Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo pertenecen al autor únicamente, y no necesariamente reflejan la opinión de BahaiTeachings.org o de alguna institución de la Fe Bahá'í.

Cuando era niña, leía cuentos de hadas, mientras crecía en una sociedad guiada por medios de comunicación, obsesionada con la belleza física, e inconscientemente creía que ser “hermosa” haría realidad todos mis sueños.

¡Seguramente encontraría paz interior, felicidad, amor y éxito si tan solo me pareciera a una supermodelo o una actriz!

Para mi sorpresa, más tarde descubrí que muchos de mis modelos a seguir físicamente hermosos llevaban vidas solitarias, infelices o incluso miserables, así que comencé a buscar una nueva inspiración que incluyera mujeres cuyas cualidades internas las hicieran hermosas.

En este camino, aprendí que la verdadera belleza viene de adentro y brilla a través de nuestro ser exterior. Proviene de la simetría de tu alma, no de la simetría de tus características físicas. Esta belleza tangible puede ser sentida por todos aquellos en nuestra presencia.

En ese camino hacia una comprensión más profunda de lo que significa ser verdaderamente bella, he encontrado cinco formas de resaltar y expresar esa belleza interior:

1) ¡Sonríe!

La sonrisa ilumina el rostro, trae felicidad a los demás y permite que brille tu belleza interior. Seré la primera en admitir que, cuando me cruzo con un extraño por la calle, me pregunto si debería esperar a que me sonrían primero. Sin embargo, he aprendido que si yo sonrío primero, la mayoría de las veces me devolverán la sonrisa. Entonces: sé valiente y sonríe a todos. Y mientras lo haces, encuentra humor en la vida y ríete mucho también:

Deseo que seáis felices… que riáis, sonriáis y os regocijéis para que otros puedan ser felices a través vuestro. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, pág. 231.

2) Sé amable  

La investigación muestra que la amabilidad aumenta la energía, la felicidad, el placer y la esperanza de vida, al tiempo que disminuye la ansiedad, la depresión, el estrés, el dolor y la presión arterial.

Los actos de bondad y generosidad magnifican las virtudes de Dios dentro de nosotros mismos y nos guían hacia la paz interior. La forma en que tratamos a los demás es un reflejo de nuestro ser interior y nuestra relación con nuestro Creador. Vivir con un corazón abierto y radiante nos hace convertirnos en un imán irresistible para las bendiciones de este mundo. Las enseñanzas bahá’ís nos piden a todos que “poseamos un corazón puro, amable y radiante”:

¡Oh hijo del Espíritu! Mi primer consejo es éste: Posee un corazón puro, bondadoso y radiante, para que sea tuya una soberanía antigua, imperecedera y perdurable. – Bahá’u’lláh, Las palabras ocultas, pág. 27.

3) Crece espiritualmente

Así como comer bien nos mantiene saludables, todos necesitamos alimento espiritual. He aprendido que las personas pueden sentir tu nivel de autoaceptación saludable al conocerte por primera vez, por lo tanto, si estás espiritualmente conectado y cómodo con tu propia piel, es más probable que otros lo acepten y lo aprecien. Cuida con amor tu cuerpo físico, ya que es el templo de tu alma. Concéntrate en lo bueno de su vida y ten buenos pensamientos. Rodéate de personas positivas, que te apoyen y alienten. Aliméntate espiritualmente con la sabiduría de los escritos espirituales y religiosos. Recomiendo reservar un tiempo cada día para hacer algo que llene tu corazón de alegría, como orar, ver un programa de televisión divertido, tomar un baño relajante, acostarte temprano, jugar con una mascota, acurrucarte con su pareja, etc.

4) Sé agradecido

Cuanto más agradecidos estamos, más milagros atraemos a nuestras vidas. Comparo esta noción con un niño mimado que exige sin cesar algo, en lugar de un niño agradecido a quién los demás quieren servir. Sin embargo, practicar la gratitud puede ser un desafío cuando todo parece ir mal. En estos momentos, la gratitud es la última emoción que quiero sentir, pero es lo primero que debo recordar hacer. Nueve de cada diez veces, cuando permito que el sentimiento de agradecimiento entre nuevamente en mi corazón, mis circunstancias mejoran. Todos tenemos días malos, pero se trata de seguir adelante, estar agradecidos y tener fe en que Dios ayudará a resolver nuestros problemas:

Por tanto, oh amados de Dios, dadle gracias, porque Él os ha hecho el objeto de tales mercedes y los depositarios de tales dones. Bienaventurados sois, albricias para vosotros por esta abundante gracia. – Abdu’l-Bahá, Selecciones de los escritos de Abdu’l-Bahá, pág. 63.

5) Sirve a la humanidad

La Fe Bahá’í enfatiza el servicio a la humanidad como un medio hacia nuestro propio desarrollo personal y como un medio para llevar la felicidad a los demás. Sin embargo, creo que el servicio no sea necesariamente un esfuerzo de “talla única”. Recomiendo buscar proyectos de servicio y oportunidades que conecten con su alma. Por ejemplo, me encanta enseñar a los niños, cuidar animales y ayudar a los jóvenes. Cada uno de nosotros no puede hacerlo todo, pero podemos hacer nuestra parte para cambiar el mundo. El servicio puede ser una experiencia hermosa que llene tu corazón de alegría. Esta dicha emanará de tu corazón y tocará a todos los que se crucen en tu camino.

El mejoramiento del mundo puede ser logrado por medio de hechos puros y hermosos, por medio de una conducta loable y correcta. – Bahá’u’lláh, citado por Shoghi Effendi en El advenimiento de la justicia divina, pág. 25.

Servicio a la humanidad es servicio a Dios. Que el amor y la luz del Reino brillen a través de vosotros hasta que todos los que os busquen sean iluminados por su reflejo. Sed como estrellas, brillando y centelleando en la excelsitud de su posición celestial. – Abdu’l-Bahá, La promulgación a la paz universal, pág. 33.

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