Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Recuerdo la primera vez que le hablé a un amigo de mi Fe, y luego se hizo bahá’í. Vi con asombro como se iluminó espiritualmente y llenó de felicidad, y decidió que quería seguir a Bahá’u’lláh. 

Todo esto le sucedió en el lapso de unas pocas semanas y después de asistir solo a un par de reuniones bahá’ís. Su pureza y capacidad resolutiva, en contraposición a mi cautela escolástica, me enseñó algo nuevo: que había subestimado enormemente la inmediatez y el poder de mi nueva Fe, que tiene la capacidad, según las enseñanzas bahá’ís, de transformar espiritualmente un alma en un instante:

El hombre posee dos clases de sensibilidad; las emociones naturales, las cuales son como el polvo en el espejo, y las sensibilidades espirituales, las cuales son características misericordiosas y celestiales.

Existe un poder que purifica el espejo del polvo y transforma su reflejo en intenso brillo y esplendor para que las sensibilidades espirituales puedan purificar los corazones y los dones celestiales los santifiquen. – Abdu’l-Bahá, La Promulgación de la Paz Universal.

Un domingo por la tarde, poco después de que mi amigo se declarara bahá’í, íbamos por la Avenida Ponce de León en Atlanta, y los dos nos sentimos tan llenos de alegría, tan elevados espiritualmente, que estallamos en una risa incontrolable. Me reí tan fuerte que no podía ver, y tuve que apartarme a un lado de la carretera para no chocar con nada. Probablemente nos reímos durante cinco minutos antes de que pudiera volver a conducir. 

En ese momento, mi entusiasmo y felicidad crecieron tanto que durante tres días no pude dormir. Durante este tiempo, sentí que podía hacer cualquier milagro que se necesitara, y enseñé a mucha gente mi fe durante esos días. Pero después de tres días, empecé a preocuparme por aquella energía y activación que estaba experimentando y empecé a dudar de mi capacidad y valía para vivir en este estado elevado.  Aunque sentía que había fallado una prueba, le rogué a Dios que me dejara dormir. Dormí y aún así me desperté feliz.

Este tipo de experiencias me han mostrado claramente el tipo de poder que existe en la religión, esperando ser aprovechado. También me han ayudado a entender que muchas de las historias aparentemente fantásticas relacionadas con las religiones – todas las religiones – probablemente comenzaron a partir de experiencias similares.

Como ejemplo, relataré otra historia del poder de Dios de un viaje que una vez hice a Guyana. Una buena amiga mía había decidido tomar un pequeño barco por el Amazonas a una aldea remota para invitar a la gente a una reunión bahá’í. Ahora esta amiga era y es un espíritu puro muy encantador, y cuando su barco se acercó a la aldea en el río, vio lo que parecía ser una gran multitud esperando en el muelle. Cuando el barco se acercó, los aldeanos se emocionaron y el jefe se levantó para hablar. Resultó que la noche anterior el jefe de la aldea había soñado que algunos extranjeros vendrían a entregar un gran mensaje, así que había reunido a los aldeanos en el muelle con anticipación. 

Mientras mi amigo hablaba a la multitud, la respuesta al mensaje bahaí fue abrumadora y mucha gente se unió espontáneamente a la Fe. Nunca en mis sueños más locos esperé experimentar o escuchar una actividad divina tan cercana. Sentí que las historias del libro cristiano de los Hechos estaban siendo recreadas frente a mí a través de una nueva Fe.

Vi similares sucesos asombrosos en este y otros viajes. He llegado a creer que sucesos como estos no son raros; de hecho, a menudo le ocurren a la gente de fe. Solo me sorprendieron y asombraron porque no había experimentado anteriormente eventos tan extraordinarios. 

Este tipo de actividad no está restringida a las personas de una religión; son eventos comunes que dirigen a las personas hacia el camino espiritual de la fe. La religión es una fuerza muy misteriosa y poderosa. Permite a la gente mover montañas, si es necesario. Pero parece que debes ponerte en un lugar de servicio a Dios para experimentar estas fuerzas:

…Dios ha abierto las puertas de las virtudes y realizaciones ideales ante la faz del hombre. Ha creado en su ser los misterios del Reino divino. Le ha conferido el poder del intelecto, para que por medio del atributo de la razón, cuando es fortalecido por el Espíritu Santo, penetre y descubra realidades ideales llegando a conocer los misterios del mundo de los significados. Como este poder para penetrar los conocimientos ideales es sobrehumano, sobrenatural, el hombre llega a ser el centro recolecto de las fuerzas tanto espirituales como materiales para que el espíritu divino pueda manifestarse en su ser. Que los esplendores del Reino brillen dentro del santuario de su corazón, para que los signos de los atributos y perfecciones de Dios se revelen en una renovación de la vida, y la gloria perenne y la existencia eterna se alcancen. Que el conocimiento de Dios ilumine y los misterios del reino de poder se revelen. – Ibid.

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