Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Tanto las escrituras antiguas como modernas, nos dicen que, dado que Dios es espíritu, Él envía a maestros humanos, como Cristo y Bahá’u’lláh, quienes manifiestan Sus “nombres”, Sus cualidades o atributos, a la humanidad:

Has de saber que Dios -exaltado y glorificado sea- de ninguna manera manifiesta Su íntima Esencia y Realidad. Desde tiempo inmemorial Él ha estado velado en la eternidad de Su Esencia y oculto en la infinitud de Su propio Ser. Mas cuando Se propuso manifestar Su belleza en el reino de los nombres y revelar Su gloria en el dominio de los atributos, trajo a Sus Profetas del plano invisible al visible… – Bahá’u’lláh, Las Gemas de los Misterios Divinos, pág. 18.

Hace miles de años, Krishna explicó: “Porque Yo soy la morada de Brahman (Dios), la fuente de la vida eterna que siempre fluye. La justicia es mi ley; y mi alegría es alegría infinita”. – Bhagavad Gita 14: 27.

La Torá enfatiza la singularidad de la relación de este mensajero con Dios:

Oíd ahora mis palabras: Si entre vosotros hay un profeta, yo, el Señor, me manifestaré a él en visión. Hablaré con él en sueños. No así con mi siervo Moisés; en toda mi casa él es fiel. Cara a cara hablo con él, abiertamente y no en dichos oscuros, y él contempla la imagen del Señor. – Números 12: 6-8.

“Por lo tanto”, explicó Buda, “el Tathagata (Justo) conoce el camino recto que conduce a la unión con Brahman (Dios). Él lo sabe como alguien que ha entrado en el mundo de Brahman y ha nacido en él. No puede haber duda en el Tathagata ”. – Digha-nikaya 9:35.

Cristo volvió a referirse a la Torá cuando dijo:

Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre. – Juan 6: 45- 46.

¿Qué nos dicen entonces estos maestros acerca de este Ser que dicen representar?

Krishna habló extensamente sobre esto en el Bhagavad Gita, dirigiéndose primero a la naturaleza incognoscible del Espíritu Supremo:

Pero más, más allá, por encima de esta creación visible e invisible, hay un Principio Inmanifiesto, Superior y Eterno. Éste permanece y permanecerá por los siglos de los siglos, incluso cuando todo haya desaparecido. A esta esencia inmanifiesta se le llama “el Imperecedero”. Es lo más alto, el Fin Supremo.   Ésta es Mi Suprema Morada, aquéllos que llegan a Ella nunca regresan.   ¡Oh, Arjuna! Este Espíritu Supremo es sólo alcanzable mediante el éxtasis de amor.  En Él todas las cosas tienen vida, pues Él ha creado todas las cosas. – Bhagavad Gita 8: 20-22.

Luego, habla de la relación de ese Ser con el universo:

Todo este universo visible ha salido de Mi Forma Invisible. Soy el soporte de todos los seres, y aún así, no dependo de ellos. Y en verdad, tampoco ellos están en Mí:  tal es el misterio de mi condición sublime. Soy la Fuente de todos los seres vivos, soy el soporte de todos ellos; mas, aún así, no dependo de ellos. – Bhagavad Gita 9: 4

Como escritor, “entiendo” completamente lo que Krishna quiere decir. Puedo no entender a Dios directamente, pero entiendo lo que significa estar, pero no estar en mis creaciones. Aquí está la gran idea: estoy en los libros que escribo y los personajes que creo, pero no en mi totalidad. Son reflejos de mi intelecto; sin mí, no existirían, pero no estoy obligado por las leyes del universo que creé para ellos. ¿Por qué nos imaginamos que Dios está limitado por las leyes del universo creado por Él?

Creo que este es un error fundamental que cometemos cuando pensamos en Dios como un ser como nosotros, que está sujeto a las leyes de la física. Hace que algunas personas muy inteligentes hagan preguntas simplistas, tales como: “¿quién creó a Dios?” o “¿puede Dios crear una roca que no puede levantar?”.

Es como si uno de los personajes de mis libros que preguntara “¿quién escribió al autor?” o “¿Puede el autor escribir sobre una roca imaginaria que no pueda levantar?”. Las preguntas no tienen sentido porque no fui creado de la misma manera. Sus vidas están limitadas por el recuento de palabras del libro, mientras que la mía no. Yo existía antes que ellos y voy a existir después de poner el punto final de su historia.

Las preguntas tampoco tienen sentido porque surgen de suposiciones sobre la dimensión en la que opera el Creador / autor. Incluso en la dimensión de mis mundos imaginarios con sus rocas imaginarias, el concepto de levantar físicamente un objeto material no tiene sentido, porque el mundo en el que operan mis personajes es una realidad intelectual, no material.

Entiendo lo que significa para los personajes y mundos que creo que existan como una realidad intelectual antes de que existan en el mundo material. Esto es otro aspecto que las Escrituras han afirmado repetidamente: la realidad intelectual y espiritual precedió a la material, y no al revés.

Como lo expresó Bahá’u’lláh:

Velado en Mi ser inmemorial y en la Antigua Eternidad de Mi Esencia, conocía Mi amor a ti; por tanto te creé, grabé en ti Mi imagen y te revelé Mi Belleza. – Las Palabras Ocultas, pág. 2.

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