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En el primer artículo de esta serie, analizamos los efectos de las melodías en el cuerpo, mente y espíritu humano. En el segundo artículo, nos enfocamos en cómo los mensajes retratados en las letras de las canciones pueden influenciar nuestro comportamiento, incluso en formas sutiles. Hemos aprendido que somos tan fuertes mentalmente como creíamos que éramos, sino que en realidad somos altamente vulnerables a los mensajes de las canciones. En este tercer y último artículo exploraremos la tarea y responsabilidad compartida de los oyentes y creadores musicales.

En nuestro último segmento, aprendimos sobre la investigación del profesor P. Cougar Hall, cada vez más adolescentes confunden las letras de la música popular con normas sociales. Sin embargo, Hall no está sugiriendo con esto que los padres deberían desalentar la música en casa, tampoco está promoviendo restricciones, ni alentando la censura de la música. En lugar de esto, él sugiere que nos involucremos en conversaciones con los jóvenes, con la esperanza de estimular acción y consciencia.

Después de todo, estos jóvenes será nuestros futuros líderes, los encargados de tomar decisiones, los profesionales en diversas industrias, creadores y consumidores

No olvides escuchar el último playlist mensual de BahaiTeachings de música inspiradora y positiva en Spotify:

 

En una carta dirigida a “los jóvenes Bahá’ís en cada rincón” la Casa Universal de Justicia escribió:

Deje que los jóvenes bahá’ís, por lo tanto, consideren las mejores formas en que pueden usar y desarrollar sus habilidades nativas para el servicio de la humanidad y la Causa de Dios, ya sea como agricultores, maestros, doctores, artesanos, músicos o cualquiera de las diversas profesiones que están dispuestos frente a ellos. – La Casa Universal de Justicia, 10 de junio de 1966.

En los diversos estudios realizados por Tobias Greitemeyer y sus colegas, se ha encontrado que las canciones más efectivas contienen letras que promueven la amabilidad y la ayuda, y que los mensajes positivos en las canciones pueden hacer que las personas tengan menos prejuicios y menos temor de aquellos que son diferentes a ellos. En otro experimento realizado por los investigadores Ritter y Ferguson, descubrieron que cuando los participantes escuchaban música etiquetada como “feliz”, su creatividad aumentaba. La música con mensajes limpios y profundos puede conectar a las personas con sus emociones y facilitar la curación emocional; no solo la música feliz, sino incluso las melodías tristes pueden liberar sentimientos de placer y comodidad. Cantar y tocar instrumentos musicales tiene efectos aún más profundos en la mente y el cuerpo humano. La investigación de Paul Zak descubrió que al tocar música con otros se desarrolla la confianza, que libera un componente neuroquímico llamado oxitocina, que está vinculado a conductas morales, como ser generoso o sacrificarse para ayudar a un extraño.

A medida que aspiramos a involucrarnos más activamente en la música que creamos y escuchamos, podemos beneficiarnos al considerar y poner en práctica algunas ideas e inspiración relevantes de las enseñanzas bahá’ís, como las siguientes ideas ofrecidas por la Casa Universal de Justicia. :

Del mismo modo, se desarrollarán con el tiempo nuevos elementos culturales conforme personas provenientes de todo grupo humano, inspiradas por la Revelación de Bahá’u’lláh, manifiesten las pautas de pensamiento y acción que inspiran Sus enseñanzas, en parte mediante obras artísticas y literarias…  Anhelamos ver, por ejemplo, el surgimiento de canciones cautivadoras en todo rincón del mundo y en todo idioma, que impriman en la conciencia de los jóvenes los profundos conceptos contenidos en las enseñanzas bahá’ís.  Sin embargo, semejante florecimiento de pensamiento creativo no se materializará si los amigos caen, aun de manera involuntaria, en los modelos prevalecientes en el mundo que dan carta blanca para que quienes tienen recursos económicos impongan su perspectiva cultural sobre la de otros, inundándolos de materiales y productos promovidos agresivamente. Además, debe hacerse todo lo posible por proteger a la educación espiritual de los peligros de la comercialización. – La Casa Universal de Justicia, a las Asamblea Espirituales Nacionales, 12 de diciembre del 2011.

Esto no significa en ningún sentido que todos debamos escuchar únicamente canciones de folk, soul o música religiosa o que debemos dejar de escuchar hip-hop, pop o EDM (música electrónica). Los diversos estilos y géneros musicales han evolucionado maravillosamente hasta el punto donde se encuentran ahora y  han hecho avanzar las comunidades y la industria musical a lo largo del tiempo de muchas formas positivas y beneficiosas. Así que quiero resaltar que el objetivo de este artículo no es desalentar ningún género o tipo de música, sino fomentar la vigilancia sobre las fuerzas sociales negativas expresadas en los mensajes de muchas canciones, y alimentar una actitud que nos faculte para cambiar la tendencias culturales y fuerzas que dan lugar a dicha música.

Mi intención aquí es también promover nuestra capacidad para elegir conscientemente escuchar música con letras y contenido positivo. Esto no solo hará que mejoren nuestros pensamientos y acciones, sino que también inspirará nuestros espacios y ambientes colectivos. Elegir crear y escuchar música positiva es una forma de influenciar beneficiosamente nuestros hogares, lugares de trabajo y comunidades.

Con respecto a esto, La Cada Universal de Justicia escribió:

El estándar de dignidad y reverencia establecido por el amado Guardián siempre se debe mantener, en especial en los elementos musicales y dramáticos … Esto no significa que las actividades de los jóvenes, por ejemplo, se deban entorpecer; uno puede ser exuberante sin ser irreverente o socavar la dignidad de la Causa. – La Casa Universal de Justicia, Luces de Guía, p. 118.

Como hemos aprendido en esta serie de tres partes, nuestras mentes, cuerpos y almas son extremadamente vulnerables a las influencias positivas y negativas de la música. Aunque algunos de nosotros podemos sentirnos tentados de protegernos evitando ciertos géneros y aferrándonos a tipos específicos de música, a menos que vivamos como ermitaños, no podemos evitar el impacto del lenguaje y las imágenes de la música convencional en nuestros pensamientos y comportamientos.

Las enseñanzas de la Fe bahá’í ofrecen abundantes e innumerables recordatorios de la nobleza inherente de cada ser humano y los altos estándares espirituales a los que debemos aspirar. Creo que nosotros como humanos podemos aprovechar el poder de estas enseñanzas y principios, independientemente de nuestras creencias o antecedentes, y a través de nuestro diálogo, ejemplo y acción decidida, impactemos y mejoremos una industria que actualmente refleja en gran medida el más básico, más negativo aspecto de la sociedad que nos rodea.

Creo que hay esperanza, que podemos cambiar no solo la música que escuchamos, sino también las fuerzas sociales y las suposiciones que dan lugar esta. En este sentido, me gustaría terminar con unas palabras inspiradoras escritas por la Casa Universal de Justicia:

El amado Guardián dejó en claro que el florecimiento de las artes como resultado de una revelación divina solo se produce después de varios siglos. La Fe Bahá’í ofrece al mundo la reconstrucción completa de la sociedad humana, una reconstrucción tan grandiosa que ha sido esperada por todas las revelaciones del pasado y ha sido referida en el pasado como el establecimiento del Reino de Dios en la tierra. La nueva arquitectura que surgirá a partir de esta revelación florecerá por muchas generaciones en el futuro. Nos encontramos tan solo al inicio de este gran proceso. – Una carta enviada a un individuo, julio de 1974, publicada en “La Importancia de las Artes para promover la Fe”.

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1 Comment

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  • Ada Panta
    May 21, 2018
    Excelente artículo final de la responsabilidad de los creadores de música y sus letras de las mismas, cada vez más debemos influenciar a través de cadenciosas y dulces melodías acciones de inmaculada pureza y servicio , desde que amamantamos a nuestros niños la música debe ser selectiva para lograr la nobleza esencial con que el hombre ha sido creado.