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Muchos de nosotros conocemos las diversas formas de prejuicio y discriminación basadas en la raza, el género, la religión, el origen nacional, la discapacidad, etc., pero pocos entienden el término “lookismo”.

Acuñado por el Washington Post Magazine en 1978, el lookismo se refiere al “…trato discriminatorio hacia personas consideradas poco atractivas, principalmente en el lugar de trabajo, pero también en citas y otros entornos sociales”.

En otras palabras, el lookismo significa devaluar a las personas que la sociedad considera físicamente indeseables, y sobrevalorar a las que se consideran “atractivas”.

El lookismo plantea varios problemas serios, porque a menudo definimos la belleza física con ideales históricos, culturales y hegemónicos. Pero los llamados “ideales” de belleza y atractivo físico cambian con el tiempo, a través de las culturas e incluso entre diferentes individuos. La belleza, entonces, realmente se encuentra en el ojo del espectador, en lugar representar algún estándar universal, dirigida por los medios, que podamos aplicar a todos.

La investigación muestra que esta forma de prejuicio, la valoración de la apariencia sobre el carácter interno de una persona, se ha vuelto tan frecuente en nuestro mundo tecnológico que las personas “atractivas” reciben una mayor atención y un reconocimiento positivo en las redes sociales, en el trabajo y en las relaciones.

Sin embargo, según la Asociación Estadounidense de Psicología (American Psychological Association), los estudios sobre recién nacidos han descubierto que los bebés de apenas dos meses de edad prefieren mirar las caras “atractivas” en lugar de las poco atractivas. Estos hallazgos demuestran que el lookismo puede representar un aspecto intrínseco de la función del sistema visual de los humanos, no comportamientos aprendidos como el racismo, el sexismo, la homofobia, etc. Por lo tanto, esta forma de prejuicio inherente y basada en el ADN puede ser aún más difícil de identificar y eliminar.

La psicóloga Nancy Etcoff, del Hospital General de Massachusetts, señala que “el lookismo es uno de los prejuicios más generalizados y al mismo tiempo negados que existen”. Hasta la década de 1970, el lookismo era parte de la ley de EE. UU., la cual incluía “leyes feas” que impedían que las personas aparecieran en público si tenían enfermedades o desfiguraciones que fueran consideradas antiestéticas. Actualmente, no existe una ley federal que proteja a las personas contra esta forma de discriminación. Las leyes de empleo parcializadas continúan vigentes, lo que permite a los empleadores discriminar a un empleado potencial solo por su apariencia. Un informe del 2017 de la Universidad del Estado de Utah encontró que las personas físicamente atractivas fueron elegidas consistentemente sobre las menos atractivas en las entrevistas laborales y era más probable que fueran contratadas para puestos de trabajo.

¿Cómo remediar tales prejuicios y discriminación prevalecientes? Las religiones del mundo arrojaron luz sobre este importante tema, y sobre la verdadera y duradera belleza inherente a todos nosotros:

No abandonéis la belleza eterna por una belleza que ha de morir, ni pongáis vuestro afecto en este mundo mortal de polvo. – Bahá’u’lláh, Las palabras ocultas, pág. 61.

¡Oh hijos de los hombres! ¿No sabéis por qué os hemos creado a todos del mismo polvo? Para que nadie se exalte a sí mismo por encima de otro. Ponderad en todo momento en vuestros corazones cómo fuisteis creados. Puesto que os hemos creado a todos de la misma substancia, os incumbe, del mismo modo, ser como una sola alma, caminar con los mismos pies, comer con la misma boca y habitar en la misma tierra, para que desde lo más íntimo de vuestro ser, mediante vuestros hechos y acciones, se manifiesten los signos de la unicidad y la esencia del desprendimiento. Tal es Mi consejo para vosotros, ¡oh concurso de la luz! Prestad atención a este consejo para que obtengáis el fruto de la santidad del árbol de maravillosa gloria. – Ibid., pág. 50.

Para examinar los efectos perjudiciales del lookismo, solo revise la historia de Joseph Merrick, también conocido como “El hombre elefante”. Debido a sus deformidades físicas, Merrick fue exhibido como un acto de entretenimiento en Londres durante el siglo XIX. Pasó gran parte de su vida en la miseria, exhibido como una rareza, golpeado, ridiculizado y maltratado. No fue hasta que el Dr. Fredrick Treves se encontró con Merrick y comenzó a estudiarlo que descubrió su amabilidad, inteligencia y espíritu amable. Merrick pasó sus últimos días en el Hospital de Londres con su querido amigo, el Dr. Treves, hasta su prematura muerte a los 27 años.

Joseph Merrick soportó una crueldad incomprensible debido a su apariencia física. Este amable y humilde caballero era una luz en este mundo, con una ternura de espíritu que pocos individuos alcanzarán. La historia de Joseph Merrick nos recuerda que debemos recordar nuestra humanidad y evitar fijarnos solo en las apariencias a toda costa. El desgarrador relato de Merrick puede animarnos a todos a alejarnos de este “mundo mortal de polvo” e ingresar a la verdadera realidad del Reino de Dios, donde la belleza espiritual interna dura eternamente y todos los atributos físicos se desvanecen:

Tu belleza no debe provenir de adornos exteriores, como peinados elaborados y el uso de joyas de oro o ropa fina. Más bien, debe ser la de tu ser interior, la belleza imperecedera de un espíritu gentil y tranquilo, que es de gran valor ante la vista de Dios. – Pedro 3: 3-4.

Él hizo hermoso todo lo que creó. – Corán 32: 7.

El encanto mortal se ha de desvanecer, las rosas darán paso a las espinas, la belleza y la juventud vivirán sus días y dejarán de ser. Mas aquello que perdura eternamente es la Belleza del Verdadero, pues su esplendor no perece y su gloria permanece por siempre; su encanto es todopoderoso y su atracción, infinita. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 154.

La Fe bahá’í explora soluciones espirituales a problemas económicos, sociales y políticos como este. Se alienta a los bahá’ís a juzgar a otros por su carácter, como dijo el gran Dr. Martin Luther King Jr., no por su grado temporal de atractivo físico. Esto requiere una reevaluación de dónde se origina nuestro verdadero valor como seres humanos y un enfoque renovado en la igualdad y diversidad de la humanidad. Bahá’u’lláh abogó por la eliminación de los prejuicios de cualquier tipo, y esto incluye los prejuicios por la apariencia, la causa de muchos males culturales y sociales que asolan a la humanidad.

Aquellos que buscan un refugio de aquellos estándares arbitrarios de belleza del mundo pueden encontrarlo en las enseñanzas espirituales de las religiones del mundo, incluidos los escritos de Bahá’u’lláh, que enfatizan la belleza espiritual como la única belleza real:

¡Oh hijo del hombre! Regocíjate en la alegría de tu corazón, para que seas digno de encontrarme y de reflejar Mi belleza. – Bahá’u’lláh, Las palabras ocultas, pág. 39.

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