Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Como ya se sabe, los bahá’ís no participan en políticas partidistas o debates políticos:

Los asuntos religiosos no deberían confundirse con la política, en la condición actual del mundo (pues sus intereses no son los mismos). La religión concierne a los asuntos del corazón, del espíritu y de la moral.

La política se ocupa de las cosas materiales de la vida. Los maestros religiosos no deberían invadir el campo de los políticos; deberían preocuparse de la educación espiritual de la gente; deberían dar siempre buenos consejos a las personas, tratando de servir a Dios y a la raza humana; deberían esforzarse por despertar la aspiración espiritual, y tratar de aumentar el entendimiento y el conocimiento de la humanidad, de mejorar la moral y de incrementar el amor a la justicia. – Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 197.

Para los bahá’ís , este principio de no participación en la política partidista surge del propósito fundamental de la Fe Bahá’í: la unidad. “Tan potente es la luz de la unidad”, escribió Bahá’u’lláh, “que puede iluminar a toda la tierra”. – Epístola al Hijo del Lobo, pág. 14.

Con este fin, los bahá’ís abordan el avance social a través del discurso y la acción colectiva en lugar de tomar partido.

Dicho esto, los bahá’ís que viven en países democráticos sí participan en el proceso electoral, votando para expresar su opinión y decidir quién los representa y encabeza a su país.

Cada ciudadano de un país democrático tiene la importante responsabilidad de expresar su opinión a través de su voto.

Shoghi Effendi , el Guardián de la Fe Bahá’í , dijo además que los bahá’ís “…pueden votar, si es que pueden hacerlo, sin identificarse con un partido u otro”.Las Directivas del Guardián, pág. 81.

Entonces, los bahá’ís votan, pero no apoyan a un partido político sobre el otro. ¿Cómo funciona?

Primero, los bahá’ís no apoyan a los partidos políticos simplemente porque ninguna plataforma de partidos políticos se alinea completamente con los principios de la Fe bahá’í:

Ningún bahá’í puede considerarse republicano o demócrata como tal. Él es, por encima de todo, partidario de los principios enunciados por Bahá’u’lláh, con los cuales, estoy firmemente convencido, el programa de ningún partido político es completamente armonioso …Shoghi Effendi , a la Asamblea Espiritual Nacional de los Estados Unidos y Canadá, 26 de enero de 1933: Baha’i News, No. 85, julio de 1934, pág. 2.

Por supuesto, un partido político puede tener políticas que promuevan algunos principios bahá’ís, pero siempre existirá otros aspectos que entren en conflicto. Los bahá’ís no quieren afiliarse a ningún grupo que implique el repudio de cualquiera de los principios y enseñanzas de su Fe.

Entonces, ¿cómo es posible que los bahá’ís voten si no apoyan la política partidista? Los bahá’ís adoptan el enfoque de votar por la persona y sus políticas, no por el partido. Si las leyes de su país lo permiten, los bahá’ís no se registran para votar como miembros de ningún partido en particular, sino que mantienen su independencia.

Antes de una elección, cada bahá’í que desee votar de forma cuidadosa y concienzuda compara a cada candidato y sus políticas, su carácter y su experiencia, luego elige a la persona que cree que sería el líder más competente y humano. Esto significa que cada vez que una persona vota, puede votar por candidatos de diferentes partidos políticos, porque no tienen una lealtad declarada hacia ningún partido o político en particular.

A pesar de que el proceso electoral secular se realiza de manera diferente al proceso electoral bahá’í, donde no existen las afiliaciones partidistas, no existen las nominaciones ni campaña, cada bahá’í que ejerza su derecho a voto puede adoptar alguno de los aspectos de las elecciones bahá’ís, votando por aquellos cuyas políticas tengan más coincidencias con los principios bahá’ís: la promoción de la unidad mundial, la igualdad de hombres y mujeres, la libertad frente a la discriminación religiosa y racial, la eliminación de los extremos de la riqueza y la pobreza.

Pero mientras los bahá’ís deciden individualmente por quién votar, se esfuerzan por no quedar atrapados en el culto a la personalidad que recorre muchos países durante la temporada de elecciones. Los bahá’ís intentan tomar una decisión reflexiva e imparcial, separada de los mensajes positivos y negativos que se presentan en los medios de comunicación.

Para los bahá’ís que eligen votar, a pesar de haber seleccionado cuidadosamente a un candidato que creen que es el más adecuado para el cargo, deben esforzarse por desprenderse por completo de los resultados. Los bahá’ís acatan la decisión de la mayoría, por lo que no pueden juzgar a un líder justamente elegido como la elección equivocada, o criticar después del hecho. Deben ser obedientes a su gobierno y abstenerse de difundir la desunión a través de comentarios políticos negativos o críticas públicas.

Es así que los bahá’ís obedecen a sus gobiernos, a menos que esos gobiernos les pidan que violen los principios centrales de la Fe Bahá’í. Los bahá’ís nunca seguirían, por ejemplo, una ordenanza del estado que requiera que rechacen sus creencias o nieguen sus principios. En casos como este, los bahá’ís tienen la libertad e incluso la obligación de hablar en contra de tal requisito y exponer la verdad. Porque aunque los bahá’ís pueden participar en la elección de líderes que creen que harán una contribución positiva, al final, estos centran sus energías y esperanzas en el poder de construcción de la sociedad de su Fe.

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