

Las enseñanzas bahá’ís elogian este tipo de enfoque de cooperación mutua y unidad, que proporciona trabajos y servicios a personas que de otra manera no podrían acceder a ellos:

La necesidad suprema de la humanidad es la cooperación y la reciprocidad. Cuanto más fuertes sean los lazos de compañerismo y solidaridad entre los hombres, mayor será el poder de construcción y consumación en todos los planos de la actividad humana. Sin una actitud de cooperación y reciprocidad, los miembros individuales de la sociedad humana permanecen egocéntricos, sin inspiración de propósitos altruistas, limitados y solitarios en su desarrollo igual que los organismos animales y vegetales de los reinos inferiores. Las criaturas inferiores no necesitan cooperación y reciprocidad. Un árbol puede vivir en soledad, pero esto es imposible para el hombre a menos que retroceda a un reino inferior. Por consiguiente, toda actividad y actitud cooperativa de la vida humana es loable y está predestinada por la Voluntad de Dios.-   Abdu’l-Bahá , La Promulgación a la Paz Universal , pág. 337.

El servicio y empoderamiento como fuerzas motrices en la vida económica

Este tipo de esfuerzos cooperativos, basados en la participación igualitaria, contribuyen al cambio social mediante la defensa de valores coherentes con las necesidades colectivas, como el servicio universal al menor costo posible y el desarrollo de capacidades en las personas locales y sus comunidades. Las comunidades involucradas pueden ver fácilmente el valor de estos proyectos y, naturalmente, alinearse con los procesos que promueven.

Puede ser más difícil establecer cooperativas en sociedades donde el individualismo se ha arraigado profundamente en la cultura y la gente no siente fácilmente la motivación para participar en empresas colectivas. Sin embargo, como mínimo, estos ejemplos muestran que los valores que colocamos en el centro de nuestras vidas económicas siempre darán frutos de acuerdo con estos.Si podemos vernos a nosotros mismos como algo más que simples usuarios pasivos o consumidores de bienes y servicios, podemos encontrar formas de establecer y sostener esfuerzos económicos conjuntos que valoren el servicio y el empoderamiento por encima del único deseo de obtener ganancias.Como escribió la Casa Universal de Justicia, este tipo de cooperación puede ayudarnos a todos a aprender:

“… cómo participar en los asuntos materiales de la sociedad de una manera que sea consistente con los preceptos divinos y cómo, en términos prácticos, la prosperidad colectiva puede avanzar a través de la justicia y la generosidad, la colaboración y la asistencia mutua”. – La Casa Universal de Justicia , 1 de marzo de 2017, pág. 2.

Si bien las fuerzas del consumismo nos asaltan y comprometen el bienestar del mundo, todos podemos inspirarnos en ejemplos de personas que trabajan juntas para enriquecer y sostener a toda su comunidad:

“…si una persona juiciosa y llena de recursos acomete medidas que redunden en el enriquecimiento universal de las masas del pueblo, no habría empresa mayor que ésta y figuraría a los ojos de Dios como un logro supremo, pues tal benefactor atendería a las necesidades y garantizaría la comodidad y bienestar de una gran multitud. La riqueza es muy encomiable, siempre que toda la población sea rica”. –   Abdu’l-Baha , El Secreto de la Civilización Divina , pág, 18.

 

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