Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Sabemos que necesitamos llevar una vida coherente, donde nuestras acciones reflejen nuestras creencias y principios. Pero muchas veces segregamos nuestra vida laboral y nuestra vida social/comunitaria/religiosa en dos áreas distintas de nuestra vida. ¿Es necesario que nuestro servicio a la comunidad ocurra sólo en los momentos que estamos fuera del trabajo?, ¿el ser una fuente de bien social se limita solo a nuestro “tiempo libre”? O si ya trabajamos en área de educación o trabajo social, ¿es suficiente solo realizar las tareas incluidas en nuestra agenda laboral?

En los escritos bahá’ís encontramos:

“Se nos han conferido sentidos y facultades para dedicarlos al servicio y bien general, de modo que nosotros, que nos distinguimos sobre las demás formas de vida por la percepción y la razón, breguemos en todo tiempo y en todos los campos, sea la ocasión grande o menuda, ordinaria o extraordinaria, hasta que la humanidad toda se haya reunido a salvo dentro de la fortaleza inexpugnable del conocimiento. De continuo deberíamos establecer bases nuevas para la felicidad humana y promover instrumentos renovados con vistas a este fin.”- Abdu’l-Bahá, El Secreto de la Civilización Divina, pág, 7.


“Y el honor y distinción de la persona consisten en que, de entre toda la muchedumbre del mundo, se convierta ella en una fuente de bien social. ¿Hay merced concebible mayor que ésta, que el hecho de que una persona, mirando dentro de sí, encuentre que por medio de la gracia confirmadora de Dios se ha convertido ella en la causa de paz y bienestar, de la felicidad y adelanto de sus congéneres? No, por el verdadero Dios, no hay mayor bendición, ni delicia más completa”. – Ibid
, pp. 18-19.

Al participar en actividades de servicio organizadas por la comunidad bahá’í estoy aprendiendo que el servicio genera un sentimiento de empoderamiento espiritual que es tan necesario en este día a día generador de estrés, tensión y cansancio. Podemos buscar maneras en que, desde nuestro puesto de trabajo o empresa, podamos estar involucrados en la vida de la comunidad que nos rodea. De esta manera, no relegamos el servicio a los fines de semana.
Así como los individuos nos organizamos y realizamos actividades de desarrollo comunitario, (por ejemplo, las clases para niños y grupos prejuveniles que la comunidad bahá’í organiza) también a nivel de empresas podemos colaborar unos con otros. Este servicio puede incluir crear oportunidades para que otros puedan hacerlo también.

Mi esposo y yo tenemos una empresa de software, y queríamos traer oportunidades de servicio a nuestro lugar de trabajo. Animamos a todos a participar en el Día de Limpieza para la Prevención del Dengue, promocionado por la municipalidad para asegurar que no había focos de transmisión de la enfermedad del dengue en el barrio, y dimos tiempo a los que deseen a participar de esta actividad. Esta experiencia fue una fuente de mucha alegría. Daba mucho gusto ver a los ingenieros e ingenieras con guantes y bolsas de basura en mano revisando los terrenos alrededor de la oficina, buscando posibles recipientes con agua estancada. Este medio día de fuerte trabajo manual en conjunto generó una alegría especial en el grupo.

Otras empresas toman a su cargo algún hogar de ancianos o de niños y periódicamente realizan actividades de apoyo para estas instituciones. Nuevamente, lo clave de estos esfuerzos es que generan oportunidades para que el personal de la empresa pueda tener la experiencia de realizar este servicio en el marco de su vida laboral. El levantar fondos es, por supuesto, muy importante y útil, pero no reemplaza a la labor personal de apoyo al prójimo.

Otros ejemplos de este tipo de servicio desde el trabajo es la participación en campañas de reciclaje y limpieza, o donación de abrigos durante el invierno. Las ONGs y gobiernos locales suelen hacer listas los proyectos que tienen periódicamente en la ciudad. Basta que una persona de la empresa revise regularmente estas listas, comunique y anime a sus colegas.
También podemos animar a nuestra empresa a que colabore con alguna universidad o colegio llevando su experiencia laboral y enriqueciendo la educación de los futuros profesionales. En todo el mundo las universidades están fortaleciendo sus proyectos de extensión, donde estudiantes llevan sus conocimientos hacia la comunidad en general y dan un aporte para su progreso. No basta con que nuestras empresas ayuden con dinero, sino que puedan colaborar con su experiencia (que en muchos casos es lo más valioso que la empresa tiene). Este tipo de relacionamiento generará múltiples oportunidades para que nosotros y nuestros colegas podamos aportar de nuestra preparación laboral y ayudar a otros.

Por ejemplo, desde nuestra empresa iniciamos un proyecto donde jóvenes universitarios podrían brindar varios sábados de su semestre para enseñar a estudiantes de colegio algo básico de sus carreras. Este proyecto ha permitido a muchos universitarios tener sus primeras experiencias de hacer algo por la comunidad. Como nuestro enfoque es programación de software, en eso nos centramos. Como sabemos, el servicio a la comunidad desarrolla nuevas habilidades, genera una alegría particular y un sentimiento de empoderamiento. Este proyecto también creó oportunidades para que el personal de la empresa pueda ofrecer su tiempo para dar charlas a los estudiantes de colegio sobre la vida laboral creativa del trabajo con software. Después de estas charlas, varios de ellos se convirtieron en mentores para proyectos de ciencias o jurados en ferias científicas, ayudando a la ciudad sin remuneración. De esta manera pudieron ofrecer su conocimiento laboral al servicio de la comunidad.

 “…todo esfuerzo que el hombre despliega desde el fondo de su corazón, es devoción a Dios, si obra impulsado por los más altos motivos y el deseo de servir a la humanidad ”. – Bahá’u’lláh y la Nueva Era, p. 101

 Entonces, no solamente nosotros podemos servir a la comunidad en nuestro tiempo libre, pero también podemos involucrar nuestro trabajo y generar oportunidades para que otros nos acompañen también, cada uno con los talentos y conocimientos que posee. A muchos colegas seguramente les gustará colaborar si el servicio es puntual, si el contexto está listo y la persona puede venir y simplemente realizar su servicio.
Después de un día cansado en el trabajo, sería hermoso pensar: “… ¿Hay merced concebible mayor que ésta, que el hecho de que una persona, mirando dentro de sí, encuentre que por medio de la gracia confirmadora de Dios se ha convertido ella en la causa de paz y bienestar, de la felicidad y adelanto de sus congéneres?”.

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