Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

El principio y propósito fundamental de la Fe Bahá’í es establecer la paz y la unidad entre todos los pueblos de la Tierra y, naturalmente, muchos de nosotros nos sentimos atraídos a hacer de esto una realidad.

¿Pero por dónde empezamos en un mundo tan grande y complejo como este?

La idea de un planeta unido donde el prejuicio y la violencia ya no existan parece maravillosa, pero más allá de lo conceptual a menudo suena utópico. Esto debido a que la humanidad solo ha conocido guerras, gobiernos corruptos, sociedades con prejuicios y privación de los derechos de las masas, la idea de que todo podría cambiar de alguna manera para mejor se siente como una fantasía. Entonces, ¿los bahá’ís persiguen un sueño imposible?

Cuando revisamos las enseñanzas bahá’ís en busca de respuestas, podemos encontrar una guía clara. Ciertamente, muchas cosas deben cambiar en el mundo, e incluso algunas deben construirse desde cero, pero las enseñanzas bahá’ís ofrecen una serie de pasos para alcanzar esos objetivos y son mucho más concretas de lo que algunos podrían pensar.

Abdu’l-Bahá , el hijo de Bahá’u’lláh , el profeta y fundador de la Fe Bahá’í , indicó que primero que necesitamos para establecer un mundo armonioso es la educación universal, una educación que abarque a personas de todas las edades, procedencias y clases sociales:

Bahá’u’lláh ha anunciado que por cuanto la ignorancia y la falta de educación son barreras de separación entre la humanidad, todos deben recibir instrucción y educación. A través de esta disposición, la falta de entendimiento mutuo será remediada, y la unidad de la humanidad promovida y desarrollada.La educación universal es una ley universal. – Abdu’l-Bahá , La Promulgación a la Paz Universal , pág. 299.

Llegará el día cuando todas las religiones del mundo se unirán, pues, en principio, son una. Ya no existe ninguna necesidad de división, al ver que es tan sólo por las formas exteriores por lo que están desunidas. Entre toda la humanidad algunas almas están sufriendo debido a la ignorancia, apresurémonos a enseñarles; otras son como niños necesitadas de cuidado y educación hasta que crezcan, y otras están enfermas; a éstas debemos llevarles la curación divina. – Abdu’l-Bahá , La Sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 121.

Enseñar y “llevar la curación divina” parecen conceptos bastante abstractos a primera vista. Pero hacer nuestro mejor esfuerzo para entender lo que estas instrucciones espirituales implican en nuestra vida diaria es parte del proceso, porque nos obliga a mirar hacia adentro y afuera, y preguntarnos: ¿Qué necesitamos mejorar de nosotros mismos para lograr hacer esto? ¿Qué es lo que las personas que nos rodean realmente necesitan ?¿Y quién más puede unirse a nosotros en este propósito?

Ah, y una pregunta más: ¿cómo podemos hacer todo eso sin permitir que el orgullo se filtre en nuestras acciones, haciéndonos pensar que somos de alguna manera mejores que otros? Bahá’u’lláh se refiere a cada uno de nosotros que estamos tratando de hacer del mundo un lugar mejor:

“No debe nunca tratar de enaltecerse por encima de nadie, debe borrar de la tabla de su corazón toda huella de orgullo y vanagloria, debe asirse a la paciencia y resignación, guardar silencio y abstenerse de la conversación ociosa”. – Bahá’u’lláh , El libro de la Certeza , pág, 126.

Las enseñanzas bahá’ís dicen que nuestra búsqueda por mejorarnos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea debería manifestarse en acción, no en “conversaciones ociosas”, lo que significa hacer algo activamente.La transformación del mundo no se logrará jamás de la noche a la mañana, pero en una escala menor, cada uno puede establecer y alcanzar una serie de objetivos ambiciosos que nos ayuden a avanzar hacia un propósito más grande .Después de todo, aquellos de nosotros que trabajamos por la paz y la unidad intentamos hacer algo que nunca antes se ha hecho, por lo que necesitamos un sistema y una secuencia de hitos alcanzables con los que podamos medir nuestro progreso y alentarnos a seguir adelante.

La comunidad bahá’í de todo el mundo ha identificado esta necesidad de comenzar con esfuerzos de menor escala que desarrollen nuestra propia capacidad, mientras aprendemos junto a otros a crear esa comunidad unificada, solidaria y diversa que los humanos siempre hemos soñado establecer.En respuesta a esta necesidad, surgieron una serie de actividades interconectadas y armoniosas, que los bahá’ís llaman a veces “actividades básicas”: clases para niños, grupos prejuveniles, círculos de estudio y reuniones devocionales .

Millones de personas en todo el mundo están involucradas en estas actividades, identificando las necesidades internas y externas de sus comunidades locales y combinando principios espirituales con sus fortalezas culturales para construir algo que nunca se ha visto antes.

A través de la educación espiritual y material de niños y jóvenes, que asegura que la generación futura tendrá las habilidades para enfrentar las difíciles decisiones morales y los complicados desafíos que le esperan a la humanidad, familias enteras se reúnen para reflexionar, estudiar y compartir con un nuevo tipo de comunicación: una que no se base en intereses materiales, una mentalidad de “nosotros contra ellos” o un orden jerárquico. En cambio, estas actividades surgen de un deseo de unirse como comunidad, dejando de lado todo prejuicio y aprendiendo con humildad lo que se necesita para construir el tipo de mundo futuro que queremos ver:

“…un solo organismo social que representa la diversidad de la familia humana, que dirige sus asuntos por medio de un sistema de principios consultivos comúnmente aceptados y que aprecia igualmente a todas las grandes corrientes de guía divina a lo largo de la historia. Su existencia es otra prueba convincente de que la visión de su Fundador de un mundo unido es practicable, otra prueba de que la humanidad puede convivir como una sociedad global dispuesta a afrontar los desafíos que pueda implicar la llegada a su mayoría de edad”. – La Casa Universal de Justicia, La promesa a la paz mundial , octubre de 1985.

Durante un tiempo en la historia, la erradicación de una enfermedad como la Peste Negra podría haber representado un sueño utópico, o el establecimiento de un sistema de comunicaciones que pudiera abarcar el planeta entero podría haber parecido ciencia ficción. Pero lo hicimos, poco a poco, trabajando en grupos pequeños y desarrollando nuestra visión … hasta que se convirtió en una realidad aceptada.

Lo que hace que la idea de la paz mundial y la unidad de toda la humanidad parezca imposible es debido a que nunca la hemos visto a nosotros mismos. Pero, ¿y si lo viéramos en nuestros hogares, nuestras amistades, nuestros vecindarios, incluso en nuestros barrios, pueblos y ciudades?¿Parecería tan inalcanzable entonces?

En grupos de rápido crecimiento, la comunidad bahá’í trabaja en el establecimiento un nuevo patrón social, una nueva forma de pensar y un nuevo conjunto de prioridades comunitarias que abarcan tanto lo material como lo espiritual.Las personas que participan en estas actividades, tanto los bahá’ís como los que no son bahá’ís, han empezado a ver un destello de la unidad y unicidad que podemos crear juntos.Pueden pasar muchas generaciones de aprendizaje sincero, a medida que surgen nuevos desafíos y luchamos contra las viejas tendencias que nos llevan al odio y la desconfianza, pero ya hemos plantado las semillas y estamos presenciando el crecimiento de nuestros retoños. Estamos viendo que la unidad mundial es absolutamente posible, y se encuentra dentro de nuestro alcance.

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