Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Durante los últimos dos siglos, la humanidad ha intentado varias teorías, varios tipos de “ismos”, para organizar nuestras vidas y nuestros gobiernos. Sin embargo, estos no han funcionado bien para todos.

Shoghi Effendi, el Guardián de la Fe bahá’í, condenó rotundamente esos diversos “ismos” teóricos:

“Los principales ídolos del profanado templo de la humanidad no son sino los tres dioses Nacionalismo, Racismo y Comunismo, ante cuyos altares, en diversas formas y en diferentes grados, hacen culto gobiernos y pueblos, ya sean democráticos o totalitarios, estén en paz o en guerra, sean del oriente o del occidente, cristianos o islámicos. Sus sumos sacerdotes son los políticos y los hombres del mundo, los presuntos sabios de la época; su inmolación, el cuerpo y la sangre de las multitudes sacrificadas; sus conjuros, lemas gastados y fórmulas insidiosas e irreverentes; su incienso, el humo de la angustia que asciende de los adoloridos corazones de quienes han perdido sus seres queridos, de los mutilados y de quienes han quedado sin hogar”. – El Día Prometido ha Llegado, p. 105.

Así que revisemos algunos de los métodos, los “ismos”, que la humanidad ha tratado de poner orden en la civilización humana desde mediados del siglo XIX.

Comunismo

Hubo un tiempo, que tuvo inicio alrededor de 1840 y  duró hasta aproximadamente 1940, en el que comunismo atraía a mucha gente. Pero eso fue antes de Stalin, antes de Khrushchev, antes de Mao, antes de Ceausescu, antes de Pol Pot, y antes de Kim Il-Sung. Resulta que a la mayoría de las personas no les gustan los dictadores brutales, el estancamiento económico y una prensa censurada, y la mayoría de la gente cree que todos los seres humanos deberían ser capaces de dirigir sus propias vidas y beneficiarse de sus propios esfuerzos.

La mayoría también cree que la naturaleza humana aspira a lo divino. La mayoría de nosotros creemos en la trascendencia. Queremos ser más que animales, queremos hacer el bien, vivir en armonía, amar a los demás y construir una sociedad cada vez mejor y justa.

Capitalismo

Casi al mismo tiempo que muchos se enamoraron del comunismo, el capitalismo y los mercados libres comenzaron a surgir como el remedio propuesto para todos los males. El derecho de las personas a poseer activos y obtener ganancias de esos activos a menudo conduce a la prosperidad colectiva. Pero como se practica comúnmente hoy en día, el capitalismo maximiza las ganancias para los propietarios, y el orden social y la calidad de la vida comunitaria pueden convertirse en preocupaciones secundarias distantes. Este tipo de capitalismo desenfrenado conduce a una creciente desigualdad y disparidad, y a un tipo de esclavización económica, ya que el capital se usa para influir y doblegar las leyes para acomodarse a los deseos de los propietarios del capital.

En cuanto a los mercados libres, apenas son libres cuando las personas con medios los manipulan a través de los medios y la legislación, cuando compran a los competidores para evitar la competencia o expulsan a los competidores del mercado mediante precios artificiales, ya sean altos o bajos. Por lo tanto, vemos en el capitalismo occidental que los ricos y poderosos rápidamente llegan a dominar a los demás. De hecho, con el tiempo el capitalismo desenfrenado se inclina hacia la oligarquía, y podemos ver esa fuerza operando en muchos países en la actualidad, porque el capitalismo, por sí mismo, no es un sistema moral; solo se trata de obtener ganancias. Cuando las personas piensan principalmente en las ganancias a corto plazo, su pensamiento a corto plazo no toma en consideración el daño que podemos causar a las personas para lograrlo, a nuestro planeta y al futuro de nuestros hijos.

Racismo

Shoghi Effendi aplicó su condena más severa a aquellos que buscan exaltar una raza sobre otra:

“Las teorías y políticas, tan erróneas y perniciosas, que deifican el estado y exaltan la nación por encima de la humanidad, que tratan de subordinar las razas hermanas del mundo a una sola raza, que discriminan entre los negros y los blancos y que toleran la dominación de una clase privilegiada sobre todas las demás: éstas son las oscuras, falsas y aviesas doctrinas por las cuales tarde o temprano cualquier hombre que crea en ellas o actúe conforme a ellas debe incurrir en la ira y castigo de Dios”. – Ibid., pp. 104-105.

Libertarismo

Todos hemos aprendido con este “ismo” que la libertad del libertarismo absolutamente incontrolada es claramente una mala idea. Hay razones por las cuales tenemos leyes, códigos morales e instrucciones sociales. Necesitamos tener líneas en la calle y las señales de alto y las luces en las intersecciones. Más allá de eso, necesitamos un acuerdo común sobre lo que constituye un comportamiento aceptable. La sociedad no funciona bien cuando las personas son libres de hacer lo que quieran, porque los poderosos se aprovechan de la falta de poder y la anarquía y la laxitud moral pronto conducen al libertinaje, la depravación y la pobreza espiritual absoluta.

 

Nacionalismo

Luego está el nacionalismo, un mensaje generalizado y populista en estos días. Si bien las fronteras deben ser administradas, aislarse unos de otros y tratarse entre sí como si todos fuésemos diferentes realmente no traerá una mayor paz y unidad. Por supuesto, hemos visto a dónde lleva el nacionalismo extremo. Recuerde que la palabra “nazi” es la abreviatura de “nacional” y que su objetivo era eliminar o dominar a todos los que no eran arios.

Entonces, hemos intentado muchas cosas desde que comenzó la nueva era hace aproximadamente 175 años, pero ninguna de ellas ha funcionado de manera óptima. Entonces, ¿qué deberíamos intentar ahora?

No las religiones antiguas, las religiones son siempre específicas del contexto. Tienen principios eternos similares, morales y similares, pero con el paso del tiempo, sus enseñanzas sociales se vuelven limitadas y obsoletas.

“…las enseñanzas de la religión deben reformarse y renovarse debido a que las enseñanzas pasadas no son adecuadas para el tiempo presente. Por ejemplo, las ciencias de siglos pasados no son apropiadas para el presente porque las ciencias han sufrido reformas. La industrialización ha avanzado. Las leyes del pasado están siendo reemplazadas porque no son aplicables en este momento. Todas las condiciones materiales pertenecientes al mundo de la humanidad han sufrido reformas, han logrado el desarrollo, y los principios del pasado no se pueden comparar con los de esta época”. – Abdu’l-Bahá, La Promulgación a la Paz Universal, p. 141.

Consideremos, por un momento, la solución bahá’í que sostiene que hace aproximadamente 175 años entramos en una nueva era.

Una analogía puede ayudarnos a entender la naturaleza de esta era: es como si todos fuésemos peces nadando en ríos de diferentes partes del mundo hasta mediados del siglo XIX, cuando sucedieron dos cosas: los ríos encontraron el camino hacia el mar , y las tormentas que alimentan estos ríos aumentaron enormemente, empujándonos todo el tiempo.

El mar es, por supuesto, hermoso, pero también es desconcertante y aterrador si has sido un pez de río.

Así que aquí estamos en el mar, viendo todo tipo de cosas que nunca hemos visto en nuestros ríos nativos, y como esto es incómodo para algunos, vemos a mucha gente tratando de nadar río arriba, queriendo retroceder en el tiempo, restablecer los límites y estar protegido de la extranjería.

Esto no funcionará. Nadie puede evitar que el río corra hacia el mar: es el destino del río.

Aquí estamos. Ahora necesitamos aprender cómo vivir en este nuevo mundo, lleno de diversidad y posibilidad, todo ahora tan cerca. Necesitamos entender la naturaleza de nuestra era, que es parte del plan de Dios unirnos y que debemos aprender nuevas formas y mantener las viejas costumbres que tienen sentido.

No es solo que debemos vivir con diversidad. No se trata solo de que debamos coexistir, como dice una popular pegatina para el parachoques; es que debemos unirnos, trabajar juntos como uno, valorando nuestra diversidad como necesaria y bella, haciendo un todo mejor que sus partes. Ese es el significado de lo que los bahá’ís llaman la unidad de la humanidad.

¿Pueden imaginarse qué fuerza poderosa tendrá cuando los miembros de diferentes religiones descubran que tienen una realización común? No es que haya diferentes dioses para diferentes religiones, solo hay un Dios y un plan. Ese es el significado de lo que los bahá’ís llaman la unidad de la religión.

Ahora estamos, dicen los escritos bahá’ís, al comienzo de la mayoría de edad de la raza humana. Estamos en la transición de la adolescencia a la edad adulta, y el comienzo de la consumación de la evolución humana. Una gran parte de los Escritos Bahá’ís confirman, por supuesto, las antiguas pautas morales que las religiones siempre brindan. Requiere que actuemos con “justicia, equidad, veracidad, honestidad, imparcialidad y confiabilidad”. Por lo tanto, proporcionamos educación a niños y adultos de todas las religiones para ayudar a actualizar nuestra memoria sobre estas pautas.

Es por eso que la Fe bahá’í:

“… se refiere primordialmente a la naturaleza de las relaciones esenciales que deben vincular a todos los Estados y naciones como miembros de una sola familia humana”. – Shoghi Effendi, El Orden Mundial de Bahá’u’lláh, p. 78.

Nuestra tarea es proporcionar al mundo un patrón en la que podamos vivir juntos en la justicia, la paz y la prosperidad. Para alcanzar este estado a nivel local y global, pueden unirse y participar en las actividades de la comunidad bahá’í. Una vez que lo hagas, puedes compartir con otras personas sobre la era en la que vivimos: la era de la unidad, la gran edad prometida en la que todas las personas y religiones se unen.

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