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Cuando era una niña, no me sentía amada. Ahora sé que ese sentimiento no era porque nadie me amara, sino por muchas otras cosas que se interpusieron en el camino del amor.

Como resultado, me he pasado la vida tratando de entender el amor y lo que realmente significa. Esta cita de las enseñanzas bahá’ís me ha ayudado enormemente:

¡OH HIJO DEL SER!
Ámame, para que Yo te ame. Si tú no me amas mi amor jamás llegará a ti. Sábelo, oh siervo. – Bahá’u’lláh, Las palabras ocultas, p. 4.

Cuando leí esta cita por primera vez, me conmovió. Medité sobre ella y la estudié profundamente, tratando de entender su significado. Después de mucha reflexión, entendí que significaba que cuando una persona ama a otra, este amor solo se puede sentir si se devuelve. Superficialmente, es bastante sencillo, pero cuando profundizas un poco más, puedes ver que este tiene otro significado.

Aprendí algo muy importante sobre el amor de mi hermano mayor. Él todavía tiene problemas con el amor y lo ha tenido desde que era un niño. Aprendí que una gran parte de amar es ser amado. Déjame explicarte lo que quiero decir.

Tal vez podría ser de ayuda que sepan algo sobre mi hermano: él es brusco y distante. Él solo quiere ser amado por otros de una sola manera: la suya. Eso significa que no debes abrazarlo ni mostrarle otros signos externos de afecto, sin decirle lo que sientes por él. Él acepta regalos, pero es insensible y no muestra aprecio por ellos. Pero la verdad es que no sabe cómo ser amable y cortés.

Yo soy lo opuesto. Soy muy cariñosa con los que amo. Ofrezco regalos sin ninguna razón y, a menudo trato de decirle a la gente lo que siento por ellos. Me esfuerzo por aumentar la confianza de las personas y alentarlas a llegar más alto y más lejos. Esta cita de las enseñanzas bahá’ís expresa cómo trato de ser:

“Siempre debemos alabarnos unos a otros. Debemos elogiar a todos, para que así desparezcan la discordia y el odio que han sido la causa del alejamiento entre los hombres”. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, p. 401.

Me resulta difícil amar a mi hermano. Permítanme aclarar eso: amo a mi hermano, pero me resulta difícil expresar mi amor por él de una forma que consideremos mutuamente aceptable. Él quiere amor, simplemente no sabe cómo aceptarlo o mostrarlo. En consecuencia, nunca me sentí realmente aceptada por mi hermano.

Me di cuenta hace muchos años debido a este tipo de paradoja, es decir: querer amor y, sin embargo, rechazarlo, que amar es ser amado. Las relaciones constructivas y duraderas florecen cuando las personas son libres de amarse unas a otras de la forma en que cada persona se sienta cómoda y aceptada:

“El amor es la fuente de todos los dones de Dios. Hasta que el amor no tome posesión del corazón, ninguna otra dádiva divina podrá revelarse en él”. – Ibid, p. 15.

Amo a mi hermano y, sin embargo, no puede sentirlo porque no me permite expresarlo de la manera que me gustaría. Intento satisfacer sus necesidades, pero tengo problemas para expresarme en términos tan limitados.

Dicen que el amor es ciego. No estoy tan segura de creer eso, pero definitivamente puedo entenderlo. A veces, la gente se enamora antes de llegar a conocer a una persona, pasando por alto cosas como señales de alarma y defectos de carácter.

Creo que la capacidad de pasar por alto esos defectos y señales de alarma está enraizada en nuestra propia necesidad de amar, y varía según lo mucho que nos sintamos aislados de ella. Cuando era joven, amaba fácilmente. Había muchas cosas que me atraían a otras personas: socios, amigos y colegas. Me sentía tan aislada del amor que lo anhelaba y, por tanto, lo daba libremente, pero aun así raramente sentía ese amor retribuido. Como resultado, puedo decir honestamente que rara vez fui feliz, al menos no en el sentido en que las enseñanzas Bahá’ís lo definen: “Cuando encontramos verdad, constancia, fidelidad y amor, nos sentimos felices”. – La sabiduría de Abdu’l-Bahá, p. 85.

La capacidad de percibir y sentir amor no solo depende de nosotros mismos, sino de la capacidad de la otra persona de recibir este amor. Se necesitan al menos dos personas involucradas.

Aun así, todavía amo a los demás libremente. Si no responden o no pueden sentirlo, eso depende de ellos. Solo puedo lanzar la pelota, pero no puedo hacer que alguien más la atrape.

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