Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

¿Alguna vez has escuchado el término “la Mente Universal”? Se refiere a una conciencia única y unificada de la que surge toda conciencia, incluida la suya.

La idea de una Mente Universal describe un campo de energía o fuerza vital que impregna toda la creación. Los filósofos que apoyaron el concepto de una mente universal, incluido el pensador griego pre-socrático Anaxágoras y el filósofo alemán Hegel, escribieron que la Mente Universal contenía toda la realidad y el pensamiento, que todo el conocimiento que alguna vez existió o existirá yace dentro de Mente Universal

Las filosofías y religiones antiguas a menudo entendían esta conciencia como Dios, Allah, Chi, Brahman, etc. Los bahá’ís, sin embargo, ven esta fuente como la serie omnisciente, omnipotente y amorosa de los mensajeros de Dios, siempre presente a lo largo de la historia y en nuestras vidas:

Éste es el Océano del cual han procedido todos los mares, y con el cual cada uno de ellos se reunirá finalmente. De Él se han generado todos los Soles y a Él regresarán todos ellos. Por su potencia los Árboles de la Revelación Divina han dado sus frutos, cada uno de los cuales ha sido enviado en la forma de un profeta que lleva un mensaje a las criaturas de Dios en cada uno de los mundos cuyo número sólo Dios, en su Conocimiento omnímodo, puede calcular. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los escritos de Bahá’u’lláh, pág. 54.

El “Océano” de esos mensajeros divinos, incluidos Abraham, Krishna, Buda, Moisés, Cristo, Muhammad y, más recientemente, Bahá’u’lláh, trae a la humanidad las enseñanzas espirituales del Creador, creando así una Mente Universal continua y abierta a la conciencia de cada persona.

Génesis 1: 26-27 dice que “Dios creó al hombre a su propia imagen”, lo que sugiere que dentro de cada uno de nosotros se encuentran los atributos potenciales de Dios y las semillas de todo lo que necesitaremos o desearemos. Sin embargo, si nuestra mente busca la unidad con la Mente Universal, debemos aprovechar estos dones espirituales a través de una vida de alegría, devoción y servicio a la humanidad. Nuestras vidas pueden potencialmente reflejar las virtudes de Dios que yacen ocultas dentro de nosotros, podremos hacerlo al seguir las enseñanzas de los profetas de Dios. De esta manera, dicen las enseñanzas bahá’ís, accedemos a la Mente Universal y a todos los tesoros de este mundo:

Esta mente universal es divina, trasciende la naturaleza, abarca las realidades existentes y recibe la luz de los misterios de Dios… el poder celestial e intelectual, al trascender la naturaleza, abarca las cosas, se informa acerca de ellas, las conoce, las entiende, se entera de sus secretos y de las verdades ocultas del Reino. Este poder intelectual y divino es el atributo singular de las Santas Manifestaciones y los Lugares de Amanecer de la estación profética…- Abdu’l-Bahá, Contestaciones a unas preguntas, pág. 266.

Es lógico pensar que si existe algún problema en la Mente Universal, también debe existir una solución. Dentro de la Mente Universal se encuentra creatividad sin explotar y potencial a la espera de manifestarse. Te esperan posibilidades ilimitadas más allá de nuestros sueños más grandiosos. Ideas innovadoras, inventos y descubrimientos están listos para manifestarse en el mundo de la existencia. Nuestro trabajo: eliminar las barreras que nos impiden acceder al conocimiento ilimitado de una conciencia siempre dominante.

Vivimos en sociedades que prosperan con el miedo y la ilusión de separación, pero la Fe Bahá’í enfatiza la unidad de la humanidad como un remedio a los males sociales que impiden el progreso de la humanidad. Al recordar nuestra interconexión, podemos conectarnos más fácilmente con esa Mente Universal. En última instancia, todos operamos ya sea por miedo o por amor. El amor es y siempre ha sido la respuesta. Rendirse al amor crea milagros y nos recuerda que no estamos solos. Ya sea que desees aprovechar el poder de la Mente Universal o estés buscando a Dios, recuerda que tú representas una energía que todo lo ama de la cual fuiste creado:

El Amor es la más grande ley que rige este potente ciclo celestial, el único poder que une los diversos elementos de este mundo material, la suprema fuerza magnética que dirige los movimientos de las esferas en los dominios celestiales. El Amor revela con infalible e ilimitado poder los misterios latentes del universo. El Amor es el espíritu de vida para el ornado cuerpo de la humanidad, el fundador de la verdadera civilización en este mundo mortal y el derramador de imperecedera gloria sobre toda raza y toda nación de altas miras. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 23.

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