Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Los acontecimientos en el mundo en estos días desconciertan tanto a los eruditos como a los ignorantes, confunden a los jóvenes y a los viejos, y dejan perplejos a las personas de todas las ideologías y religiones.

Como bahá’í, tanto extraños como amigos quieren saber qué pienso sobre los problemas aparentemente irresolubles del mundo. Incluso si no saben mucho sobre  la Fe Bahá’í, por lo general tienen la sensación de que mi Fe me da razones para ver los eventos mundiales de manera diferente. Entonces les digo que los bahá’ís creen que el futuro de la humanidad es brillante, pero también que la humanidad no puede resolver estos trastornos utilizando ideologías de tiempos pasados o incluso soluciones sacadas de bases de datos digitales.

Ellos se preguntan sobre la razón de estos problemas, y me veo obligado a decirles que las enseñanzas bahá’ís mencionan como una de las causas la falta de moralidad y la falta de espiritualidad en el mundo:

Todas las condiciones y requisitos del pasado, inservibles e inadecuados para el tiempo presente, están pasando por una reforma radical. Por tanto, es evidente que la enseñanza religiosa espuria y falsa, formas de creencias anticuadas e imitaciones ancestrales, las cuales están en divergencia con los fundamentos de la realidad divina, deben desaparecer o ser reformadas. Deben ser abandonadas y nuevas condiciones deben ser reconocidas. La moral de la humanidad debe sufrir un cambio. Nuevos remedios y soluciones para los problemas humanos deben ser adoptados. Los mismos intelectos humanos deben cambiar y someterse a la reforma universal. Del mismo modo que los pensamientos e hipótesis del pasado son hoy inútiles, del mismo modo los dogmas y códigos de invención humana son obsoletos e improductivos en el ámbito de la religión. Más aún, es cierto que son causa de enemistad y llevan a la contienda en el mundo de la humanidad; la guerra y el derramamiento de sangre provienen de ellos, y la unidad de la humanidad no es reconocida en su cumplimento. Por tanto, es nuestro deber en este siglo radiante investigar los elementos de la religión divina, buscar las realidades que subyacen en le unidad del mundo de la humanidad y descubrir la fuente de la camaradería y la armonía, que unirá a la humanidad con el lazo celestial del amor. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, pág. 159.

La humanidad ha perdido su compás moral e incluso la historia de la humanidad no puede ayudarnos a encontrar nuestra salida, porque los cambios han acelerado tan rápido que no tenemos un punto de referencia histórico para ello. Pero sí sabemos cuántas veces la humanidad ha llegado al punto de no retorno y ha encontrado una manera de salir de situaciones aparentemente imposibles. La Segunda Guerra Mundial es un excelente ejemplo de una época en que todo parecía muy oscuro y sin esperanza y, sin embargo, las fuerzas del bien lograron prevalecer.

Sin embargo, independientemente de la historia, es difícil negar la gravedad de nuestra situación mundial actual: la difícil situación de millones de refugiados que huyen del terror y la miseria económica; el nacionalismo extremo que conduce a la elección de gobiernos en todo el mundo que hacen cumplir estrictos controles fronterizos, dejando que las poblaciones migrantes sufran condiciones degradantes; el cambio climático que amenaza la existencia del mundo hasta el punto de que la generación joven se pregunta si realmente tiene un futuro; el fundamentalismo religioso y el fanatismo se están extendiendo en todos los rincones del mundo, el exceso de desinformación y propaganda que ha reemplazado la decencia, el discurso respetuoso y los hechos reales.

Los escritos bahá’ís me han ayudado a tener claro lo que está sucediendo y cómo se verá el futuro. Creo en la resiliencia de la humanidad y también creo en la realidad de la guía Divina, que ha ayudado a la humanidad a llegar a este punto desde nuestros inicios en la Edad de Piedra. Veo la situación actual en el mundo como un proceso que la humanidad tiene que soportar, porque cuando Bahá’u’lláh proclamó su mensaje a los gobernantes y a los pueblos del mundo, les advirtió sobre las consecuencias de su rechazo:

El mundo padece y su agitación aumenta día a día. Su rostro se ha vuelto hacia el descarrío y la incredulidad. Tal será su condición que exponerla ahora no sería aceptable ni correcto. Su perversidad continuará por largo tiempo. Y cuando llegue la hora señalada, aparecerá súbitamente aquello que hará temblar los miembros del cuerpo de la humanidad Entonces, y sólo entonces, será desplegado el Estandarte Divino, y el Ruiseñor del Paraíso gorjeará su melodía. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, pág. 62.

…que tan solo el fuego de una severa aflicción, de intensidad sin igual, puede fusionar y unificar las entidades discrepantes, que constituye lo elementos de la civilización actual, en los componentes necesarios de la comunidad mundial del futuro. – Shoghi Effendi, El orden mundial de Bahá’u’lláh, pág. 83.

La humanidad actual se encuentra en una encrucijada y cada individuo tiene el privilegio de ser parte del plan para contribuir a conducirla hacia la unidad y la armonía. Entonces les digo a mis amigos que aunque tienen una imagen acertada de los problemas del mundo, están equivocados al darse por vencidos y aceptar la derrota mientras la lucha entre las fuerzas de construcción y destrucción se desenvuelve a nuestro alrededor. Esta agitación actual nos está dando una señal para que podamos desempeñar nuestro papel en el desarrollo de un nuevo sistema de gobernanza global basado en nuestro aspecto espiritual:

Mediante el poder de Bahá’u’lláh todos estarán unidos. Él izó este estandarte de la unidad de la humanidad en la prisión. Cuando se hallaba sometido al destierro por dos reyes, mientras era un refugiado de los enemigos de todas las naciones, durante los días de su largo encarcelamiento, escribió a los reyes y gobernantes del mundo con palabras de maravillosa elocuencia, acusándolos seriamente y convocándolos al divino estandarte de la unidad y justicia. Los exhortó a la paz y al acuerdo internacional, haciéndolos responsables del establecimiento de un cuerpo internacional de arbitraje, de un congreso de naciones con delegados seleccionados de todos los países y gobiernos, que constituiría una corte universal de justicia para solucionar disputas internaciones. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, pág. 216.

En cuanto a las tendencias de la actualidad, parece que en la mayoría de los casos, la amabilidad y la cooperación hacia nuestro prójimo han pasado a un segundo plano ante el nacionalismo y el interés propio. Creo que estas tendencias son los “últimos hurras” del viejo orden en decadencia, cuyos seguidores están haciendo un intento desesperado por mantener el control político. Sí, los cambios en el mundo son rápidos y confusos, y la mayoría de las personas a cargo de formular políticas y leyes se aferran a objetivos de poca visión en lugar de trabajar para mejorar las condiciones del mundo en todas las áreas de la vida.

Pero toda esta agitación nos brinda la oportunidad de reexaminar nuestros valores, aferrarnos a la visión de un mundo unido y pacífico y convertirnos en una parte poderosa de su construcción de un futuro mejor.

3 Comentarios

characters remaining
  • Ernest Lopez
    Aug 30, 2019
    Que maravilloso commentator claro, iluminado de las sagradas palabras de Baha’u’lláh y del divino Maestro, Abd’u’l- Bahá. Gracias Badí, muy agradecido por tu contribución al diálogo espiritual con que Sus amados proclaman el Santo Nombre de la Bendita Belleza, BAHÁ’U’LLÁH. Que Él proteja a Sus amados en la Tierra santificada con el esplendor de Su Divina Revelación donde Sus amados se someten a gran sufrimiento por amor al Señor de todo lo creado. Alabado sea Su Santo Nombre.
    • Badi Shams
      Aug 31, 2019
      Perdón por deletrear mal tu nombre Ernest.
    • Badi Shams
      Aug 31, 2019
      Gracias Ernst.