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Gubernamentalidad global: una conversación entre Foucault y Bahá’u’lláh

Navid Pourmokhtari | Nov 12, 2022

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Navid Pourmokhtari | Nov 12, 2022

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Dos conceptos de la obra filosófica de Michel Foucault pueden ayudarnos a entender e iluminar las notables enseñanzas reveladoras de Bahá’u’lláh sobre la gobernanza mundial.

El primero es la gubernamentalidad, que debe entenderse como lo que Foucault denominó la «conducta de la conducta». Esa frase se refiere a un sistema de procedimientos ordenados, compuesto por racionalidades y mentalidades, junto con tácticas y técnicas, para gobernar adecuadamente la sociedad humana.

El sistema de gubernamentalidad propuesto por Foucault imaginó una forma de administrar los asuntos de la humanidad, intentando dejar obsoletos los modelos tradicionales de comando-obediencia por los que se han regido las sociedades en el pasado. En lugar de gobernar mediante el dictado, la violencia o la necesidad absoluta, Foucault propuso «una forma en que se puede dirigir la conducta de los individuos o grupos», sin recurrir necesariamente a la fuerza bruta.

Pocos gobiernos en la historia de la humanidad han logrado esa hazaña. Hoy, con nuestro mundo reducido a una vecindad virtual, la humanidad necesita desesperadamente un modo de gobierno no violento, pero ¿cómo podemos conseguirlo?

RELACIONADO: Paso a paso hacia una verdadera paz mundial

Foucault concibió su sistema de gubernamentalidad a mediados del siglo XX, aproximadamente cien años después de que Bahá’u’lláh revelara las enseñanzas bahá’ís sobre la unidad de la humanidad y el gobierno mundial. Foucault, un defensor de la lucha contra el racismo y de los derechos humanos universales, reflejó en su filosofía esos conceptos bahá’ís, tal vez sin saberlo. Por ejemplo, Bahá’u’lláh escribió:

La tierra es un solo país, y la humanidad sus ciudadanos … En toda circunstancia uno debe valerse de todos los medios que favorezcan la seguridad y la tranquilidad entre los pueblos del mundo … Si los eruditos y sabios de buena voluntad orientasen al pueblo, la tierra entera sería considerada como un solo país. Verdaderamente, ésta es la indudable verdad.

Bahá’u’lláh también aconsejó a los reyes y gobernantes de las naciones del mundo que depusieran las armas y dejaran de hacer la guerra entre ellos. Denunció y abrogó el gobierno por la fuerza y recomendó el gobierno por el consentimiento de los gobernados. Estos objetivos, que ahora se han convertido en los objetivos de muchos de los filósofos del mundo, incluido Foucault, plantean un nuevo reto para la humanidad.

¿Cómo podemos gobernar/conducir sin la fuerza?

El planteamiento de Foucault sobre la gobernanza, o lo que él denomina «conducta de la conducta», se aplica a las formas en que las personas gobiernan o, en su caso, se conducen. Esas diversas maneras pueden asumir diferentes formas y figuras dependiendo de su contexto cultural, o como Foucault lo llamaría, «condiciones de posibilidad». De este modo, el pensamiento de Foucault puede iluminar la riqueza, la relevancia y las implicaciones de las enseñanzas de Bahá’u’lláh en lo que respecta a la gobernanza global.

Podemos descubrir un punto de vista que nos permita forjar los contornos y las implicaciones de las afirmaciones de Bahá’u’lláh basadas en el pensamiento de Foucault examinando un concepto que se encuentra en el núcleo de la formación conceptual de Bahá’u’lláh para una gubernamentalidad global, a saber, el concepto de «conducta recta». Bahá’u’lláh escribió: “la gloria del hombre se halla en su conocimiento, en su conducta recta, en su carácter encomiable, en su sabiduría, y no en su nacionalidad ni en su rango”.

Foucault adopta la conducta, o gubernamentalidad, como un modo de «esquematización propio de una tecnología particular de gobierno». Este concepto de «conducta recta» presupone un sistema de gobierno humano sin corrupción y que no recurre a la fuerza bruta innecesaria, es decir, una gubernamentalidad recta. Los escritos de Bahá’u’lláh contienen toda una constelación de técnicas y tácticas de gobierno cuya plena aplicación, promete, traerá consigo un orden global marcado por «la Más Grande Paz», en el que «cesarán las guerras y las disputas» y se forjarán «los lazos de afecto y unidad» entre la humanidad, dando paso a un nuevo orden de relaciones internacionales pacíficas.

Podemos ver la conducta recta o la gubernamentalidad, entonces, como una combinación de racionalidades políticas y espirituales y tecnologías y tácticas de gobierno, basadas en un sistema ético de protección de la humanidad basado en el principio de Bahá’u’lláh de la unicidad de la humanidad. Abdu’l-Bahá, el hijo y sucesor de Bahá’u’lláh, explicó por qué esta gobernabilidad recta global también podría ser vista como un modo de conducta perfecta. «Toda alma imperfecta«, gubernamental o no:

… es egocéntrica y sólo piensa en su propio bien. Mas, a medida que sus pensamientos se expanden ligeramente, comienza a pensar en el bienestar y la comodidad de su familia. Si sus ideas se amplían algo más, su preocupación será la felicidad de sus conciudadanos; y si continúan extendiéndose, pensará en la gloria de su país y de su raza. Pero cuando las ideas y opiniones alcancen el grado más elevado de expansión y lleguen a la etapa de la perfección, la persona se interesará por la exaltación de la humanidad. Será entonces un bienqueriente de todos los hombres y procurará el bien y la prosperidad de todos los países. Éste es un indicio de perfección.

Este sistema global de gubernamentalidad basado en una conducta recta, en cuanto a su funcionalidad política e institucional, representa una «espada… más afilada que los filos de acero», como la describió Bahá’u’lláh. Es «el camino recto» que conduce a un «fundamento firme e inamovible» para el advenimiento de un nuevo orden mundial capaz de establecer una paz universal verdadera y duradera. Las enseñanzas bahá’ís ven esta gubernamentalidad global como la única entidad que puede potencialmente llevar a cabo, e implícitamente lograr, la unificación y la paz del mundo.

Este debate nos lleva a una pregunta crítica: ¿cómo pueden los seres humanos, con nuestra historia de conducta poco recta en la gobernanza de nuestra especie, aprender a caminar con rectitud moral y, sobre todo, gubernamental? En el próximo ensayo de esta serie, examinaremos las respuestas a esa importante pregunta analizando y examinando los escritos de Bahá’u’lláh y Foucault.

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