Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Guarda tu teléfono, tu lista de tareas pendientes y tus llaves. Apaga la TV, la radio y la computadora. Siéntate y mira a tu hijo, hija, esposa, pariente o amigo cuando hablen. Escucha.

Quieren contarte sobre su día, sus pensamientos, sus problemas, sus ideas y sus deseos más íntimos. Quieren ser comprendidos completa y profundamente. Al contarte sus problemas, ellos no buscan necesariamente tu ayuda para solucionarlos. Necesitan amor, no consejos. Ellos necesitan ser escuchados. Ellos saben, como todos nosotros, que escuchar es amar.

Escuchar, especialmente a la llamada de Dios, trae regocijo. Cuando escuchamos activamente tratamos de comprender completamente la condición del hablante e identificarnos con su estado emocional, espiritual y mental. Un verdadero oyente es un tesoro:

  • La sabiduría es la recompensa que obtienes por toda una vida escuchando cuando hubieras preferido hablar. – Doug Larson
  • Una de las formas más sinceras de respeto es en realidad escuchar lo que otro tiene que decir. – Bryant H. McGill
  • Si te ocupas en escuchar y observar, ganarás mucho más de lo que podrías ganar por hablar. – Robert Baden-Powell
  • Escuchar es algo magnético y extraño, una fuerza creativa. Los amigos que nos escuchan son a los que nos dirigimos. Cuando somos escuchados, eso nos crea, nos hace desplegar y expandirnos. – Karl A. Menninger

Sin embargo, hay una gran diferencia entre la escucha activa y la escucha pasiva. La sabiduría es conocer la diferencia. La escucha pasiva implica escuchar las palabras y reconocerlas sin reaccionar, interrumpir o aclarar. La escucha activa implica hacer preguntas aclaratorias cuando corresponda y, a veces, ofrecer su opinión cuando se le solicite.

Dependiendo de la situación, si escuchamos de manera activa o pasiva, significa concentrarse completamente en lo que se está diciendo en lugar de simplemente escuchar el mensaje del que habla. Este tipo de escucha atenta implica una audición real, no solo con los oídos, sino con todos los sentidos.

Bahá’u’lláh, en su libro místico Los siete valles, nos aconsejó que nos convirtiéramos en oyentes profundos de “los cánticos del espíritu”: “¡Oh amigo Mío! Escucha con alma y corazón los Cánticos del Espíritu y atesóralos como a tus propios ojos“. – Los Siete Valles, p. 21.

Solo aquellos que escuchan cuidadosa y completamente, con corazón y alma, pueden escuchar los cánticos del espíritu:

Es temprano en la mañana y los vivificantes vientos del Paraíso de Abhá soplan sobre toda la creación, mas sólo pueden conmover a los puros de corazón y sólo el sentido puro es capaz de percibir su fragancia. Sólo el ojo sensible ve los rayos del sol y sólo el oído atento puede escuchar el canto del Concurso de lo alto. Aunque las copiosas lluvias de la primavera, las dádivas del cielo, se derraman sobre todas las cosas, sólo pueden hacer fructificar la tierra buena; no aman el suelo salobre, donde no se ve ningún resultado de toda esa munificencia. Hoy en día, las suaves y sagradas brisas del Dominio de Abhá se difunden por todos los países, pero sólo los puros de corazón se aproximan a ellas y obtienen provecho. Es la esperanza de esta alma agraviada que, por la gracia de Aquel que subsiste por Sí mismo y por el manifiesto poder de la Palabra de Dios, la cabeza de los desatentos se despeje, a fin de que puedan percibir estas perfumadas fragancias provenientes de las secretas rosaledas del espíritu. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los escritos de Abdu’l-Bahá, p. 19.

Los “vivificantes vientos del Paraíso de Abhá soplan sobre toda la creación…” ¿Qué significa eso? La palabra árabe “Bahá” significa “Gloria”, y la palabra “Abhá”, una forma superlativa, simplemente significa “Más glorioso”. La palabra “Abhá” también se refiere a Bahá’u’lláh, a menudo referido como “la belleza de Abhá” en los escritos Bahá’ís, cuyo título significa “la Gloria de Dios”. El Paraíso de Abhá, entonces, denota el nuevo mensaje divino traído a la humanidad por Bahá’u’lláh, en un sentido, la Fe Bahá’í misma.

Aquellos que realmente escuchan oirán claramente aquellos vivificantes vientos  y el nuevo mensaje de amor y paz que trae.

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