Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Mi esposo y yo organizamos semanalmente un círculo de estudio bahá’í para jóvenes en nuestra casa y esto me ha hecho recordar los peligros e incertidumbres de mi propia juventud.

La mayoría de los jóvenes en nuestro círculo de estudio actualmente asisten a la escuela secundaria o se han graduado recientemente, lo que significa que nuestras conversaciones antes y después del círculo de estudio giran en torno a las calificaciones de la universidad, las inminentes tasas de matrícula, las admisiones a los programas, los horarios de los cursos, los años sabáticos y así sucesivamente. Siento que he estado viviendo indirectamente a través de mis participantes que ingresan a esta nueva fase de la vida y me ha traído una gran cantidad de recuerdos que me han hecho reflexionar sobre las presiones y ansiedades que también sentí durante ese período de mi juventud.

Todo el peso de (o lo que se siente como) tomar estas tan importantes decisiones a una edad tan temprana, junto con la incertidumbre y la ambigüedad del eventual camino de la vida, lo convierte en un proceso verdaderamente agotador. Nunca pensé que tendría que volver a sentir esa etapa, pero ahora que lo he hecho, también me ha hecho preguntarme: ¿de qué se trata todo esto?

El período de transición que estos jóvenes están experimentando ahora es solo el comienzo. La vida nos arroja tantas pruebas y oportunidades, así es que crecemos y nos impulsamos a cada oportunidad que tenemos. Es muy fácil limitarnos a las complejidades de moverse a través de las particularidades de la vida, pero retrocedamos un paso, si es posible, ¡y solo reconozcamos la grandeza de este día!

Déjenme explicar. Nuestro círculo de estudio se ha reunido desde hace aproximadamente un año y medio. Hemos avanzado muy gradualmente a través de la serie bahá’í del “Instituto Ruhi”, que consta de una secuencia de cursos que ayudan a los jóvenes y adultos a obtener las herramientas espirituales que necesitan para servir a la humanidad (la palabra Ruhi puede significar de varias maneras alma, espiritual o ascendente). Nuestro grupo está estudiando el cuarto libro en la secuencia de cursos titulado “Las manifestaciones gemelas”. El libro se centra en las vidas y los mensajes del precursor de la fe bahá’í, el Bab y el fundador de la Fe bahá’í, Bahá’u’lláh. Para obtener una perspectiva histórica y apreciar sus historias y enseñanzas, la primera unidad de este libro alienta a los participantes a reconocer y apreciar la grandeza de este día:

En verdad os digo, este es el Día en que la humanidad puede contemplar el Rostro y oír la Voz del Prometido. El Llamado de Dios ha sido proclamado y la Luz de su semblante se ha levantado sobre los hombres. Incumbe a todos borrar de la tablilla de su corazón la huella de toda palabra vana y contemplar con mente abierta e imparcial los signos de su Revelación, las pruebas de su Misión y las señales de su Gloria. ¡Grande, en verdad, es este Día! Las alusiones que se hacen a Él en todas las sagradas Escrituras como el Día de Dios atestiguan su grandeza. El alma de cada profeta de Dios, de cada mensajero divino, ha añorado este maravilloso Día. Asimismo, todos los pueblos de la tierra han ansiado llegar a él. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pág. 6.

Las enseñanzas bahá’ís proclaman: ¡qué maravilloso momento para estar vivo! Podrías compararlo con estar vivo en la primavera espiritual de mensajeros pasados. Imagina ser una persona joven durante los primeros años de la revelación cristiana, por ejemplo, ¡qué increíble recompensa! Los primeros seguidores de Cristo tuvieron que enfrentar enormes pruebas, pero también cosecharon enormes recompensas espirituales.

Aquellos que han aprendido sobre el mensaje de Bahá’u’lláh, incluidos los miembros de nuestro círculo de estudio, también han escuchado un mensaje nuevo y maravilloso, han tenido la oportunidad de entender las enseñanzas de Bahá’u’lláh como las verdades de su estación como profeta de Dios y ahora tiene el privilegio de incorporar esas hermosas enseñanzas en sus vidas y ponerlas en acción. Después de todo, Bahá’u’lláh declara que “el alma de cada Profeta de Dios… ha añorado este maravilloso día“. Así que solo tomemos un minuto para admirar nuestra buena fortuna:

Este es el día en que los más excelentes favores de Dios han sido derramados sobre los hombres, Día en que su poderosísima gracia ha sido infundida en todas las cosas creadas. Incumbe a todos los pueblos del mundo reconciliar sus diferencias y, con perfecta unidad y paz, morar bajo la sombra del Árbol de su cuidado y amorosa bondad. Les incumbe aferrarse a todo aquello que, en este Día, conduzca a la exaltación de su posición y la promoción de sus mejores intereses… Suplicad al Dios único y verdadero que conceda que todos los hombres sean asistidos por gracia a cumplir aquello que sea aceptable a nuestra vista. Pronto el orden actual será enrollado y uno nuevo será desplegado en su lugar. De cierto, vuestro Señor habla la verdad y es el Conocedor de cosas no vistas. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pág. 4.

En este pasaje, Bahá’u’lláh nos confía actuar en el mejor interés de la humanidad y promete que, como resultado, se establecerá un nuevo mundo. Entonces podríamos preguntar: ¿cuál es   el mejor interés de la humanidad y cómo puedo alinear mi vida para servir a esos intereses? Para los jóvenes que participan en nuestro círculo de estudio, esto parece una tarea bastante conceptual y algo monumental, mucho más consecuente que llenar una solicitud para la universidad. Puede sentirse realmente abrumador, especialmente en un momento en el que se toman tantas decisiones importantes de la vida.

Los cursos del Instituto Ruhi ofrecen a los participantes un enfoque interno y externo para tomar esas grandes decisiones y una oportunidad para reflexionar sobre nuestro propio propósito moral en la vida. Esto significa que para que nuestra sociedad avance y se transforme, nosotros, como miembros individuales de esa sociedad, debemos desarrollar las cualidades y los atributos necesarios para transformar la sociedad.

Los participantes de nuestro círculo de estudio han aprendido que uno de los componentes principales que contribuye a la transformación individual proviene de actos de servicio desinteresado a la humanidad. Al hacer algo por alguien más, practicamos el desprendimiento; solo entonces podemos comenzar a comprender nuestro potencial y capacidad espiritual, y desarrollar nuestros talentos y habilidades.

Podemos aplicar nuestras capacidades, talentos y habilidades para mejorar el mundo a través de las trayectorias profesionales que elijamos, las relaciones que construimos y el servicio desinteresado que ofrecemos a nuestra comunidad. Los círculos de estudio ayudan a los jóvenes a cuestionar y descartar el mito que tenemos que elegir un camino, ya sea trabajo, amistad o servicio, sobre otro. En cambio, podemos servir a la mejora del mundo a través de cada faceta de nuestras vidas. El servicio es fundamental para nuestro propósito moral, para los intereses de la humanidad y para un nuevo mundo más justo y pacífico que la juventud puede ayudar a establecer.

No me malinterpretes, la idea de contribuir a un nuevo mundo parece ser una tarea enorme, pero ¡qué increíble recompensa ofrece esta responsabilidad y esta oportunidad!

Los jóvenes pueden fácilmente perder de vista el panorama general con tantos obstáculos por recorrer y tantas responsabilidades para cumplir: la escuela, las solicitudes universitarias, la familia, las amistades, el trabajo, el dinero, etc. Pero un círculo de estudio bahá’ís nos permite dar un paso atrás y observar la imagen más amplia. Si el servicio desinteresado permanece en el centro de nuestras vidas, como lo recomiendan las enseñanzas bahá’ís y las enseñanzas de todas las grandes religiones, comenzamos a ver que el progreso de nuestras comunidades y la maduración espiritual de los individuos e instituciones que conforman nuestras comunidades, pueden convertirse en uno de nuestros principales objetivos en la vida. Dime ahora, ¿cuán grande es este día?

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