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La “llegada a la mayoría de edad” se ha convertido en una frase de moda en estos días: las películas, la televisión, los escritores de ficción y no ficción atraen a las audiencias con historias de “llegada a la mayoría de edad”.

La expresión atrae tanto al lector como al espectador a través de la intriga psicológica: un punto de inflexión dramático que generalmente implica un despertar al yo. Pero volvamos la frase hacia el panorama más amplio de la vida colectiva de la humanidad.

El proceso de llegar a la edad de la madurez se aplica no solo a los individuos, sino también a la vida social ordenada, actualmente muy desordenada, de la humanidad. Las enseñanzas bahá’ís sostienen que la llegada a la edad de la madurez de toda la raza humana es un proceso que ya está en marcha.Uno que eventualmente marcará una etapa de madurez del desarrollo social y espiritual, al que le seguirá un reconocimiento universal de la unidad y unicidad de la humanidad:

“La Revelación de Bahá’u’lláh, cuya misión suprema no es otra que el logro de esta unidad orgánica y espiritual del conjunto entero de naciones, debería ser considerada, si hemos de ser fieles a sus implicaciones, como la señal del advenimiento de la madurez de toda la humanidad”. – Shoghi Effendi ,   El Orden Mundial de Bahá’u’lláh , p. 289.

En sus cartas de orden mundial, Shoghi Effendi , el Guardián de la Fe Bahá’í , detalló las múltiples luchas que afectan a la civilización occidental moderna. Debido a la influencia política generalizada de Occidente, a través de la cual ya se ha realizado la interdependencia económica mundial, Shoghi Effendi sostuvo que las crisis que afectan a Occidente inevitablemente afectarán a todo el sistema global.

Pero el Guardián les ofreció a sus lectores una forma de vida alternativa guiada por las enseñanzas bahá’ís que podrían servir como un antídoto contra las agonías y los males del mundo:

Los jefes religiosos, los partidarios de teoría políticas, los directores de instituciones humanas, que en la actualidad presencian con perplejidad y consternación el fracaso de sus ideas y la desintegración de su obra, harían bien en volver la mirada a la Revelación de Bahá’u’lláh y meditar sobre el Orden Mundial que, guardado en sus enseñanzas, surge lenta e imperceptiblemente en medio del caos y la confusión de la civilización actual. – Ibid., pág. 50.

La unidad de las naciones solo puede forjarse en un crisol de sufrimiento, las enseñanzas bahá’ís señalan:

“El proceso de desintegración debe continuar inexorablemente, y su corrosiva influencia debe penetrar más y más profundamente el núcleo mismo de una época en desintegración. Mucho sufrimiento ser requiere todavía antes de que las naciones, los credos, las clases y las razas contrarias de la humanidad se fundan en el crisol de la aflicción universal, y sean transformados por los fuegos de una feroz prueba en una mancomunidad orgánica, un sistema vasto y unificado que funcione armoniosamente”. – Shoghi Effendi , El Orden Mundial de Baha’u’llah , pág. 338.

Sin embargo, las enseñanzas bahá’ís no se centran en el pesimismo. Toda crisis está balanceada con un período de equilibrio de corta duración. Los sufrimientos de la humanidad han elevado nuestra conciencia a un nivel más alto, algo que ha inspirado la transformación espiritual tanto de los individuos como de las comunidades más grandes. Si bien el futuro a corto plazo puede parecer oscuro, la visión de Shoghi Effendi describe un futuro notablemente brillante para la humanidad:

“Atrás han quedado los largos períodos de la infancia y niñez por los cuales ha pasado la raza humana. La humanidad experimenta ahora las conmociones invariablemente relacionadas con la etapa más turbulenta de su evolución, la etapa de la adolescencia, cuando la impetuosidad de la juventud y su vehemencia alcanzan su clímax, y deben ser gradualmente reemplazados por la calma, la prudencia y la madurez que caracterizan a la edad adulta. Entonces, la raza humana alcanzará ese grado de madurez que le permitirá adquirir todos los poderes y capacidades de las cuales ha de depender su desarrollo final”. – Shoghi Effendi , El Orden Mundial de Baha’u’llah , pág. 352.

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