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Los bahá’ís creen que un entrenamiento espiritual (meditación, adoración y oración) puede despertar el deseo de una persona de contribuir al progreso de su comunidad.

Ya sea solo en una habitación o en adoración colectiva, las enseñanzas bahá’ís animan a todos a unir nuestros corazones y mentes para reflexionar sobre las escrituras espirituales de todas las religiones:

Sumergíos en el océano de Mis palabras, para que descifréis sus secretos y descubráis todas las perlas de sabiduría que se hallan ocultas en sus profundidades. – Bahá’u’lláh, El Libro Más Sagrado, pág. 83.

Recientemente, mi comunidad ha estado explorando el poder de la oración y la importancia de desarrollar un carácter devocional. Hemos aprendido que la oración individual y colectiva tienen un papel central en la construcción de comunidades saludables, vibrantes e inclusivas, y es parte integral del desarrollo del carácter devocional.

Es por eso que mi esposo y yo hemos decidido celebrar reuniones devocionales semanales para los jóvenes de nuestro vecindario.

En ese proceso, hemos aprendido mucho sobre cómo invitar a nuestros amigos y vecinos, y cómo crear un espacio acogedor e inclusivo para que jóvenes de diversos orígenes se reúnan en la adoración colectiva. Pedimos a los participantes en cada reunión devocional que ofrezcan el nombre de alguien o algo por lo que quieran orar, y que canten o lean una oración en su honor. Hemos creado un libro de oraciones con melodías que incluyen acordes de guitarra y letras, y alentamos a los participantes a unirse. Incluso compartimos una comida juntos, como una oportunidad para construir y fortalecer amistades y refinar la cultura espiritual de nuestra comunidad:

En los pueblos y vecindarios de todo el mundo, los bahá’ís participan en actividades que enriquecen el carácter devocional de sus comunidades, que están inclinados hacia la educación espiritual de los niños, que mejoran la percepción espiritual de los jóvenes y fortalecen sus poderes de expresión, y que permiten que un número cada vez mayor explore la aplicación de las enseñanzas de la Fe a sus vidas individuales y colectivas. Sin embargo, un proceso de desarrollo comunitario necesita llegar más allá del nivel de actividad y preocuparse por esos modos de expresión y patrones de pensamiento y comportamiento que caracterizarán a una humanidad que ha alcanzado la mayoría de edad. En resumen, debe entrar en el ámbito de la cultura. – La Casa Universal de Justicia, carta a todas las Asambleas Espirituales Nacionales Bahá’í, 26 de octubre de 2012.

Por mucho que espero con ansias nuestras devocionales semanales, también es necesario mucha dedicación, energía y planificación para crear ese espacio semanalmente. Me doy cuenta de que a veces me dejo llevar tanto que puedo olvidar fácilmente que no es en sí el espacio lo que importa, sino la intención detrás de él. El desarrollo del carácter devocional de una comunidad no se puede lograr solo en una reunión semanal. Requiere atención y cuidado constantes; este debe existir en cada acción e interacción que tengamos. Prospera cuando se ofrece con el mayor desinterés y devoción, alegría y resplandor, a través de cada aliento de nuestro ser:

Recitad los versículos de Dios cada mañana y atardecer. No os envanezcáis de leer mucho los versículos, o de efectuar día y noche una multitud de actos piadosos; pues si alguien leyese un solo versículo con júbilo y alegría, ello sería mejor para él que leer con desgana todos los Libros Sagrados de Dios, Quien ayuda en el Peligro, Quien subsiste por Sí mismo.

Leed los versículos sagrados en tal medida que no os embargue el desánimo ni la fatiga. No carguéis vuestras almas con lo que las canse o las abrume, sino más bien con lo que las aligere y eleve, para que puedan remontarse en alas de los versículos divinos hasta el Punto de Amanecer de Sus signos manifiestos; esto os acercará más a Dios, ojalá lo comprendierais. – Bahá’u’lláh, El Libro Más Sagrado, pág. 73.

Desde que comenzamos nuestras reuniones devocionales comunitarias, he reflexionado mucho sobre la necesidad de desarrollar el carácter devocional en mi propia práctica espiritual personal, lo que sin duda impacta mis interacciones con los demás y la perspectiva que tengo en el mundo.

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