Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

¿De dónde viene aquella inspiración creativa que produce grandes obras de arte?

Como una aspirante joven artista y bahá’í, a menudo me he preguntado: ¿dónde nace la inspiración? Muchos de los artistas que escucho, y algunos amigos, sacan inspiración de las experiencias de la vida, las relaciones, las conversaciones y las curiosidades, pero ¿qué hay de lo Divino?

Al nacer en una familia bahá’í con inclinaciones creativas, aprendí que heredamos estos dones, no solo de nuestros antepasados, sino también de una fuente divina. Las enseñanzas bahá’ís dicen que esta fuente divina nos dota a todos de dones internos, que pueden actuar como fuente de inspiración, guía y protección durante el proceso creativo:

Por lo cual, ¡oh amados de Dios!, haced un gran esfuerzo hasta que vosotros mismos seáis una evidencia de este adelanto y de todas estas confirmaciones, y lleguéis a ser los centros focales de las bendiciones de Dios, las auroras de la luz de su unidad, los promotores de los dones y las mercedes de la vida civilizada. Sed en ese país la vanguardia de las perfecciones de la humanidad; impulsad las diferentes ramas del conocimiento, sed activos y progresistas en el campo de las invenciones y las artes. – ‘Abdu’l-Bahá, Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, p. 129.

Ahora la nueva época está aquí y la creación ha renacido. La humanidad ha adquirido nueva vida. El otoño ha pasado, y la refrescante primavera ha llegado. Todas las cosas son ahora hechas de nuevo. Las artes y las industrias han renacido, existen nuevos descubrimientos en la ciencia y hay nuevas invenciones; hasta los detalles de los asuntos humanos, como la vestimenta y los efectos personales -aun las armas-, todos ellos han sido igualmente renovados. Las leyes y procedimientos de todos los gobiernos han sido revisados. Renovación, es la orden del día.

Y toda esta innovación tiene su origen en las frescas efusiones de maravillosa gracia y en el favor del Señor del Reino, los cuales han renovado el mundo. – Ibid, pp. 252-253.

Pero afuera de las puertas de mi hogar, el mundo no podría haber sido más diferente. La sociedad de hoy se ha familiarizado demasiado con la noción de un artista hambriento y luchador; observándolos a medida que atraviesan una gran agitación física y emocional para poder llegar a su próxima gran idea o creación. Los artistas se han acostumbrado a la práctica de aislarse a sí mismos, a menudo cavando más y más en las profundidades de la depresión y la tristeza, hasta que una epifanía o revelación los golpea. De manera justificada, gran parte del trabajo de un artista se ha centrado en proteger sus ideas de otros. Concentrándose cada vez más en marcas comerciales, patentes y derechos de autor, los artistas están constantemente en una batalla por el reconocimiento, y luchar por el crédito donde se debe crédito es a menudo el único medio de supervivencia para algunos. Estas batallas pueden ser feroces.

Pero, me preguntaba, ¿qué pasaría si pudiéramos liberarnos de todo este estrés y presión? A medida que las fuerzas y las nociones dicotomizadas de los orígenes de la inspiración se fortalecían por todos lados, este concepto de inspiración y lo divino se volvió cada vez más intrigante para mí. Sentí curiosidad acerca de las pruebas de la existencia de una fuente divina de inspiración en el proceso creativo, referidas en mi propia Fe, y sobre cómo aprovechar su energía durante el proceso creativo y cómo esto afecta la relación entre el artista y su trabajo final.

Es un regalo hermoso, y a menudo para los artistas es una gran travesía, encontrar una carrera profesional creativa y sostenible haciendo algo en lo que eres talentoso y que te apasione. En el siguiente pasaje, Bahá’u’lláh nos anima a poner toda nuestra confianza en Dios cuando buscamos nuestra verdadera vocación. Bahá’u’lláh también confirmó la existencia de un espíritu incognoscible, Dios, para proteger y guiar nuestro viaje. Él nos aseguró que, si ponemos toda nuestra confianza en Dios, sin duda recibiremos sus favores. Con este simple acto, los artistas pueden quitarse a sí mismos y a sus egos de la ecuación, y simplemente verse a sí mismo como canales de energía creativa, guiados y protegidos por una fuente celestial. Con respecto a esto, Bahá’u’lláh ofreció este consejo:

En lo relativo a los medios de subsistencia, debes dedicarte a alguna ocupación, al tiempo que pones toda tu confianza en Dios. Sin duda, Él te enviará desde el cielo de su favor lo que está destinado para ti. Él es, en verdad, el Dios de fuerza y poder. – Las Tablas de  Bahá’u’lláh, p. 267.

Las enseñanzas bahá’ís también dicen que los artistas tienen el poder de usar sus almas como canales, y que estos canales tienen el potencial de percibir realidades divinas que en última instancia convierten la inspiración en arte. ‘Abdu’l-Bahá describió este poder como la obra del Espíritu Santo, Dios:

Por el poder del Espíritu Santo, actuando a través de su alma, el ser humano es capaz de percibir la realidad Divina de las cosas. Todas las grandes obras de arte y de la ciencia son testigos de este poder del Espíritu. – Abdu’l-Bahá, Las Charlas de París, p. 85.

Para preparar y capacitar a nuestras almas para que sirvan de canales para el Espíritu Santo, las enseñanzas bahá’ís alientan a los artistas a emplear el potente poder de la oración en su proceso creativo. Desde una perspectiva bahá’í, los artistas pueden orar por guía, desapego y paciencia en espera de confirmación e inspiración. A medida que comencé a estudiar este proceso más profundamente, encontré muchos pasajes en los escritos bahá’ís que hablan del poder divino de la oración para los artistas.

En el siguiente pasaje, Abdu’l-Bahá nos aconseja sobre el poder de la oración y la meditación al invocar al Espíritu Santo en el proceso creativo. Compartió cómo el artista puede descubrir misterios divinos que ofrecen inspiración cuando se sumergen en el mundo espiritual de la oración y se olvidan de sí mismos. Al hacer esto, los artistas se liberan de las cadenas, cargas y limitaciones que se les imponen, y pueden permitir que lo divino los guíe. Esto ayuda a los artistas a separarse humildemente a sí mismos y a sus compañeros del resultado, dejando espacio para la reflexión, la consulta, la acción y la oración:

La meditación es la llave que abre las puertas de los misterios. En ese estado, el ser humano se abstrae; en esa actitud se aísla de todos los objetos que le rodean; en este estado subjetivo se sumerge en el océano de la vida espiritual, y puede descubrir los secretos de las cosas en sí mismas. Para ilustrar esto, pensad en un individuo dotado con dos clases de vista: cuando usa el poder de la visión interior, el poder de la visión exterior no ve. Esta facultad de la meditación libera al ser humano de la naturaleza animal, le hace discernir la realidad de las cosas y le pone en contacto con Dios.
Esta facultad hace aparecer desde el plano invisible las ciencias y las artes. A través de la facultad meditativa, se hacen realidad las invenciones y se llevan a cabo colosales empresas; gracias a ella, los gobiernos pueden gobernar con tranquilidad. Por intermedio de esta facultad, el ser humano entra en el mismo Reino de Dios.- Ibid, p. 175.

En el siguiente pasaje, Bahá’u’lláh liberó al artista de las nociones predominantes de dolor y angustia que comúnmente experimentan en el proceso creativo. También alentó a aquellos que examinan el arte a eliminar aquel enfoque centrado en el artista, y observar su creación como obra de lo divino:

En este Día el sol de la habilidad artesanal brilla sobre el horizonte del occidente y el río de las artes fluye desde el mar de esa región. Se debe hablar con imparcialidad y apreciar tal liberalidad… – Tablas de Bahá’u’lláh, pp. 38-39.

Desde la perspectiva bahá’í, en manos del artista no solo se encuentra la facultad de crear, sino también de reconocer al Creador como la fuente divina de inspiración suprema. Abdu’l-Bahá animó a los artistas a adquirir sus habilidades como una ofrenda de servicio a la humanidad, para resaltar la gloria de lo Divino, dando gracias y alabando:

Aun cuando la adquisición de las ciencias y las artes es la mayor gloria de la humanidad, ello es así sólo a condición de que el río del hombre conduzca al ingente mar y obtenga su inspiración en el antiguo manantial de Dios. – Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá, p. 83.

Los artistas tienen el poder de traducir la visión interior en visión exterior, dando vida a lo invisible a través de su trabajo creativo. Adoptar el enfoque de las enseñanzas bahá’ís, confiando en el poder de la confirmación cuando perseguimos nuestra verdadera vocación, recurrir a la inspiración a través de la meditación y la oración, utilizar nuestros dones como canales creativos para lo divino, practicar el desapego y ofrecer nuestras habilidades artísticas como servicio y alabanza , son factores tan necesarios y aplicables en el mundo del arte actual, tanto para el bienestar del artista como para la sociedad en la que todos vivimos, que requiere la inspiración del verdadero arte para sobrevivir.

0 Comentarios

characters remaining