Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Trabajo en la cúspide de las finanzas y la tecnología. De un lado, ambas disciplinas están progresando hacia soluciones globales verdaderas a nuestros más grandes desafíos.

Con la democratización de la educación, la tecnología y los medios globales dominantes, existe una oportunidad para que cada individuo participe y tome la iniciativa dentro de este progreso.

Sin embargo, por otro lado, también he llegado a creer que nuestras instituciones actuales son inadecuadas para sostener el progreso de la humanidad. Esas instituciones encarnan extremos, con naciones y corporaciones centradas en los intereses de solo unos pocos grupos de interesados y consumidas con un enfoque excesivo en productos cuantitativos y competencia.

Se ha vuelto obvio que, a menos que las personas y las sociedades se vuelvan hacia la justicia y la imparcialidad para todos por igual, cada vez más crecerá el conocimiento de la corrupción, el comportamiento poco ético y las prácticas que conducen a fines indeseables. En las estructuras privadas y gubernamentales, por ejemplo, las escalas salariales excesivas de ejecutivos corporativos, las prácticas contables cuestionables, la piratería y el cibercrimen, y la crisis de las hipotecas de alto riesgo son solo algunos ejemplos que demuestran que el ingenio sin una conciencia moral puede oscurecerse.

Así como las enseñanzas espirituales de la Fe Baha’i nos recuerdan, si unimos los logros científicos, el ingenio técnico y la creatividad de nuestras fuerzas intelectuales, con el cuidado proactivo de nuestras capacidades espirituales y el carácter humano, virtudes de amabilidad, confiabilidad, veracidad, creatividad y servicio, podremos ser testigos de los verdaderos beneficios de la ciencia y la fe:

 La Religión y la Ciencia están entrelazadas de modo tal que son inseparables. Son las alas con las que la humanidad debe volar. Una sola no basta. Toda religión que descuida la Ciencia es mera tradición, y eso último no es lo esencial.  Por consiguiente, la ciencia, la educación y civilización son necesidades de la mayor importancia para una vida plenamente religiosa. – ‘Abdu’l-Bahá en Londres, pp. 28-29.

De hecho, cuando viajo ahora, visito y me siento inspirado de conocer el progreso de las comunidades que se están formando en todo el mundo, centradas no en aspectos étnicos, de género o religiosos, sino en el interés común y el deseo de crear un cambio positivo.

Como ejemplo, en Munich, donde vivo, los tecnólogos ofrecen voluntariamente su tiempo para ofrecer educación a los refugiados para ayudarlos a encontrar trabajo. Cuando estaba en India en una cooperativa de desarrollo social rural para mujeres, conocí a unos alemanes que radicaban en Munich quienes estaban desarrollando una ONG para atender a mujeres y niños rurales en la India, donando tiempo y dinero para darles la oportunidad de ir a la escuela, que de otra manera no tendrían. Estas iniciativas surgen de la conciencia de nuestro lugar en el mundo como ciudadanos globales, donde cada uno de nosotros tiene un propósito y contribuciones valiosas que ofrecer.

Ese sentido altruista y desinteresado de unidad humana, solidaridad y unicidad, el cual es el primer principio de las enseñanzas Bahá’ís, se ha extendido por todo el planeta:

No os dediquéis a vuestros propios asuntos; que vuestros pensamientos queden fijos en aquello que restituya la prosperidad de la humanidad y santifique los corazones y las almas de los hombres. El mejor modo de lograr esto es mediante las acciones puras y santas, por medio de una vida virtuosa y un comportamiento excelente. …

¡Oh amigos! Os incumbe renovar y reanimar vuestras almas con los dadivosos favores que están siendo derramados sobre vosotros en esta Divina Primavera que conmueve el alma. El Sol de su gran Gloria derrama su resplandor sobre vosotros, y las nubes de su gracia sin límites os protegen. Cuán sublime es la recompensa para quien no se haya privado de tan gran dádiva… Que vuestra visión abarque a todo el mundo, en lugar de limitarse a vuestro propio ser. -Bahá’u’lláh, Tablas de Bahá’u’lláh, pp. 56-57.

Los invito a entrar en este nuevo paradigma espiritual y, con una visión global, únanse a otros en sus lugares de trabajo y comunidades para avanzar hacia los objetivos de desarrollo global establecidos por las Naciones Unidas y el objetivo final de la unidad mundial establecido por las enseñanzas Bahá’ís.

Todos podemos abrazar nuestro altruismo, inclusión y amor por los demás ayudando a levantar una nueva cultura marcada por la “unidad en diversidad”, una cultura basada en la creencia de que todos tienen talentos con los que pueden contribuir a iniciativas en los lugares donde vivimos, para el progreso de toda la humanidad Con esa actitud, podremos romper los silos invisibles entre nosotros dondequiera que estemos, y emerger como una civilización global verdaderamente libre y próspera.

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