Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Sin importar cuánto éxito tengamos en cualquier campo, existe un gran peligro dentro de todos nosotros: el ego humano. Ese enemigo interior común ha destruido las relaciones, carreras y vidas de millones.

Nuestro ego, aquel ser inferior insistente y exigente dentro de todos, puede hacer que una vida de logros desaparezca en un instante. Puede manifestarse en forma de un gesto, una mirada, una palabra o una acción, pero el resultado final suele ser el mismo.

Cuando el ego domina nuestro comportamiento, generalmente esto resulta en una victoria para la negatividad y las fuerzas de la pasividad o el mal. Como un volcán listo para erupcionar, nuestro ego requiere una constante supervisión por parte de nuestra naturaleza superior, nuestra naturaleza más espiritual.

La Fe Bahá’í tiene numerosas enseñanzas espirituales que nos preparan para enfrentar esta prueba de por vida. Los escritos bahá’ís diferencian nuestras dos naturalezas: nuestro lado animal, material o naturaleza inferior, aquel ser insistente que llamamos ego, y nuestra naturaleza espiritual, divina o superior:

En el ser humano existen dos naturalezas; su naturaleza superior o espiritual, y su naturaleza inferior o material. Con una se acerca a Dios, con la otra vive sólo para el mundo. Los signos de estas dos naturalezas se hallan presentes en cada persona. En su aspecto material, expresa falsedad, crueldad e injusticia; todas éstas son el producto de su naturaleza inferior. Los atributos de su naturaleza divina se manifiestan en amor, misericordia, bondad, verdad y justicia; todas y cada una de ellas son la expresión de su naturaleza superior. Todos los buenos hábitos, todas las cualidades nobles, pertenecen a la naturaleza espiritual del ser humano, mientras que todas sus imperfecciones y acciones pecaminosas nacen de su naturaleza material. – Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 75-76.

Podemos encontrar en nuestra historia humana y en la historia de diferentes religiones muchos ejemplos de cómo este enemigo oculto atacó incluso a hombres y mujeres de buen corazón y espirituales, destruyendo los grandes logros obtenidos en toda una vida. Ha sido la causa de la caída de una gran cantidad de líderes y aprendices en todos los ámbitos de la vida. No pudieron verlo venir o reconocer su peligro inminente hasta que fue demasiado tarde.

Por lo tanto, ser conscientes de las demandas de nuestro ego y reconocer sus señales, brindan la oportunidad de poder lidiar con ellos y encontrar formas de combatirlos o mantenerlos bajo control. Esta conciencia es esencial para aquellos que desean progresar en la vida, tanto material como espiritualmente, presentándonos una conversación de por vida que debemos tener continuamente con nosotros mismos:

Una persona puede conversar con su propio yo cuando dice: ‘¿Puedo hacer esto? ¿Sería prudente que realizara este trabajo?’ Similar a ésta es la conversación con el yo superior”. – Abdu’l-Bahá, La Sabiduría de Abdu’l-Bahá, pág. 218.

Podemos ver en este enfoque bahá’í que el yo humano no es necesariamente siempre una fuerza negativa, sino que, como un animal enérgico que puede dañarnos si no se mantiene bajo control, requiere una cuidadosa vigilancia.

Grandes figuras religiosas, filósofos, poetas y personas de visión como Rumi han reconocido esa verdad, y nos advirtieron que estemos conscientes de este enemigo invisible y esquivo:

Tu peor enemigo se esconde dentro de ti, y ese enemigo es tu “nafs” (yo) o ego falso. – Rumi.

Aun cuando uno conquiste 1000 veces a 1000 hombres en batalla, el que se conquista a sí mismo es el más grande de todos los conquistadores. – Gautama Buddha.

Lo más bajo y vil te domina y no es otra cosa que el egoísmo y la pasión, que siempre han sido censurables. – Bahá’u’lláh, El Llamamiento al Señor de las Huestes, pág. 209.

Aunque es muy difícil, hay formas en que el yo insistente puede ser contenido y subordinado con la ayuda de dos métodos antiguos utilizados por diferentes disciplinas espirituales:

  1. Conocimiento de sí mismo

Debido a que nos permite hacer un análisis en nuestras mentes y almas, con honestidad y con la intención de descubrir más acerca de quién eres realmente, el autoconocimiento representa una herramienta valiosa para controlar el ego. Nos permite descubrir qué habilidades tenemos para enfrentarnos a nuestro insistente yo; y también nos ayuda a encontrar las áreas en las que probablemente estemos siendo probados, donde posiblemente estemos fallando. Este proceso continuo de autoanálisis requiere el coraje de enfrentarnos a nosotros mismos como quienes somos realmente y no como queremos ser. Es necesaria una autoevaluación honesta, que las enseñanzas bahá’ís nos recomiendan implementar diariamente:

Pídete cuentas a ti mismo cada día antes de que seas llamado a rendirlas, pues la muerte te llegará sin aviso y habrás de responder por tus hechos. -Bahá’u’lláh, Las Palabras Ocultas, pág. 6.

Un beneficio adicional del autoconocimiento es el crecimiento espiritual y la profundidad de la comprensión que viene con ese proceso continuo:

¡Oh mis siervos! ¡Oh mis siervos! Si pudieseis comprender qué maravillas de mi munificencia y generosidad he querido confiar a vuestras almas, de verdad os libraríais del apego a todas las cosas creadas, y ganaríais verdadero conocimiento de vosotros mismos, conocimiento que es lo mismo que la comprensión de mi propio Ser. – Bahá’u’lláh, Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pág. 171.

  1. Meditación

La investigación ha demostrado que la meditación puede fortalecer los poderes de tu naturaleza superior para lidiar con los desafíos de la vida, además no hay desafío más grande que el insistente yo que reside dentro de nosotros.

Tenemos que luchar con nuestro insistente yo o ego; de lo contrario, puede deshacer cualquier éxito o progreso. Una vez que lo reconozcamos como una seria amenaza a nuestros esfuerzos, que nuestras vidas y nuestros esfuerzos en este mundo y nuestro progreso en el próximo mundo dependen de las decisiones que tomemos ahora, entonces reconoceremos la necesidad de estar atentos.

Las enseñanzas bahá’ís dicen que nosotros mismo creamos nuestro propio paraíso e infierno aquí en la Tierra como resultado de las elecciones que hacemos:

Pensad que el amor y la buena camaradería son las delicias del cielo; pensad que la hostilidad y el odio son los tormentos del infierno. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los Escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 184.

Si no tomamos las decisiones correctas y no le damos una mano a nuestra naturaleza superior, fácilmente podemos ser víctimas de nuestra naturaleza inferior. Por lo tanto, debemos sintonizarnos espiritualmente para tomar las decisiones correctas y recibir las recompensas y los beneficios de esas elecciones. Cuando leemos los escritos espirituales y meditamos sobre su significado, nuestras almas se elevan, y eso influye en nuestra toma de decisiones. Nuestras almas se sintonizan leyendo, orando y meditando, y pidiéndonos cuentas a nosotros mismos cada día. Este importante asunto tiene grandes consecuencias en nuestras vidas, y tenemos que aprovechar la oportunidad para tratarlo adecuadamente y para que nuestros logros de vida no queden en manos de nuestro ego.

0 Comentarios

characters remaining