The views expressed in our content reflect individual perspectives and do not represent the official views of the Baha'i Faith.

Una vez, tuve un amigo al que llamaban Mycroft, él era ateo en su camino de exploración espiritual y, por lo que sé, aún lo es.

Pasábamos horas entretenidas conversando sobre las creencias, la certeza, la fe, la razón y otros temas de interés para ambos. Bueno, al menos yo encontraba aquellas conversaciones entretenidas. Estoy bastante segura de que a veces estas eran frustrantes para Mycroft, porque me negaba a “colorear dentro de las líneas” de la religión tradicional.

Un día, Mycroft me hizo una pregunta fascinante: “Entonces, ¿existe una forma religiosa específica de explorar la realidad?”.

¿Había una forma específicamente religiosa de explorar la realidad? Dado el contexto en el que se estableció la pregunta, Mycroft estaba preguntando sobre cómo la exploración y la fe se integraban o coexistían.

Supongo que la definición de fe (o de cualquier otra palabra) depende del diccionario que uses. El Diccionario de Oxford define la fe así: 1. confianza completa en alguien o algo. 2. fuerte creencia en Dios o en las doctrinas de una religión, basada en la aprehensión espiritual en lugar de las evidencias. 3. Un sistema de creencias religiosas. 4. Una creencia o teoría fuertemente sostenida.

El significado operativo de “aprehensión” es “comprensión; agarrar”. No hay nada en lo anterior que restrinja a los fieles a creer en algo para lo cual no existan evidencias, ni se define el mecanismo para la “aprehensión espiritual”.

Entonces le expliqué a Mycroft que la Fe Bahá’í alienta a sus seguidores a pensar en la fe y la razón como partes necesarias de una existencia integral. De hecho, los bahá’ís entienden que nuestra fe debe ser razonable:

Bahá’u’lláh declaró que la religión está en completa armonía con la ciencia y la razón. Si la creencia religiosa está en desacuerdo con la razón, ella proviene de la mente limitada del hombre y no de Dios; si es así, no es digna de crédito y no merece atención; el corazón no encuentra descanso en ella y la verdadera fe es imposible. ¿Cómo puede el hombre creer en aquello que él sabe que está en oposición a la razón?… La razón es la primera facultad del hombre y la religión de Dios está en armonía con ella. – Abdu’l-Bahá, La Promulgación a la Paz Universal, pág. 244.

Yo diría que existen tantas formas de exploración espiritual como científicas. Ni siquiera estoy segura de poder afirmar con seguridad que los métodos científicos dependan menos de la intuición que los métodos espirituales. Creo que la diferencia radica, en parte, en lo que una persona que reconoce la existencia de una realidad espiritual aceptaría como evidencia o prueba de algo.

Además, Mycroft dijo: “Si un creyente admite que no puede sostener como verdad cierta parte del sistema de creencias (“no sé exactamente cómo funciona eso. ¿Sigamos explorándolo?”) Entonces, no es un creyente… “.

¿Cómo así? Puedo aceptar como un hecho que Dios creó el (los) universo (s) (lo que Bahá’u’lláh describió como: “Él dijo SÉ, y fue”), pero reconozco que no conozco todos los mecanismos que entraron en esa creación. Esa es el área de la ciencia que es, según los escritos de mi Fe, una herramienta para el descubrimiento que es tanto un producto de la operación de Dios como de la espiritualidad. Francamente, la dicotomía parece artificial.

La humanidad está en los albores del entendimiento sobre los mecanismos del universo en que vivimos. En el momento en que Bahá’u’lláh escribió lo que ahora forma parte de las escrituras bahá’ís (desde mediados hasta finales de 1800), Él comentó sobre esto:

Los sabios que han fijado en varios miles de años la vida de esta tierra, no han considerado durante el largo período de sus observaciones ni el número ni la edad de los otros planetas. Considera además las múltiples divergencias que han resultado de las teorías propuestas por estos hombres. Sabe que cada estrella fija tiene sus propios planetas, y cada planeta sus propias criaturas, cuyo número ningún hombre puede calcular. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pág. 86.

Le sugerí a Mycroft que veamos esto en el ámbito intelectual y espiritual.  Gautama Buddha ilustremente dijo, en sus versos gemelos, que “El odio no se conquista a través del odio; el odio solo se conquista a través del amor. Este es un mandamiento eterno “. Abdu’l-Bahá, designado intérprete de las palabras de Bahá’u’lláh, estuvo de acuerdo: “Un pensamiento de odio debe ser destruido por uno más grande de amor”.

Yo puedo decir “creo que el amor realmente puede destruir el odio”, pero reconozco que me falta una comprensión completa del mecanismo por el cual esto ocurre y decido explorarlo. Esa no es, tal vez, el área de la ciencia, pero sigue siendo un estudio digno, y esa exploración no me hace menos creyente.

De hecho, entiendo más acerca de cómo el amor destruye o vence al odio que de cómo nació el universo, y ese entendimiento es más aplicable y tiene una relevancia más inmediata para mi vida diaria.

0 Comments

characters remaining