Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

En un curso de capacitación que tomé recientemente, nos dijeron que la concepción moderna de contemplación está tomando el mundo de la psicoterapia “por asalto”.

Revisé mis librerías locales y los libros allí parecían confirmar esta opinión. Las secciones de autoayuda revelaron numerosos autores espirituales, con temas que a menudo involucran el ego humano, la contemplación, la meditación y la vida en el momento actual.

Muchos estudios han demostrado que estas pueden ser formas efectivas de lidiar con las enfermedades modernas de la depresión y la ansiedad, y quizás algunas de las formas más tradicionales de psicoterapia están comenzando a perder su atractivo. Las personas parecen estar conectándose con algo más espiritual en el mundo. De hecho, se dice que la llamada “cuarta ola” de psicoterapias incluye ideas como la compasión, la bondad y temas más espirituales. Las organizaciones de salud, incluida la Organización Mundial de la Salud, están discutiendo cada vez más la cuarta dimensión de la salud como bienestar espiritual.

Pero el aumento de la contemplación también se puede ver desde otra perspectiva, como un síntoma de la ansiedad y disfunción en la sociedad moderna. Muchas personas están buscando una manera de contrarrestar esas fuerzas negativas, y seguramente, si alguna vez se necesitaba un elixir divino, es ahora.

En el siguiente pasaje, Bahá’u’lláh nos dice que aquellos que aceptan su mensaje se les entrega nada menos que el “Divino Elixir” para curar los males de la humanidad:

El Libro de Dios está completamente abierto y su Palabra emplaza al género humano a Él. Sin embargo, se ha encontrado apenas un puñado de hombres dispuestos a aferrarse a su Causa, o convertirse en instrumentos para su promoción. Estos pocos han sido proveídos con el Elíxir Divino, que es lo único que puede trasmutar en oro puro la escoria del mundo, y han recibido el poder de administrar el remedio infalible para todos los males que afligen a los hijos de los hombres. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pág. 96.

Entonces, Bahá’u’lláh dijo que, si solo escucháramos, “el Libro de Dios está completamente abierto”, que las respuestas a los problemas del mundo, y nuestros problemas individuales, se encuentran dentro del mensaje bahá’í .

Como bahá’í, a menudo me he preguntado por qué algunas personas, al menos en las naciones “desarrolladas” de Occidente, no se conectan más a menudo con el mensaje de Bahá’u’lláh, y en cambio se dirigen al mundo de la contemplación plena en busca del sustento espiritual.

Sospecho que la razón principal por la que la mayoría de la gente todavía no haya oído hablar de la Fe Bahá’í   es debido a que personas como yo todavía no lo han compartido suficiente. Pero desde una perspectiva más amplia, ¿por qué las ideas “espirituales pero no religiosas ” encuentran tal resonancia en las personas en este momento?

Claramente, la autoayuda debe funcionar para muchas personas en muchos niveles. Si esto es verdad, ¿se pueden encontrar aspectos de la contemplación plena en la revelación que todo lo abarca de Bahá’u’lláh? Una idea clave en la contemplación plena es que la mente egoica es la fuente de nuestros problemas, y la “percepción consciente” de que el ego es el camino hacia la iluminación. En su clásico más vendido   “El poder del ahora” , Eckhart Tolle escribió: “La buena noticia es que puedes liberarte de tu mente. Esta es la única verdadera liberación”. – pág. 15.  

Esta idea no es nueva y se encuentra de una forma u otra en muchas escrituras religiosas, especialmente las del budismo. ¿Se encuentran en los escritos bahá’ís? La respuesta es sí: Abdu’l-Bahá explicó de manera hermosa y sencilla el papel que el ego juega en nuestras vidas, refiriéndose a este como “material” o “naturaleza inferior”.

En el ser humano existen dos naturalezas; su naturaleza superior o espiritual, y su naturaleza inferior o material. Con una se acerca a Dios, con la otra vive sólo para el mundo. Los signos de estas dos naturalezas se hallan presentes en cada persona. En su aspecto material, expresa falsedad, crueldad e injusticia; todas éstas son el producto de su naturaleza inferior. Los atributos de su naturaleza divina se manifiestan en amor, misericordia, bondad, verdad y justicia; todas y cada una de ellas son la expresión de su naturaleza superior. Todos los buenos hábitos, todas las cualidades nobles, pertenecen a la naturaleza espiritual del ser humano, mientras que todas sus imperfecciones y acciones pecaminosas nacen de su naturaleza material. – Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 75-76.

Entonces, ¿podría la revelación bahá’í ser vista como un mero conjunto de reglas u otra filosofía de “autoayuda” que se basa en las escrituras de dispensaciones religiosas anteriores? Bahá’u’lláh nos dio una respuesta clara:

No penséis que os hemos revelado un mero código de leyes. No, más bien, hemos roto el sello del Vino escogido con los dedos de la fuerza y del poder. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos Bahá’u’lláh, pág. 175.

Parece que tenemos una gran sed por una comprensión más profunda de la condición humana, lo que explica la contribución que la contemplación plena le ha dado a la salud emocional de la sociedad. Como bahá’í, abrazo con satisfacción este reconocimiento cada vez mayor de la dimensión espiritual en nosotros, pero también espero que con el tiempo las personas puedan reflexionar de dónde provienen originalmente estas ideas. Mientras tanto, debo hacer mi propia pequeña parte por lograr que esto suceda.

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