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¡Feliz Año Nuevo! No, no estamos atrasados tres meses, porque hoy, en el equinoccio vernal, las personas de todo el planeta celebran el Día de Año Nuevo, incluidos los bahá’ís.

¿Alguna vez has oído hablar de Naw-Ruz? Significa “nuevo día” en farsi, el idioma de Persia, y múltiples regiones y religiones lo celebran como un día santo, incluidos los zoroastrianos, muchos musulmanes y todos los bahá’ís del mundo.

El Naw-Ruz, observado en todo el mundo durante más de tres mil años, ocurre cuando el sol cruza el ecuador celeste e iguala a la noche y al día, en el momento en que comienza la primavera en el hemisferio norte.

Como la mayoría de los días festivos felices, la celebración del año nuevo bahá’í generalmente incluye canciones, comida, baile y conversaciones. En las comunidades bahá’ís de todo el mundo, esta festividad reúne a personas cálidas, diversas y fascinantes para celebrar, divertirse, disfrutar de la compañía mutua y, con alegría, dar la bienvenida a las posibilidades ilimitadas y emocionantes de un nuevo año. Si visita su comunidad bahá’í local hoy, es probable que encuentre una fiesta.

Pero Naw-Ruz también representa algo mucho más importante que celebrar el cambio de otro nuevo año: simboliza el advenimiento y la llegada de una revelación completamente nueva:

La Revelación que desde tiempo inmemorial ha sido aclamada como el Propósito y Promesa de todos los profetas de Dios y como el más caro deseo de sus mensajeros, ha sido ahora manifestada a los hombres por virtud de la penetrante Voluntad del Todopoderoso y de su irresistible mandato. El advenimiento de tal Revelación ha sido anunciado en todas las Sagradas Escrituras. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pág. 3.

Las enseñanzas bahá’ís explican que Naw-Ruz representa “el Día de Dios”, cuando se produce un nuevo despertar del espíritu, surge una primavera espiritual y la luz de una nueva revelación brilla por igual sobre la totalidad de la creación de Dios:

Pronto el mundo entero, como en la primavera, cambiará su atuendo. Ya pasó la mutación y caída de las hojas de otoño; la desnudez del invierno terminó. Ha aparecido el año nuevo y la primavera espiritual se acerca. La negra tierra se está convirtiendo en un verde jardín; los desiertos y montañas están cuajados de flores rojas; de los límites de la tierra virgen las hierbas crecidas se yerguen como avanzada ante los cipreses y árboles de jazmín; mientras los pájaros cantan entre las ramas de los rosales como los ángeles en el más elevado cielo, anunciando las buenas nuevas del acercamiento de esa primavera espiritual, y la música melodiosa de sus voces está haciendo que la verdadera esencia de todas las cosas se mueva y estremezca. – Abdu’l- Bahá, Tablets of ‘Abdu’l-Bahá Abbas, vol. II, págs. 318-319.

Los bahá’ís creen que el advenimiento de las manifestaciones gemelas que fundaron la Fe bahá’í, El Bab y Bahá’u’lláh, iniciaron una nueva era. Desde entonces, la potencia espiritual, el profundo conocimiento y los transformadores ideales de las enseñanzas bahá’ís se han extendido por todo el mundo. Esos ideales, infundidos con amor, compasión y unidad, ahora están despertando un nuevo espíritu de vida:

…regresa la primavera anterior; el mundo resucita iluminado y alcanza la espiritualidad; la religión es renovada y reorganizada, los corazones se vuelven hacia Dios, las llamadas de Dios son oídas, y nuevamente la vida es otorgada al hombre. El mundo religioso ha estado debilitado por mucho tiempo y el materialismo ha avanzado, las fuerzas espirituales de la vida menguaron; la moralidad se degradaba, la compostura y la paz habían desaparecido de las almas, y las cualidades satánicas estaban dominando los corazones; la lucha y el odio ensombrecieron a la humanidad, reinaron el derramamiento de sangre y la violencia. Dios era despreciado; parecía como si el Sol de la Realidad se hubiese ido del todo; la carencia de las munificencias del Cielo era un hecho; y así la estación del invierno cayó sobre la humanidad. Pero en la generosidad de Dios amaneció una nueva Primavera, las luces de Dios brillaron, el esplendoroso Sol de la Realidad volvió y se hizo manifiesto, el dominio de los pensamientos y el reino de los corazones se regocijaron, un nuevo espíritu de vida fue inspirado en el cuerpo del mundo, y el progreso continuo se hizo manifiesto. – Abdu’l-Bahá, La Promulgación a la Paz Universal, pág. 112.

Así que Naw-Ruz, uno de los días más felices de todo el año bahá’í, celebra no solo el año nuevo sino una era completamente nueva en la evolución humana. Ahora tenemos la capacidad, el poder y la guía espiritual, las enseñanzas bahá’ís nos prometen unir a la humanidad y acabar con el azote de la guerra, el hambre y la miseria.

Para los bahá’ís, entonces, Naw-Ruz no es solo una fiesta, sino que también es un recordatorio profundo de la unidad de todos los mensajeros de Dios, la primavera espiritual que cada uno trajo a la humanidad, y la feliz llegada de uno nuevo.

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