Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Si aceptamos que el cambio climático es real, y está ocurriendo ahora y no en un futuro lejano, entonces debemos enfocar nuestras deliberaciones y estar fervientemente preocupados por ello.

Las enseñanzas bahá’ís nos dicen: “Preocupaos fervientemente con las necesidades de la edad en que vivís y centrad vuestras deliberaciones en sus exigencias y requerimientos”. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pág. 213.

Según Bahá’u’lláh, el profeta y fundador de la Fe Bahá’í, todos tenemos el deber espiritual de hacernos conscientes de las exigencias y los requisitos de nuestra era. Pero primero debemos tener conocimiento de cómo nos afectarán esas exigencias si decidimos ignorarlas. Esto requiere una investigación completa para determinar qué acciones son necesarias:

La realidad es una, y cuando la verdad se investiga y se determina, conducirá al progreso individual y colectivo. En la búsqueda de la verdad, la ciencia y la religión, los dos sistemas de conocimiento disponibles para la humanidad, deben interactuar de manera estrecha y continua. Las ideas y habilidades que representan logros científicos deben tener en cuenta la fuerza del compromiso espiritual y el principio moral para garantizar su aplicación adecuada. – La comunidad internacional bahá’í, “Valorando la espiritualidad en el desarrollo … Un documento conceptual”, febrero de 1998.

Como individuos, familias, vecindarios o naciones, podemos sentirnos insuficientes y es posible que no sepamos por dónde empezar a enfrentar un problema global tan masivo. El Foro Ambiental Internacional ofrece un reflexivo análisis científico del tema:

Se le llama mitigación a la eliminación de las causas del cambio climático, que básicamente implica reducir la liberación de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono de la quema de combustibles fósiles y la destrucción de la vegetación natural, el metano del ganado, el gas natural y la vegetación en descomposición y los óxidos de nitrógeno de fertilizantes y quema de combustibles. Estos a su vez resultan de nuestro consumo de los bienes y servicios de la civilización material tal como se ha desarrollado en los últimos dos siglos. Los países ricos e industrializados han causado la mayor parte del problema. – Boletín del Foro Ambiental Internacional, 21 de marzo de 2019.

Todos nosotros, independientemente de donde vivimos, somos esencialmente parte del problema, al igual que nosotros somos parte vital de la solución. Un aumento en nuestra conciencia sobre este tema puede ayudarnos a balancear el equilibrio a favor de soluciones en lugar de problemas, especialmente si vivimos en una de esas naciones desarrolladas.

Yo vivo en Europa. Tengo dos hijas que ahora viven vidas independientes. Por lo tanto, ya no tengo el control de sus elecciones personales. También estoy casado y tengo que considerar a mi compañera de vida. Por supuesto, una persona que vive sola tiene un impacto diferente que una pareja que vive junta, y una familia con hijos crea a su vez un impacto diferente. La mayoría de nosotros ahora vivimos en ciudades, y la forma en que se organizan las ciudades también tiene un impacto en el medio ambiente. Algunas ciudades son más amigables con el medio ambiente que otras, lo que también se aplica a los vecindarios dentro de cada ciudad.

Mi esposa y yo vivimos en una zona relativamente verde de Viena, Austria, que cuenta con una red de transporte público bien organizada. Por lo tanto, no necesito un automóvil para desplazarme, por lo que utilizo con frecuencia el transporte público. Esto no significa que Viena no tenga vehículos privados. De hecho, hay muchos autos en Viena, lo que significa que la contaminación del aire sigue siendo una preocupación vigente. Entonces, a pesar de un sistema de transporte público realmente eficiente y asequible, un gran número de caminos para bicicletas y muchos espacios verdes, Viena, como ciudad con una población de 1,78 millones de personas, todavía representa parte del problema.

La necesidad de ciudades “verdes” en todo el mundo es una cuestión de extrema urgencia, junto con medidas para garantizar el aire y el agua limpios, y para reducir drásticamente las emisiones de todo tipo, independientemente de su origen.

Las personas se preocupan por el medio ambiente, y debido a que Viena alberga un centro regional para las Naciones Unidas, muchas reuniones y conferencias tienen lugar aquí para discutir los problemas globales y sus posibles soluciones. Las ciudades son, por lo tanto, centros de aprendizaje, también.

Simplemente, como persona interesada, asistí recientemente a un gran número de reuniones de este tipo y me reuní con personas de todos los rincones de la Tierra que ahora residen en Viena. Esto me ha dado una comprensión mucho más amplia de la naturaleza universal de los problemas que enfrentamos como especie, y de cómo necesitamos encontrar respuestas que satisfagan las necesidades de todos en todo el mundo.

En otras palabras, tener una visión global es nuestro mayor recurso, pero incluso con una mentalidad global, simplemente no es suficiente por sí sola sin una acción concertada e inmediata. Los bahá’ís creen que la mejor y más efectiva acción ocurre al hacer todo lo posible por unificar el mundo:

Hasta que las naciones del mundo comprendan y sigan las advertencias de Bahá’u’lláh de trabajar incondicionalmente por proteger los mejores intereses de la humanidad y unirse en la búsqueda de formas y medios para enfrentar los numerosos problemas ambientales que afectan a nuestro planeta … poco se avanzará hacia su solución … – La Casa Universal de Justicia, 18 de octubre de 1981.

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