Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

¿Alguna vez se han reunido con personas de otras tradiciones religiosas para orar? Esto puede tener un impacto poderoso e incluso transformador en tu vida.

Las reuniones interreligiosas de oración ayudan a las personas y sus comunidades a unirse en un espíritu de aceptación, compasión y espiritualidad, y, a nivel individual, resaltar las cualidades de cada participante que tal vez nunca hayan observado antes.

La Fe Bahá’í exalta la importancia de la oración en nuestra vida personal y su papel como una fuerza poderosa para el mejoramiento de la sociedad:

Entona, oh Mi siervo, los versículos de Dios que has recibido, como son entonados por aquellos que se han acercado a Él, para que la dulzura de tu melodía encienda tu propia alma y atraiga los corazones de todos los hombres. Siempre que alguien recite en la intimidad de su aposento los versículos que Dios ha revelado, los ángeles esparcidores del Todopoderoso difundirán por doquier la fragancia de las palabras emanadas de su boca, y harán que palpite el corazón de todo hombre recto. Aunque al principio permanezca inconsciente de su efecto, sin embargo, la virtud de la gracia que le ha sido concedida debe necesariamente ejercer tarde o temprano influencia sobre su alma. – Bahá’u’lláh , Oraciones bahá’ís , pág. 3.

La oración, según se refiere Abdu’l-Bahá , no solo está reservada para los momentos privados de meditación de una persona: también podemos compartirla con otros con alegría:

…que todos se congreguen y, en armoniosa concordancia, se dediquen a la oración; con el resultado de que, de esta reunión, se desarrollen y florezcan en el corazón humano la unidad y el afecto. – Abdu’l-Bahá , Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá , pág. 72.

Rossana Romero, una estudiante universitaria de Paraguay, observó que las reuniones devocionales que se llevaban a cabo en su hogar permitían que una dinámica más espiritual permeara las relaciones entre los miembros de la familia, cambiando la forma en que se relacionaban entre sí. La devocional se convirtió en un espacio donde los amigos y miembros de la familia podían “compartir sentimientos, preocupaciones y verdaderamente orar unos por otros”.

Quizás ese “conocimiento verdadero” incluya el conocimiento de nuestro ser interior y el conocimiento de cada uno.

En una pequeña comunidad en Massachusetts, los estudiantes universitarios se reunieron para una reunión devocional organizada por tres compañeros de cuarto. Los anfitriones practicaron canciones inspiradas en escritos sagrados para enseñar al grupo e imprimieron citas inspiradoras de varias religiones y pensadores y las colocaron al centro de la sala para que los amigos elijan lo que querían leer. El grupo leía las citas que elegían una por una, a veces incluyendo escritos inspiradores que ellos mismos habían traído con el suave sonido de la música, y sin ninguna prisa.

Escuchar las citas inspiradoras que otros compartieron creó una hermosa oportunidad para que los participantes aprendan más sobre amigos con los que a menudo solo interactuaban en un entorno académico. Al final de la devocional, los participantes compartieron sus reflexiones, a veces explicando detalles sobre sus familias y sus vidas. Estas poderosas reflexiones ayudaron a los miembros del grupo a pensar en sus propias experiencias y desarrollar niveles más profundos de compasión por los demás.

La oración ofrece a las personas un momento para la reflexión profunda, más allá del trabajo, la escuela o la vida social. Les ayuda a identificar lo que su alma necesita y pensar sobre cómo responder a esa necesidad. Luego, cuando un grupo de personas se reúne para reflexionar y orar, todos pensando profundamente sobre temas profundos, el cambio sucede.

En estos espacios, el arte florece naturalmente, ya que los escritos sagrados y la meditación profunda traen inspiración natural a los participantes. Las amistades fuertes se crean entre aquellos que nunca habían tenido la oportunidad de conectarse antes. Como individuos, los participantes tienen un momento para pensar acerca de sus propias vidas dentro de un todo mucho más grande y ver cómo encajan en un mundo que comparten con los demás.

Shamim Azimi, un joven bahá’í de Adelaide, Australia, siente que organizar reuniones de oración aporta un significado más profundo a las relaciones entre todos los participantes: “Me ayudó a identificar potenciales colaboradores en el grupo de participantes y consultar con ellos. en cuanto a lo que se puede hacer para promover el crecimiento aquel espacio. Siento que esto no sólo ayuda a potenciar los otros jóvenes a convertirse en protagonistas activos de cambio, sino también para hacer que tomen posesión de la devocional, ayudando así a generar en un espacio más administrada por la comunidad”.

Comenzar y organizar una reunión como esta: asumir la responsabilidad de crear el espíritu de unidad y espiritualidad en la reunión devocional, sentirse libre para invitar a nuevos amigos a participar y saber que todos pueden contribuir, ya sea leyendo, cantando o dando una opinión. Este es un gran paso para aprender a verse a sí mismo como protagonista activo del cambio.

A medida que cada participante incorpora nuevos conocimientos en su vida, los cambios también comienzan a ocurrir en la comunidad en general, demostrando que algo tan intangible como la oración puede manifestarse rápidamente en una acción positiva.

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